14 de abril del 19

14/04/2019 § 1 comentario

Johannes Joseph Hermann Verhulst  fue un compositor y director de orquesta holandés nacido el 19 de marzo de 1816. Su influencia como compositor, principalmente de canciones y como administrador de la vida musical holandesa fue importante. Cuando niño, Verhulst cantó en un coro católico en donde destacó por su don para la música. En su adolescencia, logró convertirse en primer violinista de la capilla de la corte del rey Guillermo I. En 1836, se le mostró a Félix Mendelssohn, de vacaciones en Scheveningen, una obertura escrita por Verhulst y lo tomó como alumno.

En Leipzig, Verhulst fue nombrado director de la orquesta de Euterpe, para la que escribió su Sinfonía en mi menor. El rey Guillermo II lo instó a regresar a La Haya en 1842, donde se dedicó a escribir canciones holandesas durante algún tiempo. Seis años más tarde, se convirtió en el director de la Maatschappij tot Bevordering der Toonkunst, Sociedad de Música de Rotterdam.

Los siguientes años traerían una serie de nombramientos: 1860 como director de conciertos en la sociedad científica Diligentia Society en La Haya, y 1864 en la sociedad orquestal Caecilia y la Sociedad Felix Meritis en Amsterdam. Al aceptar estos cargos, Verhulst adquirió poder e influencia en la vida musical holandesa. Sin embargo, su gusto conservador le condujo a un creciente número de críticas, en particular por su negativa a respaldar o ejecutar actuaciones de la música de Berlioz, Franz Liszt, y sobre todo Wagner. Cuando los directores de orquesta querían dirigir las obras de estos compositores, tenían que sortear a la organización y contratar un director invitado, arriesgandose a la ira de Verhulst, que podría ser considerable. Esto provocó la reacción violenta por parte del público, y en 1883 Diligentia impuso a Richard Hol como director suplente para las actuaciones de Wagner. En 1886, Verhulst fue nombrado miembro honorario de Diligentia con motivo de su setenta cumpleaños, pero la membresía fue revocada antes de tres meses. Posteriormente, se le retiraron  otros cargos. Murió en la localidad de Bloemendaal, a los 74 años, el 17 de enero de 1891

Verhulst escribió docenas de canciones en la tradición de Franz Schubert y Robert Schumann, generalmente con textos del autor holandés J. P. Heije. La calidad textual de estas canciones es dudosa, pero nadie puede cuestionar lo apropiado de la música de Verhulst. Las características clave de sus obras son un uso típico del cromaticismo y largos preludios y epílogos. Sus mejores canciones se acercan al nivel de su ídolo, Robert Schumann. También escribió música sacra, obras de cámara que incluyen tres cuartetos de cuerdas, música orquestal y una sinfonía en mi menor. La mayoría de sus composiciones son anteriores a sus actividades como director y organizador.

Fuente:Johannes Verhulst.

13 de abril del 19

13/04/2019 § 1 comentario

12 de octubre del 19

12/04/2019 § Deja un comentario

Genaro Lahuerta López fue un pintor español y destacado retratista nacido en Valecia el 8 de febrero de 1905. Formó parte del grupo pictórico Los Ibéricos. Comenzó sus estudios en la Escuela de Artes y Oficios de Valencia y en 1919 se matriculó en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de la misma ciudad. Terminados sus estudios empezó a trabajar como ilustrador para algunas revistas de la época y a dar clases de pintura.

En 1928 hizo su primera exposición en la Sala Blava de Valencia y al año siguiente en la Sala Parés de Barcelona. En 1932, en la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid, consiguió la Tercera Medalla por un retrato del escritor Max Aub.

Gracias a una beca que le fue concedida en 1932, viajó por varios países europeos buscando temas para sus pinturas. En 1943 consiguió la Segunda Medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid. Cinco años después conseguiría la Primera Medalla en la misma exposición.

En 1953 la Dirección General de Plazas Africanas le concedió una beca para que pintara el Sáhara Español. De diciembre de 1954 a enero de 1955 realizó una exposición en el Ateneo Mercantil de Valencia. En 1963 participó en la exposición titulada 8 pintores internacionales, celebrada en la Galería Estil de Valencia en los meses de junio a septiembre de dicho año

A lo largo de su vida, fue académico de la Real Academia de San Carlos de Valencia, San Jorge de Barcelona, Santa Isabel de Hungría de Sevilla y de San Fernando de Madrid.

Además de numerosas distinciones, la Academia de las Artes, Ciencias y Letras de París le concedió su Medalla de Oro y en España el Ministerio de Educación y Ciencia le otorgó la Medalla al Mérito de las Bellas Artes.

Murió en 10 de febrero de 1985. En 1987, dos años después de su muerte, la Diputación Provincial de Valencia le dedicó una exposición retrospectiva de su obra. En Valencia tiene una calle a su nombre.

Fuente: Genaro Lahuerta.

11 de abril del 19

11/04/2019 § Deja un comentario

Los hay que ya ni comer saben si no tienen el móvil a la vista. y llegado a ese punto, uno puede que no tenga espacio en el bolso o bolsillo para acarrear todos los mandos que mueven nuestros electrodomésticos, que son muchos.

El mundo de la moda encuentra soluciones funcionales a muchas de nuestras necesidades, quizás con la estética del buen gusto…

10 de abril del 19

10/04/2019 § Deja un comentario

Las esferas chinas o Kung Fu Chio, también llamadas bolas de la salud Baoding son unas bolas cuyo principal objetivo es terapéutico y de relajación, aunque también sirven para aumentar la concentración e incluso para meditar. Estas esferas toman su nombre de la ciudad china de Báoding de donde provienen. Esta ciudad es famosa en China por la longevidad de sus habitantes

Son esferas de metal esmaltado, aunque también las hay de mármol y de otros materiales. Su tamaño varía entre el de una pelota de golf y una de tenis. Su uso consiste en hacerlas girar de dos en dos sobre la palma de la mano ayudándose de los dedos y de los músculos de la palma. Las que son de metal tienen un mecanismo interno que suena como campanillas, produciendo un sonido ambiental.

Según la medicina china, las enfermedades están causadas por un bloqueo de la energía chi que fluye por caminos del cuerpo, llamada ki en japonés. A lo largo de estos caminos existen puntos de acupuntura que conectan con los distintos órganos del cuerpo humano. La mano es la parte corporal donde más acumulación de estos puntos hay. Al hacer girar las esferas sobre la mano, se estimulan estos puntos, activando el chi para que fluya por todo el cuerpo.

Este ejercicio estimula también la circulación sanguínea; de esa manera se consiguen efectos positivos saludables para el cuerpo: hay una mejora energética y de memoria, se reduce la fatiga y la depresión, incluso aumenta la posibilidad de ser más longevo según la tradición china.

No se ha contrastado con ningún tipo de estudio médico occidental los beneficios saludables de las esferas chinas. Sólo se sabe que en China las usan desde hace aproximadamente 1000 años. Los hospitales chinos las utilizan desde hace mucho tiempo para facilitar la recuperación de los pacientes, teniendo bastante documentación escrita al respecto.

Recomiendan su ejercicio varias veces al día, durante 3 minutos con cada mano. La forma básica consiste en hacer girar dos de ellas en una mano rotándolas horizontalmente, primero en sentido antihorario y luego en sentido horario, antes de cambiar de mano. Mientras se realiza este movimiento hay que relajarse y hacer ejercicios de respiración de manera uniforme y profunda.​ Puede ser una forma de meditación si se concentra en la respiración y vacía la mente de todo pensamiento.

Fuente: Esferas chinas

09 de abril del 19

09/04/2019 § Deja un comentario

EL RESCATE

Por lo común, la consagración de un lugar suele requerir algún ceremonial, y a veces hasta complicados ritos. El caso inverso, la desacralización, viene menos señalada por la necesidad del ritual, y más por sucesivas demostraciones de indiferencia. Luego, ni eso; porque la indiferencia en estado perfecto se comprueba por la falta de demostraciones.

Existe en Formentera, cabe San Francisco Javier, un viejo edificio que casi nadie (ni siquiera la menor parte de los formenterenses) sabe que fue una capilla, la única abierta al culto durante el siglo XIV. Después, en alguna de las ocasiones de abandono de la isla y subsiguiente despoblación, perdería la construcción -probablemente expoliada- su sagrado carácter, y llegaría, con los años, a ser una edificación rural adscrita a la finca rústica llamada sa Tanca véia. Hoy mismo, la indiferencia con la que todos observamos ese edificio, se extrapola ya a la pérdida de su lejana vinculación sagrada, pues ni como masía parece tener interés.

Pues bien, esa construcción está unida a la leyenda que ahora relatamos. Se cuenta, en efecto, que la finca se vendió, hace más de quinientos años, a una familia, vuelta de una prolongada emigración por reinos extranjeros, que había regresado a las Pityusas tan fortalecida de imperio económico como descreída y paganizada.

Al parecer, un día en que los ateos nuevos dueños de sa Tanca véia andaban obrando en la que fue capilla, dieron con una hornacina oculta en la pared -grueso muro de casi un metro de espesor-, y encontraron allí una talla: una imagen de Cristo de escaso arte, realizada en madera de pino.

El hallago de un escondrijo tapiado siempre exacerba la codicia, de forma que no puede sorprender el desencanto de los buscadores cuando, en lugar del tesoro que confiaban en encontrar, apareció la talla de reducido valor que, además, representaba al Crucificado. Apartaron a un lado el objeto religioso, que era del tamaño de un niño de cuatro o cinco años, y buscaron en la tapiada hornacina algo de más precio; pero ni en aquel hueco, ni en otros con los que afanosamente dieron, se halló nada más. Solo un Cristo de pobre industria habían escondido aquellos muros.

Acudieron desde el desengaño a la exasperación; de forma que, por conseguir mayor irreverencia, echaron la talla en el cercano muladar (un antiguo osario), y prendieron fuego a la basura. Aunque se formó una gran hoguera, el Cristo no ardía por más que le arrimasen tizones o añadieran leña a la fogata.

Lo prolongado de los intentlos hizo que la rara situación llegase a advertirla un vecino cuya pierdad era celebrada en la isla; y tan pronto como éste comprendió el portentoso significado del malévolo y fallido designio se acercó a evitar la profanación. Ya que no la fuerza de sus brazos -pues era canijo, y los ateos le hubieran aporreado- utilizó la de su ingenio, echando cebo a la codicia de los impíos: de modo que les prometió la compra de la talla si la sacaban del fuego.

Separado de la hoguera, el Cristo apareció sin menoscabo, pues en la imagen no habían prendido las llamas. Ahora quedaba por estipular un precio. Era complicado hacer compatibles la avaricia de los impíos, y las escasas posibilidades dinerarias del vecino bueno; intervinieron mediadores en las discusiones, y se acordó al fin entre ellos algo que parecía muy favorable a los dueños de la talla: se pesaría el Cristo, y el precio sería su peso en plata.

En sa Tanca véia se juntó todo el pueblo para presenciar el lance. Los ateos se lo prometían muy provechoso, puesto que una pieza como aquella no podía estar en menos de cuarenta libras. El comprador y sus amigos habían reunido la totalidad de su dinero, e incluso algunos objetos de plata; pero desconfiaban de poseer tanto como sería preciso para contraponer al Cristo.

Se inició la pesada. En uno de los platos de la balanza colocaron el Crucifijo y en el otro un gran montón de monedas que, a ojo calcularon que no alcanzaría a equilibrar la carga de la talla. Vieron, sorprendidos, que el Cristo parecía pesar muchísimo menos de lo imaginado. Así que quitaron bastantes monedas, pero no bastó. Quitaron más, y siguió siendo insuficiente. Llegaron a reducir el montón a la décima parte de lo que al principio habían puesto; pero, por más monedas que quitaban de uno de los platos, el otro seguía en alto. Y continuaron apartando plata, para desesperación de los dueños de la talla.

Al fin se consiguió el equilibrio de la balanza; la imagen descendió hasta que el fiel manifestó la estabilidad entre ambos pesos: en uno de los platos la fea imagen, en el otro treinta monedas de plata. porque ese fue el precio del Cristo de sa Capella de sa Tanca véia.

Capítulo I: La estatuilla.
Capítulo II: El adiós
Capítulo III: La promesa.
Capítulo IV: Las hermanas.
Capítulo V: La cabeza.
Capítulo VI: El príncipe.
Capítulo VII: El monje.
Capítulo VII: El rescate.

Leyendas de Formentera por José Luis Gordillo Courcières.

08 de abril del 19

08/04/2019 § Deja un comentario

El libro Zimmerblattpflanzen del Profesor Dr. Udo Dammer fue editado en Berlín en 1908 por Karl Sirgismund y contiene 48 ilustraciones acompañadas de notas para su identificación.


Zimmerblattpflanzen
.pdf

Como es habitual en nuestros posts, les dejamos el enlace al pdf [21MB] bajo la ilustración para que aquellos que estén interesados en hojear el volumen lo puedan hacer tranquilamente.