13 de enero del 19

13/01/2019 § Deja un comentario

Per Nørgård, es un compositor danés nacido en Gentofter el 13 de julio de 1932. Estudió con Vagn Holmboe en la Real Academia Danesa de Música de Copenhague y posteriormente, con Nadia Boulanger en París.

En sus comienzos, estuvo muy influenciado por los estilos nórdicos de Jean Sibelius, Carl Nielsen y Vagn Holmboe. En la década de 1960, Nørgård comenzó a explorar las técnicas modernistas de Europa central.

Ha compuesto obras en todos los géneros principales: seis óperas, dos ballets, ocho sinfonías y otras piezas para orquesta, varios conciertos, obras corales y vocales, un enorme número de obras de cámara, diez cuartetos de cuerda y varias obras instrumentales solistas.

También ha compuesto música para varias películas, incluyendo La capa roja (1966), El festín de Babette (1987), y Hamlet, príncipe de Dinamarca (1993).

Es además, un un escritor prolífico. Ha escrito muchos artículos sobre la música, no sólo desde una perspectiva técnica, sino también un punto de vista filosófico.

La música de Nørgård a menudo incluye el uso de la serie infinita o Uendelighedsrækken para la melodía de serialización, la armonía y el ritmo en la composición musical.

El método toma su nombre de la naturaleza. Matemáticamente, la serie infinita es una secuencia de enteros. Los primeros términos de su forma más simple son 0, 1, −1, 2, 1, 0, −2, 3, …

Nørgård, descubrió la serie infinita melódica en 1959 y resultó ser una inspiración para muchas de sus obras durante 1960. Sin embargo, no fue hasta Voyage into the Golden Screen en (1968) que ha sido identificado como la primera pieza adecuadamente instrumental de la composición espectral.

La Sinfonía Nº 2 de 1970 completa la estructura completa. La serie infinita armónica y rítmica la desarrolló en la década de 1970 y la serie de tres se integraron por primera vez en Sinfonía Nº 3.

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12 de enero del 19

12/01/2019 § Deja un comentario

La ilusión, los sueños, la fe. Quien pierda alguno de estos valores puede convertir la existencia en un sinsentido sin valor alguno.

La constancia, perseveración y voluntad puede hacer los sueños realidad. La felicidad es una actitud.

11 de enero del 19

11/01/2019 § Deja un comentario

Este año plagado de aniversarios en el mundo del cómic —Batman, que llega a octogenario; Astérix, un jovenzuelo de 60 años o nuestro Guerrero del Antifaz, que cumple 75— comienza con la conmemoración del nacimiento de dos personajes que comparten edad y estatus de iconos de la cultura popular: los archifamosos Tintín y Popeye. Ambos nacieron hace nueve décadas, en 1929, el año del crac, que quedó asociado en la historia al inicio de la Gran Depresión y que, sin embargo, arrancó con estos dos hitos fundacionales del noveno arte como supremo arte de la gran evasión.

Tintín nacía como evolución natural del anterior personaje de Hergé, el boy scout Totor, pero empapado por la actualidad al seguir modelos de intrépidos reporteros como Robert Sexé, que acababa de dar la vuelta al mundo en moto, o del joven danés Palle Huld, un quinceañero pelirrojo de pantalones bombachos que había emulado a Phileas Fogg, pero reduciendo el trayecto a solo 44 días.

Tintín se convirtió pronto en un icono de la cultura francobelga, instaurando todo un estilo gráfico y narrativo. Aunque la mayoría de los álbumes fueron publicados antes de los años cincuenta (el último, inacabado, se editó en 1986), la creación de Hergé trascendió por completo el cómic, adaptándose al cine (con una de las películas rodada en parte en la Comunidad Valenciana, Tintín y el misterio de las naranjas azules), a dibujos animados y creando toda una cultura del merchandising a su alrededor, tan referencial y reconocible como lucrativa.

Pese a las muchas polémicas que siempre envolvieron al personaje y a su creador, en muchos casos con acusaciones que olvidaban el contexto histórico de su producción, Tintín se erigió en referente absoluto de todo un estilo de hacer cómics e ilustración, que el dibujante Joost Swarte bautizó como línea clara.

Aunque Hergé comentó en muchas entrevistas que no quería que su creación sobreviviera a su creador (como ha ocurrido con la mayoría de los clásicos del cómic francobelga, de Spirou a Astérix), se elucubra con que antes de 2052, año en que el personaje pasaría al dominio público, la controvertida compañía Moulinsart, gestora de los derechos de Hergé, no dudará en relanzar al joven reportero, para alegría de muchos y horror de otros. Lo que no cabe duda es que, 90 años después, Tintín mantiene su magia, y su dinámica narrativa visual sigue siendo ejemplo para nuevos autores.

Apenas una semana después, el 17 de enero de 1929, las viñetas de la tira diaria Thimble Theatre, de E. C. Segar (iniciada 10 años antes y protagonizada por los hermanos Castor y Olive Oyl, conocida en España como Rosario), presentaban un particular y estrambótico personaje: un marino tuerto, de eterna pipa y musculosos antebrazos que, ante la pregunta del protagonista sobre si era marino, respondía con sorna: “Ja think I’m a cowboy?” (¿Crees que soy un vaquero?)

El personaje tuvo tanta aceptación que pronto la serie pasó a llamarse Thimble Theatre Starring Popeye, adueñándose de las aventuras de la tira y dando casi de inmediato el salto a los dibujos animados, de la mano de uno de los grandes genios de la animación, Max Fleischer, que lo incluyó como personaje de los episodios de Betty Boop. De nuevo, el marino monopolizó las aventuras y se convirtió en una estrella que reclamaba su serie propia, Popeye the Sailor, que se prolongó durante más de 200 episodios.

Entre las características más famosas de Popeye están su increíble fuerza y su invulnerabilidad, por las que muchos teóricos lo consideran como uno de los fundadores del género de superhéroes. Curiosamente, en sus inicios, los poderes del marinero tuerto tenían un origen bien distinto: nacían de haber frotado la cabeza de la gallina mágica Bernice. Pero el gobierno estadounidense aprovechó el éxito del personaje para promover el consumo de espinacas durante la Gran Depresión, a las que erróneamente se les había asignado un increíble contenido en hierro, introduciendo la ingesta de estas verduras como la razón de la increíble fuerza de Popeye.

La campaña fue un éxito sin precedentes y la figura de Popeye abriendo su lata de espinacas se convirtió en un icono de la cultura americana, que llegó a tener incluso su propio serial radiofónico, lo que le certifica como uno de los primeros fenómenos transmedia.

Segar firmó aventuras maravillosas del personaje, casi delirantes, pero siempre con un poso de denuncia y crítica social que se insinuaba gracias al sentido común y algo de cinismo del famoso marino.

La serie fue tan conocida que muchos de sus personajes forman parte de la cultura comercial americana: el glotón Wimpy dio nombre a una de las cadenas de hamburgueserías más importantes del país; mientras que el fantástico Eugene el Jeep, una mascota de increíbles poderes, inspiró el nombre de los famosos todoterrenos militares.

El mes de enero de 1929 fue pródigo para el cómic de EE UU: a la serie de Segar hay que añadir el inicio de las adaptaciones al tebeo de series de la literatura popular tan famosas como Buck Rogers o Tarzán, que aportaron nuevos géneros al cómic que luego se reconvirtieron en necesarios espacios de evasión y exotismo escapista durante la depresión.

Tintín y Popeye lograron traspasar las viñetas para alzarse en parte fundamental de la imaginería del siglo XX, iconos reconocibles de una cultura popular construida alrededor del noveno arte.

Fuente: Tintín y Popeye: 1929

10 de enero del 19

10/01/2019 § Deja un comentario

Nos preguntamos qué mente prodigiosa puede crear algo tan simple, eficiente y natural como una lavadora que funciona con el andar.

Uno prepara la colada, se peina, sale y va haciendo. Una idea perfecta para aprovechar el tiempo de chiquiteo sin tener que quedarse haciendo las labores de la casa…

09 de enero del 19

09/01/2019 § Deja un comentario

Juan de la Cierva, nacido en Murcia el 21 de septiembre de 1895, fue un inventor y científico aeronáutico español, ingeniero de caminos, canales y puertos y aviador que el 9 de enero de 1923, realizaba el primer vuelo con éxito en su autogiro, partiendo del por entonces aeródromo de Getafe y completando un recorrido escaso pero triunfal de 183 metros.

Tras varios prototipos y numerosos intentos fallidos, De la Cierva lograba hace justo hoy 95 años volar con su revolucionario invento y entrar así en los anales de la historia como el creador del autogiro, una aeronave pionera que sería precursora del actual helicóptero, a pesar de basarse en tecnologías y técnicas muy diferentes. Posteriormernte, Juan de la Cierva conseguiría otro hito: el primer viaje entre aeródromos desde Getafe a Cuatro Vientos, en el año 1924.

Junto con dos compañeros, José Barcala, antiguo compañero de estudios y Pablo Díaz, hijo de un carpintero, fundó la sociedad B.C.D, cuyas siglas correspondían a las iniciales de sus tres apellidos, que fue pionera en el desarrollo aeronáutico dentro de España y gracias a su capacidad. En 1912, contando sólo con dieciséis años, Juan de la Cierva logró construir y hacer volar un avión biplano, que recibió la designación BCD-1,6​ y fue apodado el Cangrejo, con piloto, el francés Mauvais y pasajero a bordo.

Mientras que el avión es una aeronave de alas fijas en el fuselaje, el autogiro inventado por La Cierva tiene alas unidas a un rotor. El autogiro hace su irrupción en el panorama de la aviación sólo veinte años después de la invención de los hermanos Wright.

Juan de la Cierva construyó en Madrid en 1920 su primer autogiro, el Cierva C.1, utilizando fuselaje, ruedas y estabilizador vertical de un monoplano francés Deperdussin de 1911, sobre el que montó dos rotores cuatripalas contrarrotatorios coronados por una superficie vertical destinada a proporcionar control lateral; la planta motriz era un motor Le Rhône de 60 CV. El aparato no llegó a volar, pues el rotor inferior giraba a menos velocidad de la prevista, y el efecto giroscópico y la asimetría de la sustentación hicieron volcar el aparato.

A este primer autogiro siguieron dos construcciones también fallidas, el C.2 y el C.3, en las que el inventor intentó, infructuosamente, resolver el problema de la diferencia de sustentación entre la pala que avanza y la que retrocede. Sin embargo, en las pruebas del C.2 se consiguieron algunos saltos de unos dos metros, lo que apuntaba a la viabilidad del invento. El problema de la sustentación del rotor no se resolvería plenamente hasta el prototipo C.4, en el que La Cierva incluyó su revolucionaria idea de articular las palas del rotor en su raíz.

Los primeros ensayos del modelo C.4, construido en 1922 conforme a los nuevos principios, fueron infructuosos. Para su definitiva resolución, la Cierva realizó una completa serie de ensayos en el túnel de viento de circuito cerrado del aeródromo de Cuatro Vientos, obra de Emilio Herrera, por aquel entonces el mejor de Europa.

El nuevo aparato corregido se probó exitosamente en enero de 1923 en el aeródromo de Getafe pilotado por el teniente Alejandro Gómez Spencer. Aunque dicho vuelo consistió únicamente en un salto de 183 m, demostró la validez del concepto.

A finales del mes, el C.4 recorrió en cuatro minutos un circuito cerrado de 4 km en el aeródromo de Cuatro Vientos, a una altura de unos 30 m. La planta motriz del C.4 era un motor Le Rhône 9Ja de 110 CV. En julio de 1923 se utilizó el mismo motor en el C.5, que voló en Getafe. A partir de ese momento, La Cierva, que había financiado a sus expensas sus experimentos anteriores, contó para sus trabajos con una subvención del gobierno español.

En 1926, con el apoyo financiero de James George Weir, industrial y aviador escocés, creó en el Reino Unido la sociedad Cierva Autogiro Company para el desarrollo del autogiro, produciendo varios modelos en ese país.

Falleció el 9 de diciembre de 1936 con cuarenta y un años de edad, al estrellarse en el despegue, en el aeropuerto de Croydon, el Douglas DC-2 de KLM en vuelo regular Londres-Ámsterdam en el que viajaba.

Fuente: Juan de la Cierva

08 de enero del 19

08/01/2019 § Deja un comentario

País de Cucaña o La Cucaña y también País de Jauja o Jauja es un país mitológico del cual se hablaba frecuentemente durante la Edad Media. En esta tierra no era necesario trabajar y el alimento era abundante. Se suponía que quienes lo habitaban vivían entre ríos de vino y leche, y que montañas de queso y lechones ya asados pendían de los árboles con una faca en el lomo listos para ser prontamente degustados.

La Cucaña también representó un símbolo para la cultura hippie de los 1960, y según el mito se creía que era un lugar en donde todos los deseos serían instantáneamente gratificados.

Se considera que procede del latín coquina, cocina o quizás del germánico kuche, que también alude a lo cocinado y designa generalmente a los pasteles; lo concreto es que, según el célebre diccionario del idioma francés Littré, la palabra procede de cocagne, nombre occitano dado a pasteles de pintura tintórea obtenidos de la planta llamada también cocagneIsatis tinctoria L.

Inicialmente se conoció como País de la Cocagne a la región del Lauragais que era gran productora de cocagnes durante los siglos XV y XVI, producción que se extendía hacia el norte del Lauragais hasta Albi y por esto Cocagne designó inicialmente a una región rica y de buen vivir.

Por otra parte, durante la conquista del Tahuantinsuyo por Francisco Pizarro éste y sus tropas descansaron en la ciudad de Jauja, la cual era sede de enormes depósitos de riquezas, ropas, alimentos y bienes diversos acumulados por los incas que fueron aprovechados por los conquistadores españoles; de este modo, luego el País de Cucaña tuvo tras 1533 prácticamente como sinónimo al país de Jauja.

Fuente: País de Cucaña

07 de enero del 19

07/01/2019 § Deja un comentario

The Florist: or, An extensive and curious Collection of FLOWERS, publicado en Londres por John Bowles e hijo, es un interesante volumen con 18 extraordinarias ilustraciones de A. He_kle, para que las jóvenes de la época copien en dibujo o bordado.

The florist.pdf

Como es habitual en nuestros posts, les dejamos el enlace al pdf [69.5MB] bajo la ilustración para que aquellos que estén interesados en hojear el volumen lo puedan hacer tranquilamente.