01 de febrero del 19

01/02/2019 § Deja un comentario

El teniente coronel Percival Harrison Fawcett, nació en Torquay, Inglaterra el 18 de agosto 1867. Fue un militar, arqueólogo y explorador británico. Fawcett junto con su hijo Jack y el amigo de este, Raleigh Rimell, desapareció en circunstancias desconocidas en 1925 durante una expedición para encontrar Z como él llamaba a una antigua ciudad perdida que creía ser El Dorado, en la selva inexplorada de Brasil.

Fawcett había estudiado antiguas leyendas y archivos históricos, convenciéndose de que una ciudad perdida existió en algún lugar de la región del Mato Grosso, una ciudad, a la que puso el nombre de Z. Según el propio Fawcett, su principal fuente escrita era un documento portugués del siglo XVIII, dejado por un grupo de cazadores de fortuna que anduvieron durante diez años por regiones interiores de Brasil, descubriendo finalmente una antigua ciudad en ruinas, la ciudad perdida del Manuscrito 512.

Para Fawcett, aquella ciudad, o ciudad de Raposo, como prefería llamarla, era una de las varias ciudades perdidas del Brasil, remanentes de una vieja civilización, la Atlántida, cuyo pueblo había degenerado, pero aún conservaba vestigios de un pasado olvidado, en momias, pergaminos y láminas de metal cinceladas.. Otro testimonio de la existencia de aquella civilización prehistórica lo representaba para Fawcett una extraña estatuilla de basalto negro, de 25 cm de alto, cuyo origen no se pudo identificar claramente. Fawcett la obtuvo de su amigo H. Rider Haggard y la llevaba consigo en su última expedición. Tras recurrir a la ayuda de un psicometrista, según relata Fawcett, averiguó que la estatuilla era de origen atlante.

En 1921 Fawcett emprendió una expedición por Bahía, guiándose tanto por el Manuscrito 512 como por el testimonio de otro viajero británico, el coronel    O’Sullivan Beare, ex cónsul en Río de Janeiro, quien afirmaba haber visitado una ciudad perdida parecida a la del Manuscrito 512, a pocos días de camino de la ciudad de Salvador de Bahía.

Según menciona Fawcett en su libro, después de recorrer la región del río Gongogi, logró reunir nuevos testimonios de la existencia de ciudades perdidas.

En 1925, con el apoyo de un grupo financiero de Londres, denominado The Glove, es decir, El Guante, Fawcett regresó a Brasil con su hijo mayor Jack para realizar una expedición con el propósito de descubrir aquellas ciudades perdidas. Antes de partir, Fawcett dejó instrucciones declarando que si él y sus compañeros no volvían, no debía enviarse expedición de rescate alguna en su busca, o de lo contrario los rescatadores sufrirían su mismo destino.

Siendo un hombre con años de experiencia, Fawcett viajaba con todos los pertrechos cuidadosamente escogidos, como alimentos enlatados, leche en polvo, armas, pistolas de bengalas y, por supuesto, un sextante y un cronómetro para determinar la latitud y la longitud. También escogió personalmente a sus compañeros para esta expedición, ambos elegidos por su salud física, habilidad y lealtad el uno al otro: su hijo mayor Jack Fawcett y el amigo de muchos años de Jack, Raleigh Rimell. Fawcett escogió solo a estos dos compañeros, de modo que podrían viajar más ligeramente y pasar más desapercibidos por las tribus de la selva, algunas de las cuales eran hostiles a los exploradores. En aquel entonces, muchas tribus aún no habían entrado en contacto con los blancos.

El 20 de abril de 1925, su última expedición partió de Cuiabá. Además de sus dos compañeros británicos, Fawcett viajaba con dos arrieros brasileños y el grupo llevaba consigo dos caballos, ocho mulas y dos perros. El último mensaje de la expedición data del 29 de mayo de 1925; se trata de una carta del explorador a su esposa en la cual le informaba de que estaba listo para entrar en territorio inexplorado acompañado únicamente de Jack y Raleigh Rimmell; la misiva fue enviada con ayuda de un mensajero indígena. Se informó de que estaban cruzando el Alto Xingú, un afluente sudoriental del río Amazonas. La última carta, escrita en Dead Horse Camp, indicaba su ubicación y tenía un tono optimista. Desde entonces nada más se supo de ellos.

Muchos supusieron que los indígenas locales los habían matado, ya que en aquel entonces varias tribus habitaban en las cercanías: los kalapalos, que fueron los últimos en verlos, o los arumás, suyás, o xavantes, en cuyo territorio estaban penetrando. Ambos jóvenes ya estaban enfermos y caminaban con dificultad cuando fueron vistos por última vez, pero no hay ninguna prueba de que fueran asesinados. Es probable que murieran de causas naturales en la selva brasileña.

En 1927 una placa de identificación con el nombre de Fawcett fue encontrada en una tribu indígena. En junio de 1933 una brújula de teodolito perteneciente a Fawcett fue encontrada cerca del territorio de los indios baciary del Mato Grosso por el coronel Aniceto Botelho. Como se pudo averiguar posteriormente, la placa con el nombre de Fawcett era de la época de su expedición de 1921 y lo más probable es que el coronel la hubiera ofrecido como regalo al jefe de la tribu; en el caso de la brújula, también se pudo probar que había sido dejada antes de que Fawcett se hubiese adentrado en la selva en su viaje final.

Aproximadamente cien de los potenciales rescatadores perecieron en más de trece expediciones enviadas para desvelar el destino de Fawcett. Una de las primeras expediciones estaba dirigida por el explorador estadounidense George Miller Dyott en 1927, quien afirmó haber encontrado pruebas de la muerte de Fawcett a manos de los indios aloique, pero la veracidad de su historia fue pronto puesta en duda. Una expedición de 1951 desenterró huesos humanos que más tarde resultaron no tener relación con Fawcett o sus compañeros. Los indios de la tribu kalapalo capturaron a la expedición de 1996, pero los liberaron unos días más tarde cuando los expedicionarios les habían dejado todo su equipo.

Fuente: Percy Fawcett

28 de noviembre del 18

28/11/2018 § Deja un comentario

Tal día como hoy, hace 498 años, la flota mandada por Fernando de Magallanes comenzaba a navegar por el océano Pacífico tras cruzar lo que desde entonces se conoce como Estrecho de Magallanes.

Fernão de Magalhães, marino portugués, fue humillado por el rey de Portugal, por lo que decidió ofrecer sus servicios al rey de España. Para ello se trasladó a Sevilla donde se hizo súbdito del monarca español, pasando a llamarse Fernando de Magallanes, como se le conocería desde entonces.

Magallanes y su socio Ruy Faleiro fueron los primeros en intentar encontrar la ruta que llevara a las islas de las especies. Ofrecieron al joven monarca Carlos I de España, futuro Carlos V de Alemania, encontrar un paso que, uniendo el Atlántico con el mar del Sur, les permitiría llegar a las islas Molucas, conocidas como las islas de las Especias, navegando hacia el oeste. Magallanes recibió el apoyo económico del rey y del acaudalado financiador Cristóbal de Haro.

El 1 de noviembre, después de explorar la entrada de mar, Magallanes entró al estrecho al que llamó de Todos los Santos. El 27 de noviembre de 1520 llegaba Magallanes al océano Pacífico, como el mismo bautizó.

Al navegar el estrecho, contempló en la ribera sur grandes fogatas que desprendían mucho humo, las cuales se producían por la cantidad inmensa de gas natural que emanaba en esa zona a la que los aborígenes habían prendido fuego en algún momento para hacer sus rituales mágicos. La bautizó como Tierra de los Fuegos.

En Filipinas, Magallanes fue asesinado el 27 de abril de 1521 al enfrentarse solo 48 expedicionarios cristianos a más de 1500 guerreros de una tribu de aborígenes.

Solo regresó a España la Victoria, al mando de Juan Sebastián de Elcano con 18 hombres. Recalaron en Sanlúcar de Barrameda el 6 de septiembre de 1522. Fueron los primeros en circunnavegar la Tierra.

Es interesante consignar que la expedición, a pesar de haber perdido tres naves y de haber desertado una cuarta, tuvo un éxito económico importante. Solo con las especias que la Victoria transportó desde las Molucas a España, se cubrieron todos los costos y se obtuvo utilidad.

Fuente: Estrecho de Magallanes

31 de agosto del 18

31/08/2018 § Deja un comentario

Inspirado en el magnífico artículo de viajes fuera de rutas establecidas, Guía de lugares legendarios para turistas utópicos publicado por  en Jot Down, les ofrecemos unos destinos turísticos que sólo los más sutiles van a desear. Lean y piensen que seguro que les gustaría llegar a visitarlos.

Edén: Según el científico Juris Zarins, de la Universidad del estado del Suroeste de Missouri, el Edén se hallaba situado en la confluencia de los cuatro ríos en la región del Golfo Pérsico. Esta era un área que hace unos 32 000 años gozó de un clima saludable, pero que en el 15 000 a.C. se volvió árida, obligando a emigrar a los pastores y nómadas que allí vivían. Alrededor del 6000 – 5000 a.C. el clima cambió de nuevo y las áridas extensiones del este y del nordeste de Arabia Saudí y el suroeste de Irán florecieron de nuevo. Zarins propone que los nómadas volvieron de nuevo y a antiguos agricultores, antepasados Obeid de los sumerios. Al hacerse sedentarios y sufrir el severo ajuste que ello supuso, es de suponer que transmitieron la tradición de un paraíso perdido milenios antes, donde era posible vivir de la tierra sin tener que cultivar la tierra.

Isla de San Brandán: La Isla de San Brandán (Sancti Brandani) es una isla mítica situada en algún lugar del océano Atlántico y relacionada con los viajes del monje irlandés San Brendán, el Navegante en busca del paraíso terrenal o jardín de las Delicias. Según la leyenda, San Brandán, inició en compañía de otros catorce monjes un largo viaje en una pequeña embarcación. En su vagar de siete años por el océano, Brandán encontró numerosas islas y se enfrentó a algunos monstruos marinos. Finalmente, tras atravesar un mar escondido de densas nieblas que impide el retorno a quienes no van en nombre de Dios, alcanzó la isla del paraíso terrenal.

Tule: En la mitología griega Tule era la capital de Hiperbórea, reino de los Dioses. Para Procopio de Cesarea, Tule era una isla grande del norte habitada por 25 tribus. Se trata con toda probabilidad de Escandinavia, pues varias tribus son fácilmente identificables, tal como los gautas (Gautoi) y los saami (Scrithiphini).

El Antichton, también llamado la Antitierra o la Contra-tierra, era un hipotético planeta que, a juicio de Filolao (450-400 a. C.) y otros pitagóricos, se interponía entre la Tierra y el fuego central (distinto del Sol), protegiéndolo de éste. Entendían que era invisible por el hecho de que no podía ser visto debido a que la Tierra giraba a su alrededor, ofreciéndole la misma cara siempre, que era el hemisferio del planeta opuesto a donde se encontraba situada Grecia.

Jauja: Jauja es una zona del altiplano de Perú de tierras fértiles, verdes y aire limpio, un lugar paradisíaco.  Podría ser aquí donde se inspiraron para crear un reclamo atractivo y conseguir que más hombres quisieran unirse a una segunda expedición a América transcendiendo así una leyenda sobre un lugar paradisiaco donde te pagan por dormir y existe comida por doquier.

Babia: Los reyes de León poseían un palacio en esta zona donde pasaban largas temporadas. Sus súbditos justificaban la ausencia de sus monarcas diciendo que estaban en su residencia veraniega. El entorno babiano supuestamente producía un efecto relajante en los reyes que se aislaban allí de sus problemas y preocupaciones, del mismo modo cuando no querían recibir a alguien en audiencia decían que estaban en Babia

Atlántida: Los textos de Platón señalan la geografía de la Atlántida como escarpada, a excepción de una gran llanura de forma oblonga de 3000 por 2000 estadios, poco menos de 2000 kilómetros cuadrados rodeada de montañas hasta el mar.

Utopía:Utopía es el nombre dado a una isla y a la comunidad ficticia que la habita, cuya organización política, económica y cultural contrasta en numerosos aspectos con la sociedad inglesa de la época. Con esta obra, Tomas Moro crea el género de las utopías políticas y por ello en términos más generales la palabra utopía se emplea para referirse a una sociedad política ideal, con un plan, proyecto, doctrina o sistema deseables que parecen muy difíciles de realizar, o representación imaginativa de una sociedad futura con características favorables para la salud, el bienestar común de la sociedad, que por lo general contiene una crítica más o menos implícita de la sociedad política realmente existente.

30 de marzo del 18

30/03/2018 § Deja un comentario

Guillermo Isidoro Larregui Ugarte nació en Pamplona, el 27 de noviembre de 1885. Inquieto por naturaleza, romántico incurable, a los 15 años decidió embarcarse hacia Buenos Aires. Llegado con el nacimiento del siglo, sus primeros trabajos tuvieron relación con la marina, la carpintería, y la cría de cerdos… pero no iba a quedarse mucho tiempo en la gran ciudad.
Al enterarse de la muerte de su madre, decide cambiar de vida, y como había muchas posibilidades de trabajo en la Patagonia, emigró al sur para emplearse en una empresa petrolera norteamericana. Allí vivió más de treinta años, hasta que en 1935, cuando cesaron las actividades petroleras de la compañía por conflictos laborales, quedó sin trabajo. Nuevamente su vida transcurría sin destino fijo, con trabajos temporarios en las estancias de la zona.

Las horas de ocio en un ambiente frío e inhóspito como el del sur patagónico se pasaban al calor de los fogones, tomando mate y contando hazañas, algunas verdades y no pocas mentiras, entre los peones desocupados. Entonces, en una estancia en el paraje Mata Amarilla, entre habladurías y hazañas inconclusas que cada uno relataba, nace una apuesta: Yo me animaría, les dije, a cruzar toda la Patagonia a pie y a ir hasta Buenos Aires con una carretilla.
Lo tomaron a broma y uno de ellos me trajo una carretilla. Luego, cuando vieron que yo me disponía a emprender el viaje y que la cosa iba en serio, se sorprendieron se rieron y lo tomaron para la farra, me dijeron que, por lo mentiroso, yo era más andaluz que vasco, y que les extrañaba mucho, porque nunca habían visto un andaluz trabajador ni un vasco mentiroso. 
Los peones le aceptan la apuesta pero le cuestionan de donde sacará el dinero cuando tenga que pagarla… el patrón de la estancia entra en el juego y le ofrece al pamplonés saldarle la apuesta si perdía, pero que luego tendría que trabajar para él un año gratis.


Muchos hablan de una apuesta de miles de pesos. No es cierto. Lo más importante es que he empeñado mi palabra. Varios amigos hablaban de las grandes travesías realizadas por automovilistas, de los raids de aviación y otras proezas. Yo oía y callaba. Pensaba que no es difícil llevar a cabo una proeza con los maravillosos aparatos modernos que se manejan sin esfuerzo y que necesitan del hombre seguridad y valor. Pero pocas veces exigen del individuo fuerza física, paciencia y resistencia. Entonces dije: A cualquiera de esos señores aviadores y automovilistas los desafío yo a hacer una travesía caminando y conduciendo además una carretilla de cien kilos.


Guillermo Larregui ya rondaba los 50 años, pero sin pensarlo tomó la carretilla, cargó en ella unos cuantos enseres y al día siguiente muy temprano, partió rumbo a Comandante Piedra Buena, una localidad distante 120 Km de la estancia donde se hizo la apuesta.
En menos de lo pensado, el vasco ya estaba en el pueblo… y no iba a desistir de la aventura. Un amigo mecánico le cambió la caja de hierro por otra de madera, le puso unos rulemanes en el eje de la rueda y revistió la llanta con una goma de auto. Encima le cargó una pequeña carpa, pilchas de dormir, cinco litros de agua, una pavita, el mate, un asador chico, una ollita y otras cosas indispensables, hasta completar los cien kilos.
Ya no se trataba de una apuesta absurda… era su palabra la que estaba en juego, y eso era más importante que todo el dinero del mundo.


El vasco de la carretilla
se fue haciendo famoso a medida que transcurrían los kilómetros por las llanuras argentinas, donde su hazaña empezó a ser tratada por los periódicos de cada lugar por donde pasaba. La gente lo esperaba con vítores en cada etapa cumplida.
 El 25 de Mayo de 1936, recorridos los 3.500 Km que separan Comandante Piedra Buena de Buenos Aires, luego de atravesar los desiertos de la meseta patagónica, con sus inclementes vientos, nieves y frío, acompañado únicamente de un fiel perro al que llamó Pancho, llega a la capital argentina.
Larregui era un hombre sencillo, fuerte y libre, que llevaba en su carretilla lo necesario para el cuerpo y encontraba en los caminos el alimento de su alma. La solidaridad de la gente, especialmente de la colectividad vasca, hacía más tenues las peripecias que debía enfrentar. El Vasco de la carretilla poseía una sana curiosidad para descubrir lo desconocido. Hablaba y escuchaba a la gente con la atención de los niños. Conocía varios idiomas, como inglés, francés, italiano, alemán y holandés.

Terminado el viaje, el Vasco de la Carretilla, o el Quijote de una sola rueda, como también se lo conocía, no conforme con su logro supremo, decidió que debía seguir caminando y recorrer el mundo y así recorrió más de 22.000 kilómetros a pie.
-Primer Viaje: parte del paraje Cerro Bagual, a 120 km de Comandante Luis Piedrabuena (Santa Cruz), llegando a Buenos Aires 14 meses después.
-Segundo viaje:  comenzó en 1943, desde Coronel Pringles (Pcia. De Bs. As.) y lo finalizó en La Paz (Bolivia) cruzando los altiplanos de la Puna.
-Tercer viaje: lo realizó desde Villa María (Córdoba), hasta Santiago de Chile, cruzando la cordillera de los Andes.
-Cuarto viaje: desde Trenque Lauquen (Buenos Aires), hasta el Parque Nacional Iguazú, en Misiones

El 9 de Junio de 1964, a los 78 años, luego de ingerir algún alimento en mal estado, Guillermo Isidoro Larregui Ugarte fallece en Puerto Iguazú, Misiones, esperando un subsidio estatal que nunca llegó, y empieza a convertirse en leyenda.

Breve documental de su vida: El-vasco-de-la-carretilla
Leído en: El vasco de la carretilla
Gracias especiales al marciano 61R34U

03 de diciembre del 17

03/12/2017 § Deja un comentario

Charles Burney fue un compositor, musicólogo, organista y clavecinista inglés nacido el 7 de abril de 1726 en Shrewsbury, Shropshire, y fallecido el 12 de abril de 1814 en Chelsea, Londres.

Discípulo del organista Edmund Baker y Thomas Arne, es más conocido por su libro La historia general de la música, obra publicada en cuatro volúmenes entre los años 1776 y 1789 mientras viajaba por Italia y Francia. Además publicó otras tres obras importantes: Viaje musical por Francia e Italia en el siglo XVIIIEl estado actual de la música en Holanda, Alemania y las Provincias Unidas y sus Memorias.

Durante esos viajes por Europa tuvo la oportunidad de conocer a Carl Philipp Emanuel Bach, Johann Christian Bach, Farinelli, Niccolo Jommelli, Jean-Jacques Rousseau, Denis Diderot y Claude Balbastre, entre otros.

Formó parte del Literary Club fundado por Samuel Johnson, Joshua Reynolds, Oliver Goldsmith y David GarrickBurney fue padre de la escritora Fanny Burney.

Radio Clásica emitió 52 fantásticos y muy recomendables podcasts emitidos en 1986 y repuestos en 2009, que se pueden encontrar, oír y bajar en: Memorias de Charles Burney.

Documentación: Charles Burney.

06 de septiembre del 17

06/09/2017 § Deja un comentario

Decía Biescas en Luz de verano que es Formentera tierra de grandes cebras y así se lo cuento a Chelo. Sé que esta afirmación la sorprende y es por ello que me mira con sus ojazos y una sonrisa de profunda ironía porque no me cree. Pero como nada mejor que ver para creer, me la llevo hacia la Panadería Xeroni, le compro una orelleta a Neus, para que distraída mientras se deleita con ella, situarla en la confluencia de las calles Berenguer Renart con la prolongación de la llamada Ibiza. Allí, pintado sobre el asfalto en diagonal al cruce, está el paso cebra más largo del mundo. Alcanza este una longitud aproximada de unos 40 metros mientras que no cumple un ancho mayor de 2.50 metros por quedar limitado por la anchura del paso, que abarca casi entero. Posee 30 líneas completas más 6 incompletas, lo que harían 36 pintadas de blanco y 35 sin pintura, es decir, 71 líneas si no me equivoco en las cuentas. Da esto una idea de su extraordinaria longitud, acentuada visualmente por su estrechez…

Pero los tiempos cambian y según nos confirma nuestro enviado especial David de Ramón, en Valdecaballeros existe un cebra que ha arrebatado el récord a nuestra querida isla al poseer 42 rayas blancas, doce más que el de San Francisco, y otras tantas azules Ahí es nada.

Foto e información: David de Ramón.
Documentación: https://luzdeveranoenformentera.wordpress.com/

29 de agosto del 17

29/08/2017 § 1 comentario

Dicen que no es leyenda sino realidad. De hecho, quien sufrió la aparición de un fantasma, lo cuenta en el libro que escribió narrando sus aventuras. 

Sucedió durante el viaje realizado entre 1895 y 1898 a bordo del balandro llamado Spray, cuando Joshua Slocum, el primer hombre en circunnavegar el globo en solitario, tuvo la suerte de experimentar el compañerismo de ultratumba que a veces hay entre marinos, según él mismo cuenta .

Tras darse un atracón de ciruelas y queso en mal estado, cayó enfermo, llegando a entrar en un estado casi de delirio. Al recuperar la conciencia vio que el barco estaba en medio de una tormenta, pero mantenía su rumbo gracias a un hombre ataviado con ropajes antiguos que sujetaba el timón.

El personaje se presentó ante Slocum como el piloto de la Pinta, una de las carabelas de Colón, y le dijo que había acudido a ayudarlo al ver que estaba en dificultades.

Leído en: Historias de barcos con fantasma.
Documentación: Joshua Slocum

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