20 de julio del 18

20/07/2018 § Deja un comentario

En vista del éxito de los posts dedicados a los coches pequeños, cerramos la trilogía con una pequeña selección de los que se fabricaron en España en la posguerra. 

David: La marca David se fundó en 1914 y además de otros vehículos fabricó un estrambótico triciclo que era según el fabricante, una moto con una rueda más. Llevaba un monocilíndrico 2 tiempos de 345cc sobre el eje delantero, y se vendieron unos 60, en versiones turismo y comercial.

Junior: Un triciclo de rueda trasera tractora, sin puertas y con capota de lona opcional, fue presentado en la Feria de Muestras de 1955 y se llegaron a vender unos 20.


Kapi: La empresa mezcló componentes de varias procedencias sin orden ni concierto y sin la más mínima metodología, por lo que es muy difícil establecer una clasificación de los vehículos fabricados. Según unas fuentes ascendieron a 70 y otras cifran su producción en casi 300 unidades. También resulta difícil establecer una cronología dada la cantidad de modelos y la falta de documentación.

MT MaquitransEn 1957 apareció lo que debió ser la versión definitiva del motriciclo/microcoche. Se trataba de un microcoche también de tres ruedas, pero totalmente carrozado y descapotable, con un motor trasero de fabricación propia de 175 cc y 6,9 cv a 4500 rpm. con arranque eléctrico.

Aconsejamos a los interesados en los coches pequeños visitar la web Microcoches.

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19 de julio del 18

19/07/2018 § Deja un comentario

Seguimos con las patentes increíbles, inverosímiles, de creadores a los que las ideas se les desbocan en vuelos que no creo que haya quien se atreva a probar.El 1 de agosto de 2002, Theodore F. Wiegel obtuvo la patente española número de registro ES2170420, de la mundial, que hay mucho pirata, WO1998019760 de lo que definió como Catapulta humana de vuelo libre que definía como: una atracción de feria para catapultar a una persona al aire. El artilugio comprende una catapulta de tipo asiento y una cápsula conectada liberable. En la posición de lanzamiento, un mecanismo de liberación es disparado por el operario y el que monta es catapultado al aire a un régimen de aceleración fisiológicamente seguro a lo largo de un arco predecible de vuelo libre. Cuando se alcanza una elevación aceptable, el que monta es separado de la cápsula y devuelto suavemente a tierra usando un paracaídas o dispositivo similar, que se despliega automáticamente.

Una atracción con todas las garantías, ideal y segura, para suicidas, suegras indeseadas o niños llorones. No falla.

Fuente: Patentes Increíbles.

18 de julio del 18

18/07/2018 § Deja un comentario

Dentro de la ortografía del español hay una mano: ☞. Propiamente, se llama manecilla y se encuentra en el grupo de signos auxiliares que la ortografía de nuestra lengua incluye como elementos de funciones diversas y de carácter accesorio. Si entre los signos de puntuación se encuentran formas tan conocidas como los puntos, las comas o los signos de interrogación, entre los auxiliares hay elementos más desconocidos como la barra vertical (|) cuyo nombre técnico es pleca, el calderón (¶) o el signo de párrafo (§). Son signos menos usados, aunque en determinados escritos o ámbitos profesionales se utilizan más, por la función que asumen.

La manecilla reproduce la figura de una mano vista en horizontal y de perfil con su dedo índice extendido, bien a la derecha (☞) o bien a la izquierda (☜). No hay signo en la ortografía más motivado que este, que implica reproducir en los libros el común acto por el que cualquier persona señala con la mano algo que es de su interés o que considera relevante.

Este signo de naturaleza antropomórfica que hoy tenemos incorporado a las fuentes de nuestros ordenadores era uno de los más comunes en los manuscritos y libros impresos hasta el siglo XVIII. Se utilizaba en los márgenes de los manuscritos occidentales europeos, escritos en latín o en alguna de sus lenguas derivadas, para llamar la atención sobre una frase o fragmento del texto, esa parte a la que el dedo índice de la manecilla inequívocamente señalaba.

Teniendo en cuenta que los manuscritos circulaban con la idea de que podrían ser comentados, glosados y anotados por sus posibles lectores, el uso de la manecilla estaba ligado a la propia forma de escribir y de leer en la Edad Media. Escrita por el copista del manuscrito o por los lectores que disfrutaran de la lectura tras él, la manecilla señalaba siempre de fuera hacia dentro y desde los márgenes, o sea, en esa zona externa a la caja de escritura en la que también se hacían anotaciones explicativas o glosas. En esa época, anotar los libros era común. Curiosamente, esos mismos libros antiguos contaban con muy escasos signos de puntuación; en cambio, la manecilla, que propiamente no es un signo de puntuación sino auxiliar, de lectura, pululaba por los márgenes de las obras. Si el chiste no fuera tan malo, diría que la manecilla iba por los libros de mano en mano.

Las variantes con que aparecía dibujada esta manecilla eran tantas como la capacidad artística de quien estaba copiando o anotando el manuscrito. Había meras manos con dedos, manos con puños, manos con brazos, manos con un cuerpo completo, manos con mangas, manos con espadas y hasta manos con cinco dedos cerrados y un sexto dedo que es el índice que señala. Había también manecillas con dedos larguísimos capaces agrupar extensos párrafos haciendo la función que hoy cumpliría la llave. En este enlace puedes ver muchas muestras de manuscritos antiguos. Cansado de tanta antropomorfia, hubo algún copista que postergó la mano y directamente dibujó a un pulpo señalando con sus tentáculos

Al inventarse la imprenta a finales del siglo XV, la manecilla no desapareció. En primer lugar, porque siguieron copiándose muchos libros manuscritos con márgenes donde se alojaban manos, flechas y notas. Y, en segundo lugar, porque la propia manecilla entró en los talleres de la imprenta, dentro del repertorio de letras y signos con que se componían los libros. Las manecillas impresas eran, obviamente, más sobrias y uniformes que las dibujadas pero cumplían su misma función: los editores las utilizaban para avisar del cambio de una sección o de un asunto relevante, incluso incorporándolas dentro del propio texto y no solo en los márgenes. La prueba de que era un signo muy empleado es que la palabra se utilizaba en la lengua común; a finales del siglo XVII, el literato Vicente Sánchez escribía en su Lyra poética que un personaje de su obra llevaba el dedo en cabestrillo, lastimado por haber usado mal un arma, y que su mano parecía manecilla de margen de libro.

Aunque hoy hay manecillas en nuestras fuentes de ordenador (como esta ☞), apenas se usan. La manecilla entró en declive en siglo XVIII, época en que los márgenes de los libros impresos comenzaron a ser ocupados por fragmentos de texto que resumían contenido o avisaban del título de un capítulo. Hoy la función de la manecilla la cumple más bien la flecha, otra representación icónica, en este caso de un arma arrojadiza, que también está dentro de los signos auxiliares de la ortografía.

Hay sorprendentes herencias y usos de la manecilla en el mundo actual. En el ámbito angloparlante, la manecilla salió de los textos para instalarse en otros soportes: aparecía en los postes de cruces de calles y carreteras (fingerposts) donde indicaba la dirección de un lugar, y, en algunas zonas de Estados Unidos, se incluye en los sellos que estampan en correos sobre las cartas que van a ser devueltas para a su remitente por estar mal franqueadas o erróneamente dirigidas.

Pero la más llamativa herencia de la manecilla es, sin duda, informática. La manecilla fue el signo inspirador de la mano (en este caso señalando hacia arriba) en que se convierte a veces la flecha del puntero, por ejemplo cuando posamos el ratón sobre un hipervínculo o elemento que se puede abrir. Este símbolo aparece en interfaces gráficas de ordenador desde los años ochenta y tiene la gracia de reproducir la posición en que tenemos el dedo índice sobre el ratón cuando pulsamos sobre un elemento; nos muestra que, aunque estemos en un nuevo verano con otro calor y otro año en el calendario, no hay mano nueva bajo el sol.


Post dedicado a la excelsa filóloga MAH.

Fuente: Un símbolo ortográfico

17 de julio del 18

17/07/2018 § Deja un comentario

Ayer hizo 807 años de la batalla de las Navas de Tolosa. Hemos olvidado que las consecuencias de esta batalla fueron decisivas. Para algunos historiadores e intelectuales está considerada como la batalla más importante sucedida en Europa, la que definió el occidente moderno implicando un significativo declive de los almohades en la península ibérica y el Magreb.

Saldada con victoria del bando cristiano, fue considerada por las relaciones de la batalla inmediatamente posteriores, las crónicas y gran parte de la historiografía como el punto culminante de la Reconquista y el inicio de la decadencia de la presencia musulmana en la península ibérica y por tanto en la Europa medieval.

El ejército cristiano estaba formado por las tropas al mando del rey Alfonso VIII de Castilla, junto con varias milicias urbanas de concejos castellanos, las tropas de los reyes Sancho VII de Navarra y Pedro II de Aragón, las tropas de las órdenes militares de Santiago, Calatrava, Temple y Hospital de San Juanun gran número de cruzados francos, provenientes de otros estados europeos llegados desde más allá de los Pirineos y algunos caballeros portugueses y leoneses que combatieron voluntariamente.

Olvidar la importancia de esta batalla en la Europa de hoy supone, además de ignorancia, una estupidez política sin precedentes.

Fuente: Batalla de Las Navas de Tolosa

11 de julio del 18

11/07/2018 § Deja un comentario

El Reino de Redonda es una nación ficticia creada alrededor de la isla deshabitada de Redonda, una dependencia de Antigua y Barbuda.

Matthew Shiell compró la isla de Redonda en 1865, cuando nació su primer hijo, Matthew Phipps ShiellPidió el título de Rey de Redonda a la Reina Victoria, quien se lo concedió con la condición de que no hubiera ningún tipo de política opuesta a los intereses coloniales británicos, es decir, mientras que su reinado fuera ficticio.​

El título de Rey de Redonda pasó por un tiempo de escritor a escritor, aunque ahora hay varios aspirantes a él. El español Javier Marías, que en 2002 fundó la editorial Reino de Redonda, ostenta el título en términos literarios; sin embargo, otras tres personas reclaman el verdadero título del Reino. 

M. P. Shiel cedió el título a John Gawsworth, a quien, además, le dejó los derechos de su obra. Aparentemente, Gawsworth, debido a su continuo estado de bancarrota, vendió varias veces el título, lo que ha provocado una larga polémica sobre quién es el verdadero rey. Como sea, Gawsworth le cedió el título, los derechos de su obra y la de Shiell a John Wynne-Tyson , otro escritor. Cansado de los problemas que el reino le creaba, abdicó de su trono en la década de los 90, cuando, después de leer Todas las almas, le otorgó el trono y los derechos de la obra de Shiell y Gawsworth a Javier Marías. Marías escribió algunos detalles sobre cómo se convirtió en Rey de Redonda en Negra espalda del tiempo.

Fuente: Reino de Redonda
Editorial: Reino de Redonda

29 de junio del 18

29/06/2018 § Deja un comentario

Hacerse el longuis es un modismo que se usa cuando hablamos de alguien que se hace el distraído, escurre el bulto, se hace el sueco, o también, se hace el loco.

El término longuis viene de la palabra latína liongus cuyo significado es lejano/apartado y que dio la palabra longuiso para referirse a aquella persona cobarde que huía de una responsabilidad y que se escondía en algún lugar lejano y/o apartado para desentenderse de una obligación, como estar requerido por la justicia, incorporarse al ejército, evitar contraer matrimonio, etcétera.

Fue a partir del término longuiso que nació la expresión hacerse el longuiso que con los años se transformó en el popular hacerse el longuis.

Fuente: Hacerse el longuis.

28 de junio del 18

28/06/2018 § Deja un comentario

El cigarrillo es uno de los formatos más populares para el consumo de tabaco. Un cigarrillo es una hoja seca, normalmente de tabaco picado, envuelto por una hoja delgada de papel en forma de cilindro. Comúnmente presenta integrado un filtro para reducir los daños a la salud.

Aunque el tabaco es una planta originaría de America y también lo es el modo básico de liar sus hojas, el cigarrillo es un invento genuinamente español. Se debe a los mendigos de la ciudad de Sevilla, que en el siglo XVI empezaron a aprovechar los desperdicios del tabaco y a liarlos en finas hojas de papel de arroz. Las primeras cajetillas manufacturadas iniciaron su venta en 1833, de la que data también el nombre de cigarrillo. La primera cajetilla comercial, de 25 unidades, tenía por nombre Cigarrillos Superiores.

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