08 de noviembre del 17

08/11/2017 § Deja un comentario

Ikigai, 生き甲斐, es un concepto japonés que significa la razón de vivir o la razón de ser. Todo el mundo, de acuerdo con la cultura japonesa, tiene un ikigai. Encontrarlo requiere de una búsqueda profunda y a menudo prolongada. Esta búsqueda es considerada de mucha importancia, ya que se cree que el descubrimiento del propio ikigai trae satisfacción y sentido de la vida.

El término ikigai se compone de dos palabras japonesas: iki o 生き, que se refiere a la vida y kai o 甲斐, que aproximadamente significa la realización de lo que uno espera y desea. El ikigai se concibe como una razón para levantarse por la mañana; es decir, una razón para disfrutar de la vida, lo que puede llevar a gozar de una larga vida.

La palabra ikigai se utiliza generalmente para indicar la fuente del valor de la vida de uno, o las cosas que hacen que la vida valga la pena. En segundo lugar, la palabra se utiliza para referirse a las circunstancias mentales y espirituales en las que las personas sienten que sus vidas son valiosas. No está necesariamente ligada a la situación económica personal, o al estado actual de la sociedad. Incluso si una persona siente que el presente es sombrío, pero tiene un objetivo en mente, puede sentir el ikigai. Los comportamientos que nos hacen sentir el ikigai no son acciones que nos vemos obligados a llevar a cabo, sino acciones naturales y espontáneas.

Se dice que la gente puede sentir el auténtico Ikigai solo cuando, sobre la base de una madurez personal, de la satisfacción de diversos deseos, del amor y de la felicidad, se encuentra con los demás y con un sentido del valor de la vida, que avanza hacia la autorrealización.
Documentación: Ikigai.

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07 de julio del 17

07/07/2017 § Deja un comentario

Para celebrar el día de San Fermín y ya que vamos todos muy endiosados con tanto selfie y ataque de vanidad, les dejamos un cuadro para que se centren un poco.

Ahora, que cada uno se sitúe en el grupo o apartado que le corresponda y no se entrometa en los asuntos del vecino o prójimo, complicando la existencia de quien camina tranquilo en las cercanías.

Post dedicado Kim, dios orco de las vicisitudes.

23 de junio del 17

23/06/2017 § Deja un comentario

Probablemente nadie le ha dado importancia a las bocas de acceso a las alcantarillas. Y siendo evidente, casi nadie se ha preguntado porqué todas son redondas. La razón es que no se nos caiga la tapa por el agujero. Y sí, ésta es una razón matemática. Veamos por qué.

Si llamamos anchura de una figura plana a la distancia que hay entre dos puntos opuestos del borde de la misma, se cumple que el círculo es de anchura constante, ya que la distancia que podemos encontrar entre dos puntos opuestos de su borde, que es una circunferencia, es siempre la misma, el diámetro. Esto implica que si colocamos la tapa en el agujero de la alcantarilla, es imposible que dicha tapa entre por el agujero.

¿Qué ocurriría si la tapa fuera, por ejemplo, cuadrada o rectangular? Pues que en estos casos la anchura no es constante, ya que la distancia entre dos vértices opuestos, es decir, la diagonal de cualquiera de ellos, es mayor que cualquiera de los lados. Eso, en el caso de las alcantarillas, significa que la tapa cabe por el agujero si la metemos en diagonal, por lo que corremos el riesgo de que se nos caiga por él tal como vemos en la imagen de Live Science.

Una vez aclarado el concepto, nos hacemos la pregunta de si podríamos usar otras formas para tapar las alcantarillas. La respuesta la encontramos en el Triángulo de Reuleaux, creado por el ingeniero alemán Franz Reuleaux en el siglo XIX, al parecer para diseñar un botón que no tuviera forma circular pero que sí estuviera en posesión de la propiedad de anchura constante y que ya fue objeto de estudio por parte de Leonhard Euler.

El triángulo de Reuleaux es fácil de construir. Partiendo de un triángulo equilátero, trazamos tres circunferencias cuyo centro sea cada uno de los vértices y cuyo radio sea el lado del triángulo. La figura que queda en la parte central es la conocida como triángulo de Reuleaux tal como se ve en la imagen.

Naturalmente, el triángulo de Reuleaux se puede generalizar a todo polígono regular con un número impar de lados, obteniendo así los llamados polígonos de Reuleaux. Como existen infinitos polígonos regulares, también existen infinitos polígonos de Reuleaux. En la imagen siguiente podéis ver los polígonos de Reuleaux asociados a un pentágono regular y a un heptágono regular junto al triángulo de Reuleaux:

Estas curiosas figuras, por su propiedad de anchura constante, pueden usarse en multitud de situaciones en las que habitualmente vemos círculos. Por ejemplo, pueden utilizarse como moneda, ya que es apta para su uso en máquinas expendedoras o máquinas de juego, ya estas máquinas se guían por la anchura de las monedas para clasificarlas.

Y aunque parezca extraño, incluso increíble, hay ciudades que usan los polígonos de Reuleaux como tapas de alcantarilla, como San Francisco de California.

Extraído de: ¿Por qué las alcantarillas son redondas?

08 de mayo del 17

08/05/2017 § Deja un comentario

Siguiendo nuestra costumbre de publicar los lunes un libro ilustrado, hemos seleccionado el que el Museo Guggenheim de Nueva York dedicó en 1998 a las motos y que reeditó el de Bilbao en 1999: The art of the motorcycle.

The art of motorcycle.pdf

Como siempre, dejamos el enlace al pdf de 17.8MB bajo la ilustración de cubierta. Aunque lamentablemente el documento no hace justicia a la calidad del libro impreso, recomendamos a todos aquellos que aman las motos que se lo bajen.

Enlace gentileza de David de Ramón.

01 de marzo del 17

01/03/2017 § Deja un comentario

El Parque Natural de la Yecla es una profunda y estrecha garganta modelada en los materiales calizos que caracterizan el relieve de las Peñas de Cervera, de abruptos escarpes con gran diversidad de formas.

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El angosto desfiladero, horadado por la acción de las aguas del arroyo El Cauce durante millones de años, tiene zonas con una anchura que apenas llega a los dos metros. En las cumbres anidan más de 100 parejas de buitre leonado.

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Una serie de puentes y pasarelas permiten recorrer la garganta en un sugerente paseo de 600 metros sobre cascadas y pozas. El desfiladero está incluido en el Espacio Natural de la Yecla y los Sabinares del Arlanza, que abarca más de 26.000 hectáreas.

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Aquí se localiza uno de los más extensos y mejor conservados sabinares de Europa, con ejemplares que superan los 2.000 años de vida. También encontramos masas de encinas, quejigos y rebollos y abundante fauna. La sabina albar Juniperus thurifera, que significa productora de incienso, es una especie superviviente de épocas prehistóricas.

Documentación: Desfiladero de La Yecla.

12 de enero del 17

12/01/2017 § Deja un comentario

En 1921, el ingeniero austríaco Edmund Rumpler presentó su modelo, Rumpler Tropfwagen cuyo nombre hace referencia a sus formas ya que Tropf significa gota en alemán. Una gota, con la parte esférica enfrentándose a la dirección del viento, es la forma volumétrica con la menor resistencia aerodinámica a la cual se le suele asociar un coeficiente de resistencia Cx en torno a 0.05. Los coches actuales tienen valores en torno a 0.30 y, sólo en los mejores casos, de 0.25 ó 0.26.

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La razón es que la forma estilizada de la parte trasera de la gota facilita que la corriente de aire la rodee suavemente hasta su extremo. Al carecer de turbulencias se consigue que la presión en la parte trasera de la forma sea prácticamente idéntica a la que existe en la parte delantera. Cuanto mayor es la diferencia de presiones, mayor será la resistencia aerodinámica, ya que la mayor presión de la cara frontal frena al cuerpo, mientras que la menor presión en la parte trasera lo succiona hacia atrás.

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Edmund Rumpler, nacido en Viena, conocido diseñador de aviones, presentó el Tropfenwagen en el Salón del Automóvil de Berlín de 1921. Fue el primer coche aerodinámico, adelantándose al Chrysler Airflow y al Tatra T77 checo. Como decíamos, el Tropfenwagen tenía un coeficiente de fricción de solamente 0.28, una medida que asombra a ingenieros y que sería competitivo incluso hoy en día. Para que nos hagamos una idea, el Fiat 508 Balilla de mediados de los años 30 del pasadso siglo, poseía un coeficiente de más del doble, 0.60.

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El Tropfenwagen podía llevar hasta cinco pasajeros, todos ellos entre los ejes, lo que daba confortabilidad, mientras el conductor iba solo en la parte delantera, lo que optimizaba la visión. En un modelo posterior de 1923 se agregaron dos asientos abatibles.

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Con un peso de casi mil kilos, el Tropfenwagen podía alcanzar los 110 km/h gracias a sus 36 caballos de fuerza (27 kW) algo que llamó la atención de Hans Nibeldel, ingeniero jefe de Benz & Co, que aplicó los conceptos del Tropfenwagen a los autos de competición de Auto Union, construidos en parte por los ingenieros de Rumpler.

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En 1924 Rumpler hizo otro intento con el 4A106, en el que utilizó un motor de 4 cilindros en línea de 50 HP, lo que obligó a un aumento en la distancia entre ejes y el consiguiente aumento de asientos, pasando de seis a siete.

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Aunque el coche era muy avanzado para su tiempo, se vendió mal y tan solo fueron construídos unas 100 unidades. Pequeños problemas de refrigeración y dirección en los primeros modelos fabricados, la apariencia del vehículo muy fuera del gusto de la época y la ausencia de un maletero, dificultaron las ventas. La mayoría fueron utilizados como taxis, por ser de cómodo acceso. Las últimas unidades fueron construidas en 1925.

El Tropfenwagen se hizo famoso gracias a la película Metrópolis. Sólo se sabe que hayan sobrevivido dos unidades, una de las cuales se encuentra en el Deutsches Museum en Munich y la otra en el Deutsches Technikmuseum de Berlin.

 

Referencia: Rumpler Tropfenwagen.

 

29 de junio del 16

29/06/2016 § Deja un comentario

La Atlanterhavsveien o Carretera del Atlántico, es una carretera impresionante de puentes que se retuercen sobre el mar durante 8.3 kilómetros y que se encuentra en Noruega, Va desde la costa continental a Averøy, saltando de isla en isla.160629.01

Su construcción empezó en 1983 y estuvo marcada por la lucha contra los elementos. Durante los seis años que duraron las obras se registraron hasta 12 tormentas con categoría de huracán. Los poco más de ocho kilómetros de recorrido incluyen ocho puentes sobre el océano. El punto más carismático es el puente de Storseisundet, que teniendo 260 metros, es el más largo de todos y forma una curva espectacular.

Es como algunas curvas, en algunos días, de la carretera de la costa en Guipúzcoa, pero con agua más fría.

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Post dedicado al noruego Kim Girbaussen, un tipo frío.

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