13 de julio del 17

13/07/2017 § Deja un comentario

Aprovechamos que es verano para ofrecerles una idea que no triunfó en las playas, pero casi. Allá por 1945, Charles L. Langs observaba a su esposa, jugueteando con su traje de baño con el fin de obtener un bronceado uniforme por la espalda, cuando se le ocurrió una idea brillante. ¿Por qué no acabar con el traje de baño? Por qué no usar copas individuales sin tirantes para cada pecho, pegadas con adhesivo.


Los sujetadores sin tirantes no eran una novedad. Hicieron su debut en los años 30 del pasado siglo, alcanzando su mayor popularidad en los 50, cuando los vestidos de noche sin tirantes estaban de moda. Pero lo que Langs proponía era llevar la idea al límite.


Langs se asoció con el químico industrial Charles W. Walton, a quien encargó la producción de un adhesivo que no sin dejara un residuo pegajoso al retirarlo y que se mantuviera en su lugar, incluso cuando la bañista se tirara desde un trampolín a 3 metros (AMSL) sobre el nivel medio de las aguas. Quien necesita tirantes cuando tienes pegamento.


Walton y Langs trabajaron durante cuatro años antes de que solicitaran una patente el 14 de febrero de 1949. Langs los llamó Posēs, que pronunciaba  pose-ease.


La idea tuvo tal éxito tras el lanzamiento que hizo crecer vertiginosamente a la empresa. Esto creó problemas al no cumplir con las fechas de entrega y tener un mal acabado. El hecho de que los sujetadores sin tirantes no son para todas, especialmente para aquellas que resultaron alérgicas al adhesivo, significó que la moda pasara pronto.

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04 de mayo del 17

04/05/2017 § Deja un comentario

Dice el Calvo que una de las ventajas de la alopecia es que no tienes que preocuparte por el flequillo, algo que es cierto. Pero ¿qué hacemos con los que mantienen el pelo en su sitio y no se lo quieren mojar en la ducha? La solución la tienen en la imagen.

Para aquellos que no quieren estropearse el peinado en la ducha, les ofrecemos este gorro que además de mantener los rizos en perfecto estado, permite sonreír a quien se tenga a mano. El asunto no tiene desperdicio.

13 de abril del 17

13/04/2017 § Deja un comentario

Todos, exceptuando los que trabajan en este blog, se han ido de vacaciones. Y muchos se han ido a la costa, a disfrutar de la proximidad del mar. Como hace calorcito, los más valientes seguro que se bañan. Para ellos va dedicado nuestro invento de hoy.

Como pueden observar en la foto, se trata de una especie de neumático que trazando una forma de estructura en celosía, termina siendo un flotador que permite nadar con seguridad. El problema reside en el quita y pon.


Otro modelo apropiado para estos días de asueto, libertad y quizás playa, es este glamouroso traje de baño fabricado en madera, que también permite una mayor flotabilidad en los baños. Recomendado para brujas de escoba destinadas a la hoguera de las vanidades.

30 de septiembre del 16

30/09/2016 § Deja un comentario

Como se acaba el mes de septiembre y algunos andan pensando en cambiar el look, es decir, lo que otros llaman imagen, hemos pensado que quizás le podíamos dar unas cuantas ideas y aclaraciones sobre las barbas y cual es la que mejor le va aquedar con su tipo de cara.

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Echamos a faltar un tipo importante, del que hoy hay abundancia: la caradura. Como la del jetas que hoy ha hecho este post. Pero ya se sabe, a hora chiquita, sol y sombrita.

29 de septiembre del 16

29/09/2016 § Deja un comentario

El Bajito, ese al que en Bilbao llaman Chiquito o más familiarmente Chiqui, nos deleita hoy con otra de sus ideas. Como es pequeño, aún le queda pasta de dientes del tubo con el que el otro día nos explicaba como limpiar el móvil.

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Hoy nos cuenta que con dicha pasta se pueden limpiar las zapatillas deportivas. Ahora que se venden de fábrica sucias y desgastadas, él nos ofrece la posibilidad de ser aún más modernos, llevando las zapatillas impecables, mientras nos recuerda lo que decía Cocó Chanel: Viste caro y mirarán la ropa, viste elegante y verán la persona.

07 de julio del15

07/07/2015 § Deja un comentario

El otro día hablábamos de los diferentes logos que ha usado a lo largo de su historia la compañía Iberia. Hoy hacemos un estudio de los uniformes de la tripulación.

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En 1946, cuando se inauguró el primer vuelo transatlántico de la compañía, entre Madrid y Buenos Aires, eran de corte militar, confeccionados con tela de paracaídas; blancos en verano y azulones en invierno. Como complemento, las azafatas llevaban un gorrito cuartelero.

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En 1968, Manuel Pertegaz recibió el encargo de diseñar los nuevos uniformes. El diseñador revolucionó la imagen de las azafatas de Iberia desterrando el color azul a favor de un vibrante rojo burdeos que llamó Rosa Real.

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En 1972, Elio Berhanyer recupera el color azul [azul canarias] e introduce el gorro de amazona. Hasta las muñecas Nancy se vistieron de azafatas.

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En 1989 es Alfredo Caral quien diseña el uniforme de la tripulación de los aviones de Iberia.

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Los uniformes que visten hoy los tripulantes de cabina o TCP, son diseño de Adolfo Dominguez.

Post extraído de De logos, modistos y azafatas

01 de mayo del 13

01/05/2013 § 3 comentarios

Empieza mayo con sol y calorcito. El equipo que hace este blog está preparado para ir a la playa, esperan a quien esto escribe para disfrutar de un día de descanso en bermudas. Nos referimos al tipo de traje de baño, no al archipiélago, no se confundan. Pero ¿saben cómo empezó todo y el porqué de las bermudas? Biescas, en Luz de verano en Formentera, decía:

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Nos rodean, cada vez hay más personas en la playa. Me pregunta la Chelo que por qué van todos con el mismo traje de baño, unas bermudas con un arco iris en el trasero. Le contesto que son cosas de la moda de la que son víctimas, que esas bermudas son de surf y muy incómodas, que me las conozco bien por haberlas usado allá por los 70. Esta gente, que no ha visto otra ola en su vida que la que hacen los niños jugando en la orilla, las visten porque para ellos son un must, una obligación.
Metidos en el tema le pregunto si sabe el porqué de las bermudas y de que sean como son. Como me dice que no, que ni idea, le cuento.
Perdóneseme el teatro que le echo, pero no la quiero aburrir con cosas de trapos cuando tan poca ropa llevamos puesta. Supóngase aquí lo que se desee, pero por favor, hágase un ejercicio de imaginación.
Imagínate, Atolón de Bikini, Islas Bermudas, lugares exóticos, atrayentes, sugerentes, que invitan a nombrar prendas de baño.
El bikini nace en el año l946, diseñado por Luis Reard, registrado con el número 19.431, como evolución estética, sensual y funcional del traje de baño femenino. Brigitte Bardot, Jane Mansfield y otras bellezas de la época lo hicieron famoso y revolucionó las playas y cines del mundo entero. Quizá se llamó así porque en dicho atolón, el 30 de junio de ese mismo año, explotaban bombas atómicas y la prendita en cuestión era realmente explosiva para la época.
Hecha la introducción, me meto ya en faena, atentis todos.
Las bermudas tienen una historia más sencillita, menos espectacular y más pudorosa. Aunque ahora sea una prenda estándar en las playas, tiendas de moda y de deportes, su nacimiento fue consecuencia de necesidades deportivas, fisiológicas y morales.
Todos aquellos que hayan ido a darse un bañito en cualquier mar con un mínimo de oleaje con una braga atómica, bikini o traje de baño normal tipo boxer, se habrán dado cuenta de que algo no funciona. Simplemente, en el encuentro con la primera ola con un poco de fuerza, su querido bañador habrá desaparecido o, con suerte, lo habrá encontrado en sus pies o en la orilla, quién sabe y habrá tenido que volver con una mano delante y otra detrás, mientras que tratando de sonreír, recordará y recitará o pensará todos las palabrotas que conozca, con muchas jotas y pés, que son las que más desahogan.
Con los bikinis pasa lo mismo, pero doblemente problemático ya que hay dos prendas y sólo dos manos, de manera tal que la portadora vacilante ante el dilema de a qué parte atender primero y cuál salvar después, pierde sin remisión ambas.
Esta es una de las razones del nacimiento de las bermudas. Evitar que se vayan  con la primera ola potente que llegue. Y es esto por lo que las bermudas propiamente dichas poseen, a diferencia de burdas imitaciones o prendas de moda al uso, una cinturilla no elástica y muy resistente, que se anuda por encima de la cadera. Esto hace que sea absolutamente imposible que se escape, salvo rotura de las cuerdas o del tejido, cosa bastante improbable ya que se confeccionan con tejidos muy fuertes y sólidos .
Es relativamente frecuente en el mundo del surf, ver cómo unas bermudas se rompen por la fuerza del mar, y el surfer sale del agua medio desnudo, pero con lo que queda del traje de baño colocado en su lugar.
Esto aclara el porqué de un patrón alto y con cinturilla. La largura, ahora aceptada como normal, fue en su momento extraña para los cánones de la época. Pero todo en esta vida tiene explicación (salvo lo del fútbol, que es inexplicable) y ahora la voy a contar, pues veo que la Chelo sigue con interés la exposición.
Si vas a hacer surf, si vas a coger olas, primero tendrás que llegar a ellas, y lo harás remando tumbado sobre la tabla. Con un traje de baño normal o con una braga atómica, te vas a dejar los atributos en el intento. Te los vas a destrozar o, mejor dicho, te los vas a aplastar, cosa que debe doler como no es difícil de imaginar.
Ahora bien, en un traje de baño que no lleve braguilla, el pajarito y resto del nido quedará entre las piernas, protegido todo ello de golpes, rozamientos, lesiones y aplastamientos involuntarios, con lo cual ¡¡oh maravilla!! la colita sobrevive y lo que era un tormento se convierte en comodidad. El problema queda resuelto, pero hete aquí que, cuando estés fuera del agua, si aquella es un poco larga o alegre y juguetona, o mejor aún, larga, alegre y juguetona, se te va a escapar, va a salir del bañador escandalizando al personal. Pero si la pernera del traje de baño es lo suficientemente larga, queda el miembro suelto y feliz pero cobijado por el tejido, y de esta forma no asusta a nadie ni corre peligros innecesarios.
Es así como nacen las bermudas. Como diseño funcional, con cinturilla resistente para evitar que las olas se las lleven, sin braguilla para eludir lesiones, largas para esconder al pajarito travieso y anchas para permitir la movilidad. Añádase a esto un estampado hawaiano para darle aquel punto exótico y un bolsillo trasero, con agujero a modo de desagüe, para guardar la parafina y tendremos el modelo estándar de bermudas, que suelen ser de algodón o confeccionadas con fibras hidrófugas, que son ligeras y muy resistentes, ya que un surfer pasa muchas horas en el agua y al sol. Y ya se sabe lo duro que resulta estar expuesto a los elementos.
Es sorprendente que la plastic people y los fashion victims las usen, pues son increíblemente incómodas si son medianamente profesionales. Es más, muchos surfers usan bermudas para surfear y, cuando terminan de coger olas, se cambian y se ponen un traje de baño o short amplio, cómodo, agradable y posiblemente de algodón. Pero entre los fashions hay estúpidos de todos los colores.
Así que si ves por la playa a alguien en bolas con cara de circunstancias, es un nudista que tira a tímido o es que no llevaba bermudas allí en donde debía vestirlas. Y si ves a alguien con bermudas y que debajo de ellas lleva braga atómica o es un plastic people puro o le gusta el sexo duro.

Texto extraído de Luz de verano en Formentera por Alfonso Biescas, basado en el capítulo Ropa de playa del Manual del playero, por el mismo autor.

[Hemos ilustrado este post con un surfista haciendo hang ten. Qué mejor imágen, cuando una de las primeras marcas de bermudas de calidad fue Hang Ten]

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