03 de abril del 18

03/04/2018 § Deja un comentario

Cuentan algunas leyendas que corren por ahí que están atestiguadas cartas de soldados de la Primera Guerra Mundial que habían sido testigos de la visión de fantasmas. Incluso existe al parecer una fotografía del fantasma de un aviador muerto en combate en esta guerra. ¿Qué hay de cierto en todo esto?.

El teniente David McConnell era un piloto británico quien, la mañana del 7 de diciembre de 1918, salió en vuelo en la zona de Scampton a Tadcaster, apenas separadas por 90 kilómetros. En su vuelo lo acompañaría otro piloto, tanto a la ida como a la vuelta, pero en distinto avión. La niebla que caía ese día sobre ambas ciudades propició que Mc Connell tuviera un accidente y muriera en el acto.

El otro avión que lo acompañaba sí pudo aterrizar en Tadcaster, pero lo había hecho horas antes, por lo que su piloto, el teniente Larkin, se quedó esperando a Mc Connell. Estaba precisamente en su habitación de la base cuando vio a McConnell en el umbral de la puerta. Larkin intentó decirle algo, pero McConnell desapareció. Esa misma tarde Larkin se enteró que su compañero había muerto horas antes de haber visto la aparición en su habitación.

Hay otros casos de apariciones en la Primera Guerra Mundial. Por ejemplo la del Capitán Eldred Bowyer Bower, quien moría el 19 de marzo de 1917. Según parece justo en el momento de su muerte su hermana se encontraba en la India, y lo vio allí en una aparición fugaz que ella misma relataba. En ese preciso instante una sobrina del capitán llegó corriendo a casa diciendo que el tío Eldred estaba en la calle. Cuando salieron no vieron a nadie.

Hay incluso fotografías con apariciones de fantasmas. Una de ellas es la que se tomó del Primer Escuadrón Real Sir Victor Goddard. Dos días antes de que fuera tomada esta fotografía había muerto uno de los mecánicos del escuadrón, Freddy Jackson. Sin embargo, cuando se reveló la foto Freddy aparece en ella…

Otro caso es el que sucede en la Plaza Anzac de la ciudad australiana de Brisbane, donde hay un santuario dedicado a los soldados que dieron sus vidas por la libertad del mundo. Muchos han sido los testigos que aseguran haber visto fantasmas de soldados de la Primera Guerra Mundial colocar flores en el monumento.

Leído en: Apariciones de fantasmas

28 de marzo del 18

28/03/2018 § Deja un comentario

La xenoglosia, término acuñado en el siglo XX por el fisiólogo francés Charles Richet, 1850-1935, es un supuesto fenómeno paranormal, que corresponde a la habilidad de poder hablar o escribir un lenguaje no familiar para un individuo. Muchos de los supuestos casos de xenoglosia han sido palabras aprendidas en algún momento de la vida del individuo y olvidadas, otros son simplemente una jerigonza; sin embargo, algunos de los muchos casos investigados no son fáciles de explicar.

Existen dos tipos de xenoglosia: Una, recitativa: la más común; el individuo dice palabras pero no entiende lo que habla, ni es capaz de conversar en este idioma. Generalmente estas palabras fueron aprendidas y olvidadas. Y dos, sensitiva o consciente: la persona puede llevar a cabo una conversación en un idioma nunca antes aprendido o conocido. En 1895, Sigmund Freud y Josef Breuer publicaron el caso de su paciente Anna O., que hablaba alemán e inglés.

En el Libro de los Hechos de los Apóstoles, perteneciente al Nuevo Testamento de la Biblia, se cuenta que en la fecha de Pentecostés los doce discípulos principales de Jesús experimentaron la llegada del Espíritu Santo quien se les apareció en forma de lenguas de fuego sobre la cabeza de cada uno, y entonces pudieron hablar en distintos idiomas. No se sabe a ciencia cierta cuántos idiomas hablaron estos doce apóstoles, pero la Biblia documenta que los judíos en la diáspora hablaban 17 idiomas diferentes.

Algunos escritores sostienen que la xenoglosia está relacionada con regresiones hacia vidas pasadas. En estas ocurren memorias de reencarnaciones pasadas, así como la adquisición de habilidades aparentemente nunca poseídas por los individuos.

La xenoglosia ha sido usada para apoyar la idea de la reencarnación, basándose en la idea de que ésta es la única forma de mantener el conocimiento de un idioma antes de nacer.

Documentación: Xenoglosia

06 de enero del 18

06/02/2018 § Deja un comentario

Corría el año de 1600 y a la capital de la Nueva España continuaban llegando mercaderes, aventureros y no pocos felones, gentes de rompe y rasga que venían al Nuevo Mundo con el fin de enriquecerse como lo habían hecho los conquistadores.

Uno de los que llegaron a la capital de la Nueva España con el fin de dedicarse al comercio, fue don Tristán de Alzúcer, quien negociaba en víveres y géneros allá en las Filipinas. Instaló don Tristán su comercio en la antigua Tenochtitlán  ayudado por su hijo, un recio mocetón de buen talante y alegre carácter.

Tenía don Tristán un buen amigo y consejero nacido en su mismo pueblo, su ilustrísima el Arzobispo don Fray García de Santa María Mendoza, quien solía visitarlo en su comercio para conversar de las cosas de Filipinas y la tierra hispana

Amplió el negocio don Tristán, para lo cual envió a su joven hijo a la Villa Rica de la Vera Cruz y a las costas malsanas de la región de más al Sureste. Quiso la mala suerte que enfermara Tristán chico y llegara a tal grado su enfermedad que se temió por su vida.

Así lo dijeron los mensajeros que informaron a don Tristán que era imposible trasladar al enfermo en el estado en que se hallaba y que sería cosa de medicinas adecuadas y de un milagro, para que el joven enfermo de salvara. Atormentado por la enfermedad de su hijo y temiendo por su vida, don Tristán se arrodilló ante la imagen de la Virgen y prometió ir caminando hasta el Santuario del Cerrito si su hijo se aliviaba y podía regresar a su lado. Semanas más tarde el muchacho entraba a la casa de su padre, pálido, convaleciente, pero vivo. Su padre feliz lo estrechó entre sus brazos.

Vinieron tiempos de bonanza, el comercio caminaba con la atención esmerada de padre e hijo y con esto, don Tristán se olvidó de su promesa, aunque de cuando en cuando recordaba la promesa hecha a la Virgen. Un día con, un par de botellas de buen vino, se fue a visitar a su amigo y consejero el Arzobispo. Para hablarle de sus remordimientos, de la falta del cumplimiento de la promesa hecha a la Virgen, de lo que sería conveniente hacer a pesar de que le había dado las gracias a la Virgen rezando por el alivio de su vástago.
–Bastará con eso–dijo el preladosi habéis rezado a la Virgen dándole las gracias, creo que no hay necesidad de cumplir lo prometido.
Don Tristán salió de la casa arzobispal muy complacido, volvió al trabajo y al olvido de aquella promesa de la cual lo había relevado el Arzobispo.

Un día, al amanecer, el Arzobispo, cuando caminaba se encontró a su viejo amigo don Tristán, que pálido, ojeroso, cadavérico, envuelto en una túnica blanca, caminaba rezando con una vela encendida en la mano mientras la otra descansaba sobre su pecho.
–¿A dónde vais a estas horas, amigo Tristán?–le preguntó el Arzobispo.
–A cumplir con la promesa hecha a la Virgen–respondió con voz hueca y tenebrosa el comerciante.

Esa noche el Arzobispo decidió visitar a su amigo, para que le contara el motivo por el cual había decidido cumplir la promesa de la que él le había eximido. Lo encontró muerto, envuelto en el sudario con el que caminaba, mientras su hijo lo velaba.
–Mi padre murió al amanecer–dijo Tristan chico–recordando la promesa sin cumplir a la Virgen.
De todo ello dedujo el Arzobispo que cuando por la mañana lo había visto era ya un difunto que cumplía la promesa que en vida no hizo.

Pasaron los años y durante muchos se vio al espíritu de don Tristán caminando hacia la ermita con una vela encendida y cubierto con el sudario, ya amarillento y carcomido. Desde aquél entonces, el pueblo llamó a la calleja de esta historia, El Callejón del Muerto, la misma que andando el tiempo fue renombrada como calle República Dominicana.

Extraído de un escrito en: El Callejón del Muerto

17 de enero del 18

17/01/2018 § Deja un comentario

El juego de la oca es un juego de mesa para dos o más jugadores. Cada jugador avanza su ficha por un tablero en forma de espiral con 63 casillas con dibujos. Dependiendo de la casilla en la que se caiga, se puede avanzar o por el contrario retroceder y en algunas de ellas está indicado un castigo. En su turno cada jugador tira uno o dos dados dependiendo las distintas versiones que le indican el número de casillas que debe avanzar. Gana el juego el primer jugador que llega a la casilla 63, el jardín de la oca.

Existen tres versiones sobre su origen. Podría ser una creación de los griegos durante el asedio a Troya. Esta teoría se basa en el disco de Phaistos, procedente del 2000 a. C., que podría ser un tablero del juego. Otros piensan que nació en la Florencia de los Médici y que luego se extendió por las cortes de Europa. La última teoría afirma que lo crearon los templarios en el siglo XII inspirándose en el Camino de Santiago. También se le relaciona con los buenos constructores en la época de Alfonso I el Batallador.

El disco de Festo o disco de Phaistos es un disco de arcilla cocida con inscripciones en ambas caras fechado a finales de la Edad de Bronce. Fue encontrado el 15 de julio de 1908 en la excavación del palacio minoico de Festos, cerca de Hagia Tríada, en el sur de Creta. El propósito de uso y su origen aún no han sido determinados, lo que ha convertido a este objeto en uno de los más famosos misterios de la arqueología. Actualmente se encuentra en el museo de Heraklion en Creta.

El Juego de la Oca, según algunos es un mapa cifrado del Camino de Santiago, donde los Templarios marcaban los lugares que tenían una determinada significación. Es un jeroglífico, donde los símbolos, eran conocidos por toda la Orden y que permitía un entendimiento a todos los caballeros de la Orden, independientemente del idioma de cada uno. En otras palabras, el Juego de la Oca, era la Guía del Camino de Santiago de Ida y vuelta nes y son tan fáciles que a veces nos resultan inimaginables.

 

26 de octubre del 17

26/10/2017 § Deja un comentario

En julio de 2007, mientras que se realizaban unas obras de acondicionamiento de las tuberías de alcantarillado en una casa de la isla Sealand en Dinamarca, fue hallado un cráneo humanoide de extrañas facciones, al que se le ha llamado Sealand Skull o cráneo de Dinamarca. Se gún se dice, en 2010 fue analizado en una Escuela de Veterinaria, no consiguiendo clasificarlo en una especie conocida.

No se encontraron otros restos en la zona de la obra, que pudieran atribuirse a este presunto ser. Según cuentan, el cráneo fue llevado al instituto Neils Bohr de Copenhague para su datación por C14, resultando que su ubicación temporal debió de estar entre el año 1200 y el 1280. Como se observa en las fotografías, el cráneo tiene muchas similitudes con el de un humano, aunque hay alguna diferencia que descarta que pueda ser de una persona.

Según  Anton Spangenberg, que escribió una nota sobre este objeto, tal vez alguien lo guardó durante mucho tiempo, y después lo enterró para ocultar su existencia. Es interesante observar que los residentes en Olstykke, en pueblo donde se encontró, hablan de la existencia en tiempos lejanos de un miembro de la Orden de la Luz Pegasus, que custodiaba varios objetos extraordinarios, entre los que se encontraban un cráneo y varios dispositivos de luz indestructibles.

Pero analicemos los hechos desde un punto de vista escéptico. Este caso presenta todos los ingredientes de un fraude, como son:
-El propietario del cráneo no está identificado
-No está disponible para ser analizado
-Solo se han mostrado cuatro fotografías del mismo
-Se habla de análisis científicos realizados, pero éstos no son mostrados.

Este caso no está muy documentado en internet, por lo que recurrí a un doctor para que me ayudase en el análisis óseo del cráneo. Sus conclusiones fueron estas:
-Llama la atención las similitudes morfológicas con un cráneo humano, que sin embargo dejan en evidencia algunos aspectos de esta morfología que difieren de las de una persona.
-Así por ejemplo, la fórmula dental es igual que la de un humano en cada hemiarcada dentaria, es decir, dos incisivos, un canino, dos premolares y tres molares, pero a la vez, cada pieza dentaria es diferente a las humanas.
-El color de las fosas orbitarias y nasales me parece sospechosamente oscuro. Si el cráneo estuvo enterrado durante varias décadas, lo normal es que todo él tuviese la misma tonalidad.
-El cráneo carece de orificios nutricios, por los que pasan los vasos sanguíneos que alimentan la médula ósea.
-No hay marcas de inserciones musculares.
-No hay orificios de salida para los todos los nervios craneales, sólo unos pocos.
-Faltan huesos faciales y sus articulaciones.
-La articulación temporo-mandbular es incongruente.
-La superficie de los huesos es demasiado lisa, sobre todo en un cráneo que se presupone estuvo enterrado.
-El color del cráneo esta bien conseguido, pretende simular el efecto tafonómico de un enterramiento, pero no lo suficiente.

A pesar de disponer de una buena dentadura, este ser no podría masticar. Al no haber espacio en el arco zigomático, el músculo temporal no se puede insertar en la mandíbula, y ésta no puede actuar. Tampoco el resto de músculos responsables de la masticación.

arco zigomatico

-No hay inserciones musculares en el cráneo ni en la mandíbula.
-El orificio auricular es diminuto, también sería prácticamente sordo.
-No hay orificios para la carótida y otros vasos sanguíneos. El cerebro no recibe nutrientes ni oxígeno. Ni se desprende de desechos metabólicos. Debe ser muy eficiente.

En resumen, y desde la prudencia a la que obliga un análisis realizado utilizando tres fotografías, todo apunta a que se trata de otro fraude más, relativamente bien hecho, pero que no puede engañar a un osteólogo.

Leído en: El cráneo de Dinamarca

20 de octubre del 17

20/10/2017 § Deja un comentario

El enigmalito o petradox, es un objeto del cual muy pocos han oído hablar, pero sus características son realmente interesantes. De acuerdo con los investigadores que han analizado el análisis, es un artefacto que data de hace más de 100.000 años y está incrustado en una roca. Se descubrió en el año 1998 cuando el ingeniero eléctrico J. Williams encontró lo que parecía ser un enchufe en una piedra con forma de patata, mientras hacía senderismo por una zona semidesértica de Estados Unidos.

El artefacto presenta la apariencia indiscutible de un componente electrónico encajado en una pequeña piedra de granito natural sólido compuesta de cuarzo y feldespato, incluyendo pequeñísimos porcentajes de mica.

El componente electrónico embutido en la piedra granítica no presenta rastros de haber sido pegado o soldado de ninguna forma conocida actualmente, por lo que se podría deducir que el objeto ya existía en el momento en que tuvo lugar la formación de la piedra.

El análisis geológico posterior de la roca estimó que ésta posee unos 100.000 años de antigüedad, lo que resulta técnicamente imposible desde el punto de vista cronológico evolutivo aceptado actualmente.

El dispositivo ha sido comparado por algunos investigadores a un conector electrónico XLR o un componente parecido. El artefacto tiene una leve atracción magnética. No parece creado con madera, plástico, metal, goma o algún otro material reconocible. Williams no ha dejado que el objeto se rompa por la mitad para analizarlo, pero los rayos X demuestran que el artefacto posee una estructura interna opaca en el centro. Los escépticos creen que este componente eléctrico antiguo es un montaje muy bien manufacturado.

Analizar y validar científicamente la posibilidad de que un componente electrónico hecho por el hombre pudiera haber sido atrapado durante la solidificación de una roca hace aproximadamente unos 100.000, podría dar respuestas al enigma.

18 de octubre del 17

18/10/2017 § 1 comentario

Los agroglifos, palabra compuesta a partir del latín ager, campo y el griego γλυφη, tallar, cincelar o esculpir, son diseños circulares de hierba tendida o quemada que aparecen en campos de cultivo, generalmente de cereales como trigo y maíz. Los aficionados y creyentes en fenómenos paranormales los atribuyen a intervención de seres extraterrestres, concretamente a actividad ovni. No hay ninguna evidencia que confirme esta última creencia y los que han sido investigados, se ha demostrado que han sido producto de la mano del hombre. Generalmente los propietarios de los cultivos declaran haberse percatado de su existencia de forma repentina, lo que sugiere que son creados durante la noche.

Un folleto publicado el 22 de agosto de 1678, con el nombre de The Mowing-Devil o diablo segador que muestra a un demonio cortando un gran círculo en el cultivo es considerado como el prímer precedente de un agroglifo.

Los reportes del fenómeno tal como se conoce popularmente data de la década de los sesenta cuando en Queensland un granjero afirmó haber visto que un ovni emergía de un pantano. Cuando fue a revisar el área se encontró con una forma circular de 32 pies de largo por 25 pies de ancho. La policía local, la Real Fuerza Aérea Australiana, junto a la Universidad de Queensland concluyeron que lo más probable es que el fenómeno se debió a causas naturales. Según Bower y Chorey , este caso fue la inspiración para crear los agroglifos tal como se conocen hoy en día.

Documentación y amplia información en: Agroglifos

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