26 de febrero del 19

26/02/2019 § 1 comentario

EL ADIOS

Entre Gades y Ostia, según dicen ilustres autores de la Edad Antigua, las jornadas de navegación solían ser siete. La ruta, si los vientos no aparecían desfavorables en extremo o, lo que era más deseable, no acontecían recalmones, podía tener los siguientes límites, de amanecer a amanecer: 1º) Puerto de Gades. 2º) Costa a la altura de la Punta de la Mona. 3º) Costa a la altura de Cartagena. 4º) Mar abierto, aproximadamente a merdio camino entre el cabo de la Nao y las islas Pityusas. 5º) Costa sureste de Mallorca. 6º) Mar abierto, digamos a un tercio del recorrido entre Menorca y Córcega. 7º) Mar abierto, a la vista de Córcega. 8º) Puerto de Roma, es decir, Ostia. En total, como se ha dicho, siete jornadas.

Circunstancias históricas en las que aquí no sería apropiado extenderse -pero que pesan abundantemente en el significado de esta leyenda- daban a los Freos, en la antiguedad, la condición de acceso a Gades o a Tartessos. Esto es muy comprensible, a poco que se mire un mapa del Mediterráneo occidental; sobre todo si se parte de algo comprobado: aquellas eran navegaciones que aspiraban a no alejarse de una tierra sino para arribar a las proximidades de otra, aunque así se alargara la ruta.

Complementa la circunstancia anterior otro concepto geográfico difícilmente asequible a un español contemporáneo: el que supone reducir la extensión del término Baleares, y limitarla a su primer significado histórico. La imagen de cuatro principales islas pierde sentido en el ámbito de cualquier época previa al vigente reparto provincial de España. Durante veinticinco siglos o más las Baleares solo fueron dos: Menorca y Mallorca; y, sin enlace nominativo a ellas, las Pityusas también dos:Formentera e Ibiza.

Se concluye el planteamiento circunstancial con una tercera certeza, la de que el nombre de Hispania estuvo reservado, durante mucho tiempo, aproximadamente a la mitad meridional de la península ibérica.

Estamos en condiciones de resumir las tres realidades hasta aquí enunciadas: Para los navegantes del siglo primero después de Jesucristo -y de varios siglos posteriores y anteriores- los Freos pityusos, de Este a Oeste, para entrar o para salir, fueron considerados como las “puertas” de la antigua España. El actual Cap de Portas de Ibiza da testimonio de ello. (Y esta es la cuestión a la que los historiadores deberian atender con interés.) 

***

A lo que parece, en su venida a Hispania en el año 63, San Pablo no utilizó la ruta marítima, sino la terrestre, es decir, el mismo itinerario de los Vasos Apolinares -sólo que a la inversa-; por resumir: Via Aurelia, Vía Domicia, Vía Augusta. Este fatigoso viaje tendría lugar tras la primavera; y no repugna a la lógica, ni contradice a la tradición, la idea de que el acceso del apóstol fuera el de los caminos, forzosamente lento, pero propio de su cometido evangelizador. Otro es el caso del regreso a Roma, durante el verano del año 64, una vez finalizada su tarea; también aquí la lógica y la tradición soliciten de consuno un viaje marítimo, el apropiado para un desplazamiento rápido. Por eso es más creíble la leyenda.

El barco de carga que llevaba a San Pablo, cruzó la angostura de los Freos (las puertas) rumbo a Levante, con lo que salió de Hispania. Al atardecer de su probable cuarto día de navegación tenía a estribor la Mola de Formentera, y en ella la que se habla de llamar siempre la Punta de sa Palmera.

La palmera -quizás las que existen hoy por allí descienden de ella- había crecido alta, desafiando durante años los dominantes temporales de maestral, tramuntana y gargal, que llevan la sal hasta arriba de la Mola, por encima de ciento cincuenta metros de acantilado. Pasaba el barco frente al cabo, ansioso de vientos favorables que la agreste roca le limitaba. Roguemos imaginación para el suceso. Algún marinero le hablaría a San pablo: -Es el extremo de las tierras de Hispania-. Y el santo quiso despedirse con alguna solemnidad; extendiendo la mano pudo decir: -Acabada mi obra entre hispanos, vuestra abundancia de fe compensará la miseria de los que no me han oído; porque, si predicáis como yo os prefiqué, habra equidad en lo que importa. El Señor de la paz os conceda Él mismo la paz.

En la Mola nadie había de que pareciera que pudiera contestar a la despedida. Por eso, según dicen, la altísima palmera, con silenciosa ceremonia, respondió al santo de la única forma que cabía. Se inclinó hacia el barco, doblando sus carnes vegetales hasta lo imposible. Y así quedó para siempre, como un puente tendido desde Formentera al horizonte, diciéndoles adiós a la nave que se engolfaba y al santo que no volvería. Sa Palmera.

Capítulo II de Leyendas de Formentera por J. L. Gordillo.

04 de enero del 19

04/01/2019 § Deja un comentario

El DRAE define redundar como:
1. intr. Dicho especialmente de un líquido: Rebosar, salirse de sus límites o bordes por demasiada abundancia.
2. intr. Dicho de una cosa: Venir a parar en beneficio o daño de alguien o algo.

Lo interesante del vocablo es saber que deriva etimológicamente del latín redundare, formado por el prefijo re- indicando repetición y la palabra unda cuyo significado es onda, palabra que los antiguos romanos utilizaban para referirse a las olas del mar.

El ir y venir continuo de las olas del mar es lo que dio origen a la utilización del término redundare, castellanizado en redundancia/redundar, para referirse a la repetición de alguna cosa o la abundancia de ésta. Es decir, que las olas, además de traernos surfistas, nos traen palabras.

02 de Enero del 19

02/01/2019 § Deja un comentario

El vapor de pasajeros SS Warrimoo avanzaba silenciosamente a través de las aguas del Pacífico en su camino de Vancouver a Australia. El navegante acababa de terminar de calcular la posición con las estrellas y le dio el resultado al capitán John Phillips. La posición de Warrimoo era latitud 00.00 grados x 31 minutos al norte y longitud 179 grados x 30 minutos al oeste.

Era el 30 de diciembre de 1899. El primero Mate Payton dijo entonces que estaban solo unas millas de la intersección del ecuador y la línea de cambio de fecha internacional.

El Capitán Phillips fue lo suficientemente astuto como para intentar lograr un fenómeno histórico que le permitía la navegación. Llamó a los navegantes al puente para verificar la posición y cruzarla para realizar un cálculo perfecto. Cambió ligeramente de rumbo para que alcanzar el punto deseado. Luego ajustó la velocidad del motor. El clima tranquilo y la noche clara colaboraron. A medianoche, el Warrimoo yacía en el ecuador exactamente en el punto en que cruzaba la línea de fecha internacional.

Las consecuencias de esta posición fueron muchas. La parte delantera de la nave estaba en el hemisferio sur y en pleno verano. La popa estaba en el hemisferio norte y en pleno invierno. La fecha en la parte de proa del barco era el 31 de diciembre de 1899. En popa, era el 1 de enero de 1900.

Por lo tanto, este barco no solo estuvo en dos días diferentes, dos meses diferentes sino en dos años diferentes, dos estaciones diferentes y dos siglos* diferentes, todo al mismo tiempo.

A finales de 1914, el Warrimoo fue utilizado como buque de guerra de transporte de tropas. El 17 de mayo de 1918, cuando viajaba en un convoy desde Bizerta a Marsella, chocó con el destructor francés escolta Catapulte. En la colisión, las cargas de profundidad del destructor fueron desalojadas; explotaron en el agua soltando las placas inferiores de ambos barcos y haciendo que ambos se hundieran con pérdida de vidas.

*Esto es erróneo ya que los siglos cambian en el año 1 de la siguiente centena. Para estar en dos siglos debería haber sucedido en la noche del 31 de diciembre de  1900/ 1 de enero de 1901.

Fuente: Strange story of the SS Warimoo

21 de diciembre del 18

21/12/2018 § Deja un comentario

A las olas que llegan a la costa, generalmente en grupos de tres cuando hay mar de fondo, se las conoce por marías. Es probable que cuando uno las observa día tras día, se pregunte de dónde les viene el apelativo.

Mar, en latín clásico, se decía mare, herencia del protoitálico mari. Si lo declinamos, el plural tanto del nominativo como del vocativo y acusativo es maria. Aunque ola se dijera unda, parece lógico pensar que en aquellos tiempos se llamara mare/maria a las consecuencias del mar de fondo. 

Es por tanto muy probable que llamemos marías a las olas que mueren en la costa tras haber recorrido un gran espacio de mar, desde donde fueron creadas, allí donde los grandes vientos afectaron lo que se ha dado en llamar fetch o tirada, como herencia de un pasado latino.

28 de noviembre del 18

28/11/2018 § Deja un comentario

Tal día como hoy, hace 498 años, la flota mandada por Fernando de Magallanes comenzaba a navegar por el océano Pacífico tras cruzar lo que desde entonces se conoce como Estrecho de Magallanes.

Fernão de Magalhães, marino portugués, fue humillado por el rey de Portugal, por lo que decidió ofrecer sus servicios al rey de España. Para ello se trasladó a Sevilla donde se hizo súbdito del monarca español, pasando a llamarse Fernando de Magallanes, como se le conocería desde entonces.

Magallanes y su socio Ruy Faleiro fueron los primeros en intentar encontrar la ruta que llevara a las islas de las especies. Ofrecieron al joven monarca Carlos I de España, futuro Carlos V de Alemania, encontrar un paso que, uniendo el Atlántico con el mar del Sur, les permitiría llegar a las islas Molucas, conocidas como las islas de las Especias, navegando hacia el oeste. Magallanes recibió el apoyo económico del rey y del acaudalado financiador Cristóbal de Haro.

El 1 de noviembre, después de explorar la entrada de mar, Magallanes entró al estrecho al que llamó de Todos los Santos. El 27 de noviembre de 1520 llegaba Magallanes al océano Pacífico, como el mismo bautizó.

Al navegar el estrecho, contempló en la ribera sur grandes fogatas que desprendían mucho humo, las cuales se producían por la cantidad inmensa de gas natural que emanaba en esa zona a la que los aborígenes habían prendido fuego en algún momento para hacer sus rituales mágicos. La bautizó como Tierra de los Fuegos.

En Filipinas, Magallanes fue asesinado el 27 de abril de 1521 al enfrentarse solo 48 expedicionarios cristianos a más de 1500 guerreros de una tribu de aborígenes.

Solo regresó a España la Victoria, al mando de Juan Sebastián de Elcano con 18 hombres. Recalaron en Sanlúcar de Barrameda el 6 de septiembre de 1522. Fueron los primeros en circunnavegar la Tierra.

Es interesante consignar que la expedición, a pesar de haber perdido tres naves y de haber desertado una cuarta, tuvo un éxito económico importante. Solo con las especias que la Victoria transportó desde las Molucas a España, se cubrieron todos los costos y se obtuvo utilidad.

Fuente: Estrecho de Magallanes

16 de agosto del 18

16/08/2018 § Deja un comentario

Hoy les hablamos de la patente WO/2018/126294 registrada por G. G. Miller, en Australia. Se trata deuna tabla de surf que incorpora canales profundos con estrías en el contorno inferior reduciendo así superficie y rozamiento y creando torbellinos de agua y vórtices a través de los canales para aumentar la presión del agua creando empuje y mejorando la velocidad de la tabla de surf en la ola.

Les dejamos un par de imágenes para que comprendan cómo funciona. Para los interesados, les dejamos el enlace: WO2018126294 CHANNELLED SURFBOARD.

Ya saben, Surf’s up. No se pierdan el próximo amanecer.

20 de junio del 18

20/06/2018 § Deja un comentario

Se acerca el verano, faltan pocos días para que llegue. Para muchos es el tiempo de ir a la playa. Pero ¿sabemos lo que es una playa? Les contamos cómo llega y se va la arena.

El mar acerca la arena a las playas. Al llegar a la rompiente, la arena queda en suspensión y es arrastrada, primero hacia la costa y posteriormente al mar.

Si el oleaje es potente, no da tiempo a que la playa filtre las aguas que vuelven al mar, por lo que se lleva la arena que llevaba en suspensión en unión con la que arrastra la bajada de las aguas. Esto significa pérdida de arena.


Si por el contrario apenas hay oleaje, la arena avanza por el fondo del mar en forma de ripples, o pequeñas líneas de dunas submarinas, que avanzan lenta pero continuamente hacia la orilla y que las breves olas ponen en suspensión en las aguas, material que se deposita en la costa al volver al mar lentamente y filtrarse a través de la arena.

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