06 de agosto del 18

06/08/2018 § Deja un comentario

A curious herbal Volume I es un libro con casi 250 ilustraciones de Elizabeth Blackwell a las que se les han añadido una breve descripción explicativa y que fue publicado en Londres en 1737 por Samuel Harding.

A curious herbal Vol I.pdf

Como es habitual en nuestros posts, les dejamos el enlace al pdf [49.7MB] bajo la ilustración para que aquellos que estén interesados en hojear el volumen lo puedan hacer tranquilamente.

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30 de julio del 18

30/07/2018 § Deja un comentario

Flore Pittoresque et médicale des Antilles, octavo tomo, es un libro de M. E. Descourtilz publicado en París en 1829 por J. Tastu, con 70 ilustraciones del autor en un volumen con 400 páginas explicativas y dos anexos.

Flore Pittoresque des Antilles.pdf

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27 de julio del 18

27/07/2018 § Deja un comentario

Existen símbolos tipográficos que podríamos llamar desconocidos porque pocos son quien los saben y usan. Presten atención.

1. El Calderón es un signo tipográfico (¶) utilizado en la antigüedad para marcar los diferentes párrafos. Se le llama también antígrafo o simplemente signo de párrafo. No es un símbolo alfabético y varía según el tipo de letra, pero la forma mostrada aquí es la más típica. Generalmente se dibuja como una letra P mayúscula al revés, pero también se puede dibujar agrandando la sección redonda hacia abajo asemejándose esta vez a una D al revés.

Se originó en la Edad Media para marcar una nueva línea de pensamiento en un texto, antes de adoptar la práctica habitual de separar párrafos independientes.
Se piensa que su forma se originó como una C de kapitulum o Capítulo, que con el tiempo fue cruzada por una línea vertical. Ya en 1930, Eric Gill lo usó para separar párrafos y designar unos nuevos en un texto largo, en su libro Un ensayo sobre tipografia, Actualmente se utiliza en textos impresos para señalar alguna observación sobre lo escrito. Asimismo es el símbolo que representa la función mostrar todo en los editores de texto más habituales tales como Word, OpenOffice™ Writer, etcétera. Dicha función muestra en pantalla marcas de párrafo y otros símbolos de formato ocultos. En el teclado Mac aparece al usar ALT+J.


2. El interrobang es un signo de puntuación inglés no estándar. Su uso está poco extendido y se creó con la función de combinar la función del signo de interrogación y el de exclamación, conocido en la jerga inglesa de la imprenta como bang. El carácter tipográfico es la superposición de ambos signos. Una versión invertida del interrobang, combinación de ¿ y ¡, para ser utilizada en idiomas como el español, es conocida como gnaborretni, es decir,  interrobang al revés.

3. La Pleca es un signo que consiste en una raya vertical. En imprenta, signo gráfico formado por una línea y que se usa generalmente para separar distintas partes de un texto. Se usa en los diccionario para separar las distintas acepciones de una palabra. En un enunciado en el que se cita una obra original, sirve para indicar que en esa obra original se ha cambiado de párrafo. En fonética marca una pausa larga dentro de un texto. También en la métrica marca una pausa, como por ejemplo, en el caso de la cesura. En el teclado Mac aparece al usar ALT+1.

4. ET o Ampersand es un logograma que representa la conjunción Y. El símbolo se formó de una ligadura de la palabra latina et. 

Según wikipedia, ampersand es una corrupción de la frase and per se and, que significa [el símbolo que] por sí mismo [es] y. Se encuentra evidencia de este símbolo desde el primer siglo d. C. Leer más en ET. En el teclado Mac aparece al usar MAYÚSCULAS+6.

5. Sección o párrafo. Doble ese que hacían los escribas y que actualmente se usa en códigos y estatutos legales, principalmente.En el teclado Mac aparece al usar ALT+k.

6. Fleuron. Antiguo adorno tipográfico que, habitualmente, corresponde a una hoja de hiedra o hedera en latín, pues fue usado en varios manuscritos griegos iniciales.

7.Cruz y doble cruz. También conocido como daga, este signo se usa como marca de referencia en las notas (comentarios al margen del texto principal y compuestos en un cuerpo más pequeño). Cuando hay pocas notas y están en los márgenes (notas al margen) o debajo del texto (notas al pie) se emplea el siguiente orden de llamadas: asterisco, cruz y doble cruz. También se emplea como signo de defunción, acompañado del nombre y año de muerte de difunto, en los obituarios.

8. Asterisco. Es un carácter índice, usado principalmente para marcar referentes y palabras clave en los textos. En Europa se utiliza para señalar el año de nacimiento de una persona (así como se usa la cruz para señalar el año de su fallecimiento) Su origen es tan antiguo que se remonta a la escritura pictográfica sumeria, y su uso se extendió por más de 5.000 años. En los libros se emplea como primera llamada de nota y en las llamadas siguientes –dentro de la misma página– se compone con dos, tres y hasta cuatro asteriscos; cuando sucede esto es preferible usar números índices. Se puede usar suelto o entre paréntesis. En programación también significa multiplicación. Antiguamente se usaban tres asteriscos centrados –en línea o en triángulo– para marcar el final de un capítulo o sección.

Para los que estén interesados en el tema de los diferentes glifos tipográficos, pueden descargar un muy interesante y completo documento en: ‎www.typographia.com.ar/typo1/wp-content/uploads/tematica_31.pdf el que se enumeran y especifican los símbolos que se utilizan hoy en día.

Fuente: Símbolos tipográficos desconocidos.

23 de julio del 18

23/07/2018 § Deja un comentario

Iconofraphie descriptive Des Cactées, entrega cuarta, es un libro de C. Lemaire publicado en París por el editor H. Cousin, con catorce extraordinarias ilustraciones.

Iconographie descriptive des Cacées

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18 de julio del 18

18/07/2018 § Deja un comentario

Dentro de la ortografía del español hay una mano: ☞. Propiamente, se llama manecilla y se encuentra en el grupo de signos auxiliares que la ortografía de nuestra lengua incluye como elementos de funciones diversas y de carácter accesorio. Si entre los signos de puntuación se encuentran formas tan conocidas como los puntos, las comas o los signos de interrogación, entre los auxiliares hay elementos más desconocidos como la barra vertical (|) cuyo nombre técnico es pleca, el calderón (¶) o el signo de párrafo (§). Son signos menos usados, aunque en determinados escritos o ámbitos profesionales se utilizan más, por la función que asumen.

La manecilla reproduce la figura de una mano vista en horizontal y de perfil con su dedo índice extendido, bien a la derecha (☞) o bien a la izquierda (☜). No hay signo en la ortografía más motivado que este, que implica reproducir en los libros el común acto por el que cualquier persona señala con la mano algo que es de su interés o que considera relevante.

Este signo de naturaleza antropomórfica que hoy tenemos incorporado a las fuentes de nuestros ordenadores era uno de los más comunes en los manuscritos y libros impresos hasta el siglo XVIII. Se utilizaba en los márgenes de los manuscritos occidentales europeos, escritos en latín o en alguna de sus lenguas derivadas, para llamar la atención sobre una frase o fragmento del texto, esa parte a la que el dedo índice de la manecilla inequívocamente señalaba.

Teniendo en cuenta que los manuscritos circulaban con la idea de que podrían ser comentados, glosados y anotados por sus posibles lectores, el uso de la manecilla estaba ligado a la propia forma de escribir y de leer en la Edad Media. Escrita por el copista del manuscrito o por los lectores que disfrutaran de la lectura tras él, la manecilla señalaba siempre de fuera hacia dentro y desde los márgenes, o sea, en esa zona externa a la caja de escritura en la que también se hacían anotaciones explicativas o glosas. En esa época, anotar los libros era común. Curiosamente, esos mismos libros antiguos contaban con muy escasos signos de puntuación; en cambio, la manecilla, que propiamente no es un signo de puntuación sino auxiliar, de lectura, pululaba por los márgenes de las obras. Si el chiste no fuera tan malo, diría que la manecilla iba por los libros de mano en mano.

Las variantes con que aparecía dibujada esta manecilla eran tantas como la capacidad artística de quien estaba copiando o anotando el manuscrito. Había meras manos con dedos, manos con puños, manos con brazos, manos con un cuerpo completo, manos con mangas, manos con espadas y hasta manos con cinco dedos cerrados y un sexto dedo que es el índice que señala. Había también manecillas con dedos larguísimos capaces agrupar extensos párrafos haciendo la función que hoy cumpliría la llave. En este enlace puedes ver muchas muestras de manuscritos antiguos. Cansado de tanta antropomorfia, hubo algún copista que postergó la mano y directamente dibujó a un pulpo señalando con sus tentáculos

Al inventarse la imprenta a finales del siglo XV, la manecilla no desapareció. En primer lugar, porque siguieron copiándose muchos libros manuscritos con márgenes donde se alojaban manos, flechas y notas. Y, en segundo lugar, porque la propia manecilla entró en los talleres de la imprenta, dentro del repertorio de letras y signos con que se componían los libros. Las manecillas impresas eran, obviamente, más sobrias y uniformes que las dibujadas pero cumplían su misma función: los editores las utilizaban para avisar del cambio de una sección o de un asunto relevante, incluso incorporándolas dentro del propio texto y no solo en los márgenes. La prueba de que era un signo muy empleado es que la palabra se utilizaba en la lengua común; a finales del siglo XVII, el literato Vicente Sánchez escribía en su Lyra poética que un personaje de su obra llevaba el dedo en cabestrillo, lastimado por haber usado mal un arma, y que su mano parecía manecilla de margen de libro.

Aunque hoy hay manecillas en nuestras fuentes de ordenador (como esta ☞), apenas se usan. La manecilla entró en declive en siglo XVIII, época en que los márgenes de los libros impresos comenzaron a ser ocupados por fragmentos de texto que resumían contenido o avisaban del título de un capítulo. Hoy la función de la manecilla la cumple más bien la flecha, otra representación icónica, en este caso de un arma arrojadiza, que también está dentro de los signos auxiliares de la ortografía.

Hay sorprendentes herencias y usos de la manecilla en el mundo actual. En el ámbito angloparlante, la manecilla salió de los textos para instalarse en otros soportes: aparecía en los postes de cruces de calles y carreteras (fingerposts) donde indicaba la dirección de un lugar, y, en algunas zonas de Estados Unidos, se incluye en los sellos que estampan en correos sobre las cartas que van a ser devueltas para a su remitente por estar mal franqueadas o erróneamente dirigidas.

Pero la más llamativa herencia de la manecilla es, sin duda, informática. La manecilla fue el signo inspirador de la mano (en este caso señalando hacia arriba) en que se convierte a veces la flecha del puntero, por ejemplo cuando posamos el ratón sobre un hipervínculo o elemento que se puede abrir. Este símbolo aparece en interfaces gráficas de ordenador desde los años ochenta y tiene la gracia de reproducir la posición en que tenemos el dedo índice sobre el ratón cuando pulsamos sobre un elemento; nos muestra que, aunque estemos en un nuevo verano con otro calor y otro año en el calendario, no hay mano nueva bajo el sol.


Post dedicado a la excelsa filóloga MAH.

Fuente: Un símbolo ortográfico

16 de julio del 18

16/07/2018 § Deja un comentario

El Edwards’s Botanical Register o Coloured figures of plants and shrubs, es un libro publicado en Londres con más de 80 ilustraciones de plantas cultivadas en los jardines ingleses. Un libro interesante para todos aquellos amantes de las plantas y de las ilustraciones clásicas de vegetales.

Edwards botanical register.pdf

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12 de juliuo del 18

12/07/2018 § Deja un comentario

La patente ES0273044 A1 del 1 de abril de 1962 registrada a nombre de Vicente Matas Turón, define un coche que mediante dos hélices puede volar como en el mejor sueño del espía más exquisito.

Este invento deja casi inservible la silla volante de Diego Valor, aquella que volaba por valores telepáticos en los años 50 y que permitía ver el mundo comodamernte desde un sillón de orejas.

Gracias a estos inventos podemos vivir felices mientras nos desplazamos ajenos a las tarifas low cost y sus inconvenientes. Vayan refrescando sus conocimientos de VFR, que les van a hacer falta cuando renueven el carné.

Fuente: Patentes Increíbles.

 

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