16 de enero del 18

16/01/2018 § Deja un comentario

Isla Mujeres posee una historia repleta de leyendas. Durante la civilización maya, el lugar sirvió como santuario para Ixchel, una diosa de la fertilidad, la razón, la medicina o la luna.

El templo de Ixchel estuvo situado en un punto del sur y fue utilizado como faro. La luz de sus antorchas salía a través de sus paredes y se podía divisar desde lejos por los navegantes. Los indígenas precolombinos aprovecharon el territorio para recoger la abundante y preciada sal que se precipitaba de forma natural en sus lagunas.

Francisco Hernández fue el primer europeo que arribó a ella en 1517. Cuando su expedición tomó tierra, encontraron ídolos con forma femenina, representando a la diosa Ixchel, de donde vendría el nombre de la isla. En la relación escrita en 1566 por el polémico cronista y obispo Diego de Landa se describe el templo de la diosa y las figuras de mujer que la representaba. Estas estaban sólo vestidas de cintura abajo, y con el pecho destapado a la manera de las naturales. El edificio era de piedra, asombrándoles, y encontraron ciertos objetos del oro que tomaron, cuenta Landa en su crónica.

Leído en: Una isla legendaria

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09 de enero del 18

09/01/2018 § Deja un comentario

Manfred Albrecht Freiherr von Richthofen, el Barón Rojo, fue una leyenda de la aviación. Sus primeras misiones como piloto fue observar y fotografiar el frente Oriental. Heredero de una rica familia aristocrática y terrateniente de Prusia, no destacó en la Academia de Aviación como un consumado piloto.

Se trata del héroe mítico de la aviación alemana de todos los tiempos. Una leyenda decía que era indestructible, inmune a la muerte. Herido en la cabeza por una bala perdida el 6 de junio de 1917 continuó volando, a pesar de que presumiblemente le incapacitaría para ello.

En los anales de la historia están los 80 aviones británicos derribados en la Primera Guerra Mundial antes de que cayera en un acto de guerra alcanzado por las balas enemigas. Gozó de gran respeto por parte de sus enemigos, ya que dejaba escapar a sus contrincantes malheridos.

Von Richthofen le debe el apodo con el que ha pasado a la Historia al color de su aeronave, rojo. Él lo eligió así para que sus enemigos lo reconocieran en la batalla.

El 21 de abril de 1918, von Richthofen falleció de un disparo cuando sobrevolaba el río Somme, en el noroeste francés. Llevaba en su avión a su mascota, un perro de nombre Moritz, que salió ileso del accidente. Los británicos lo enterraron  con todos los honores militares en el mismo lugar donde cayó su aeronave.

Documentación: Manfred von Richthofen

 

02 de enero del 17

02/01/2018 § Deja un comentario

Una antigua leyenda china cuenta la historia de un monstruo llamado Nian, muy fuerte, con una gran cabeza y cuernos afilados. Nian vivía en las profundidades del mar durante todo el año, pero cada víspera del Año Nuevo chino subía a la tierra para devorar el ganado y a los seres humanos que encuentara a su paso. Los habitantes de los pequeños pueblos que vivían cerca del mar, con la llegada del Año Nuevo chino, corrían para refugiarse de Nian.

La víspera de un Año Nuevo apareció un hombre de pelo gris en un pueblo. Pidió permiso para permanecer toda la noche fuera y les aseguró a todos que iba a cazar a la bestia. Nadie le creyó. Viendo que no podía ser persuadido, los habitantes le dejaron marchar.

Cuando la bestia llegó al pueblo para causar estragos, encendió una ristra tremenda de petardos. Asustado por el ruido y los destellos de las luces, la bestia huyó precipitadamente de allí. Al día siguiente, cuando los habitantes del pueblo regresaron de su huida, encontraron que todo estaba intacto. No había rastro del hombre que había logrado detener a la bestia.

A partir de entonces se comenzó a creer que aquel hombre era algún dios que había venido para ayudarles a ser liberados de Nian. Desde entonces, todos los chinos, en Año Nuevo, cuelgan banderas rojas y lanzan petardos en espera de la noche. La costumbre se propagó a lo largo y ancho del país, y se convirtió en la gran fiesta tradicional de Nian. Precisamente, Nian significa en chino año.

Leído en: La leyenda de Nian.

26 de diciembre del 17

26/12/2017 § Deja un comentario

Cuenta la leyenda que en Islandia habitaban hace mucho, mucho tiempo, unos seres muy bajitos llamados jólasveinarnir, a los que les gustaba gastar bromas a los niños, hasta el punto de atemorizarles. Todos ellos eran hermanos, hijos de una ogra, pero cada uno tenía una particularidad. Eso sí, les encantaba esconderse entre las rocas, la nieve o los glaciares. Los niños, que tenían auténticas pesadillas cada vez que veían a algún jólasveinarnir, salían corriendo a esconderse en sus casa.

Los habitantes del lugar, enfadados, decidieron pedir ayuda al rey, quien decidió castigarles. Si no querían ser desterrados de por vida de Islandia, cada uno debía llevar un regalo un día al año a cada niño.

Los jólasveinarnir, que eran 13, acordaron llevar los regalos antes de Navidad, comenzarían trece días antes del día 25. Como seguían siendo traviesos, decidieron que sólo dejarían regalo en forma de juguete, libro o dulce a los niños que se habían portado bien, pero a los que se habían portado mal, les dejarían una patata.

Y así es como desde entonces, los niños islandeses no reciben la visita de Papá Noel, sino la de 13 que deciden cada Navidad si dejan un regalo o una patata a los pies del pino de Navidad de cada casa. Y que de paso gastan alguna broma, para dejar constancia de que pasaron por allí.

19 de diciembro del 17

19/12/2017 § Deja un comentario

Allá por 1908 abundaban las casas de empeño. La diferencia de clases era abismal y los muy pobres sobrevivían empeñando lo poco que tenían. Los usureros explotaban a quien caía en la necesidad y entre todos ellos destacaba uno al que todos detestaban.

Usurero, amargado, codicioso, avaro, materialista y extremadamente egoísta, era un hombre que nunca tuvo piedad de sus clientes más desesperados. Calvo, bajo de estatura, rechoncho, y con las extremidades y el cuerpo con abundante pelo, gustaba de llevar las manos llenas de gruesos anillos con piedras preciosas. La gente, que lo aborrecía, le deseaba que algún día perdiera la mano.

Cuando el mal hombre murió, comenzaron las historias de una mano, grande, peluda y de anillos con gemas, que cada noche, trepando cual araña la tapia del cementerio, buscaba víctimas a las que sacar los ojos y después ahogar, hecho que se repitió durante mucho tiempo para desaparecer en el olvido.

Cuentan que la mano peluda se esconde bajo los muebles, en donde espera a que quede un habitante de la casa, distraído y solo, para saltarle al cuello y ahogarlo con saña.

12 de diciembre del 17

12/12/2017 § Deja un comentario

Existen leyendas increíbles que corren por el mundo y la sociedad va y se las cree a pies juntillas. Entre otras inverosímiles está aquella que cuenta que las avestruces entierran su cabeza para no ver el peligro, que no lo verían, ni verían como se las zampan.

La realidad es diferente, hacen algo mucho más inteligente: correr. Lo más parecido a esconder la cabeza que hace el avestruz es, ante la presencia de un depredador, bajarla a ras de tierra para disimular su largo cuello. Y si las cosas se ponen feas, salir por patas, que las tiene largas.

05 de diciembre del 17

05/12/2017 § Deja un comentario

Cerca de Uffington, en el Condado de Oxfordshire, Gran Bretaña, en la zona sur-oriental de Inglaterra, existe una peculiar muestra de arte prehistórico: El Caballo Blanco de Uffington.

En las cercanías hay muchos yacimientos arqueológicos, como el Castillo de Uffington, restos de un fuerte de la Edad de Hierro, o el túmulo prehistórico de Wayland’s Smithy, que se encuentra a 2 km en dirección oeste. No muy lejos discurre The Ridgeway, un antiguo sendero que se considera el camino más viejo de Gran Bretaña, en uso desde el Neolítico.

El Caballo de Uffington es el geoglifo más grande y elegante de todas las figuras de caballos existentes en Gran Bretaña, de hecho puede observarse desde una distancia superior a los 20 Km.
Es una figura muy estilizada de unos 150 metros de largo por 30 metros de alto, construida en distintos segmentos que varían en longitud y excavada a una profundidad de unos 90 centímetros aproximadamente.

El suelo de esta región está formado por una peculiar arcilla blanca, se cree que estas figuras fueron creadas siguiendo una técnica muy antigua, excavando el suelo hasta una profundidad de casi 1 metro. Las técnicas usadas en esa época eran bastante simples, bien amontonando o bien quitando arena, piedras o vegetación.

Tallado en la parte alta de una colina de 374 metros de altura, el Caballo de Uffington se hizo retirando toda la grava que se encontraba allí, dejando expuesto el mineral que compone principalmente este terreno, la creta, que es de color blanco.

Estas formaciones en las colinas de Oxfordshire, vistas desde las alturas, nos muestran la forma de un caballo, o al menos así era llamado durante el medievo.

Se ha discutido mucho acerca de qué representa realmente la figura, no está claro si se trata de un caballo o de algún otro animal. Hay textos que describen la imagen como un caballo desde el siglo XI, de hecho el llamado Cartulario de Abingdon habla del Mons albi equi o la colina del caballo blanco. Se suele creer que el Caballo Blanco es un símbolo tribal relacionado de alguna forma con los constructores del Castillo de Uffington.

Hay hipótesis que sugieren que la figura era una señal para los viajeros que atravesaban The Ridgeway, anunciando que se vendían o cuidaban caballos en el fuerte.

El folclore local afirma desde hace siglos que es el retrato del dragón vencido por San Jorge en la cercana colina de Dragon Hill. Según la tradición, San Jorge venció al dragón en lo alto de esta colina y su sangre derramada envenenó la hierba, que no ha vuelto a crecer.

También ha sido asociada, junto con el resto de las figuras de caballos que abundan por la zona, a la forma de caballo con la que los celtas solían representar a la diosa Epona, divinidad relacionada con la fertilidad, las artes curativas y protectora de los caballos.

Algunos mitos sugieren también que la figura es una señal conmemorativa de la victoria de los sajones, a las órdenes de Alfredo el Grande, sobre los daneses en el año 890.

Se piensa que puede tener unos 3.000 años de antigüedad, pero estudios mas recientes lo han fechado en la Edad del Hierro lo que se ha podido descubrir por datación óptica, que muestra la cantidad de tiempo que un mineral ha estado expuesto a la luz. Además, en sus alrededores también se encontraron monedas de esa época con la inscripción de un caballo bastante parecido.

El Caballo Blanco de Uffington ha ido cambiado su aspecto con el tiempo debido a las adversidades meteorológicas, los actos vandálicos y a las distintas restauraciones que se han realizado.

Hasta finales del siglo XIX el Caballo Blanco era renovado cada siete años como parte de una fiesta local que se celebraba en la colina. Si no se limpia con regularidad se oscurece fácilmente, por lo que necesita un tratamiento constante para que permanezca visible. Actualmente su mantenimiento corre a cargo del departamento público English Heritage.

Otra leyenda  romántica relacionada con este caballo dice que en las noches iluminadas por la luna, la figura abandona su colina para ir a pastar al Manger, el valle donde está enclavado.

Otros muchos caballos aparecen diseminados por multitud de escarpados y colinas, algunos construidos en épocas difíciles de precisar y otros mucho mas recientes, que tratan de imitar a los antiguos: los caballos Blancos de Westbury, Osmington, Cherhill, Folkstone, Alton Barnes o Jockey. Inicialmente existían 24 caballos, pero algunos con el tiempo han ido desaparecido.

Documentación:
El caballo Blanco de Uffington
El caballo de Uffington

 

 

 

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