27 de junio del 17

27/06/2017 § Deja un comentario

Se dice que en 1938, Chi Pu Tei, en chino: 齊福泰, un profesor de arqueología de la Universidad de Pekín, se encontraba con sus estudiantes en una expedición de exploración de una serie de cuevas en las inaccesibles montañas de Bayan Kara Ula, cerca del Tíbet, ya que supuestamente podrían haber sido talladas artificialmente en un sistema de túneles y despensas subterráneas.

Según esta supuesta historia, se dice que los exploradores habrían encontrado muchas tumbas con esqueletos de 1,38 m de largo enterrados dentro de ellas. Los esqueletos tenían cabezas anormalmente grandes y cuerpos pequeños, delgados y frágiles. No había ningún epitafio en las tumbas, pero en cambio, encontraron cientos de discos de piedra de 30 cm de diámetro”, a las que se llamó Piedras de Dropa, con agujeros de 8 cm de diámetro en sus centros. Sobre las paredes habrían sido descubiertos tallados, los cuadros del Sol naciente, la Luna, estrellas, la Tierra, montañas, y líneas de puntos que unen la tierra con el cielo. Los discos, y las pinturas rupestres se dice que datarían de aproximadamente 12.000 años.

Cada disco de piedra, según cuentan, habría sido inscrito con dos surcos finos que se mueven en espiral desde el borde al agujero central. Se dice que etiquetaron los discos con otros hallazgos de la expedición y los mantuvieron en la Universidad de Pekín durante 20 años. Todos los intentos de descifrarlos fueron inútiles.

Cuando los discos fueron examinados por el doctor Tsum Um Nui, en Pekín, alrededor de 1958, a diferencia de los demás investigadores, llegó a la conclusión de que cada surco consistía en una serie de diminutos jeroglíficos de origen y diseño desconocidos. Las filas de los mismos eran tan pequeñas que fue necesaria una lupa para verlos claramente. Muchos de los jeroglíficos estaban desgastados por la erosión. Cuando el doctor Tsum descifró los símbolos, revelaron la historia de un aterrizaje forzoso de la nave espacial Dropa y la matanza de la mayor parte de los sobrevivientes por habitantes del lugar.

Los Dropa también conocidos como Dropas, Drok-paDzopa, oen  chino 杜立巴, serían una supuesta raza de extraterrestres humanoides de baja estatura que habrían aterrizado cerca del Tíbet hace aproximadamente 12.000 años.

Según Tsum Um Nui, en una de las líneas de jeroglíficos se leía: Los Dropa vinieron de las nubes en su nave. Nuestros hombres, mujeres y niños se escondieron en las cuevas diez veces antes del amanecer hasta que al fin entendieron las señas de los Dropa y se dieron cuenta que venían con intenciones de paz…. Otra sección expresa pesar de los habitantes de la montaña, tribu de los Ham, porque los alienígenas habían estrellado su nave y no podían construir otra para regresar a su planeta.

El doctor Tsum informó de su descubrimiento en 1962. Sin embargo, no fu tomado en serio, hasta el punto que se  exilió a Japón, donde murió posteriormente. Se dice que la Academia de Pre-Historia de Pekín nunca permitió publicar o hablar de su hallazgo.


Debido a que Tsum Um Nui no es un nombre chino real, algunos críticos sugieren que ni siquiera existió. Otros aseguran que Tsum Um Nui es un nombre japonés adaptado al chino.

Información completa en: Dropa.

20 de junio del 17

20/06/2017 § Deja un comentario

Dicen que mató a 650 personas. Hablamos en números redondos, porque se le fue la mano hasta alcanzar el récord Guinness de la mujer que más ha asesinado en la historia de la humanidad.

La condesa Elizabeth Báthory de Ecsed, en húngaro: Báthory Erzsébet, fue una aristócrata húngara, nacida en Nyírbátor, Hungría, el 7 de agosto de 1560 muriendo en el Castillo de Čachtice, actual Trenčín, Eslovaquia, el 21 de agosto de 1614. Ha pasado a la historia por haber sido acusada y condenada de ser responsable de una serie de crímenes motivados por su obsesión por la belleza que le han valido el sobrenombre de la Condesa Sangrienta.

Dice la leyenda que en el castillo de Čachtice se practicaba la brujería, explícitamente, la magia roja. Para ello se utilizaba la sangre de muchachas jóvenes. Se ordenó una investigación en el castillo. Dado que la señora de Báthory carecía de fuerza militar propia, no ofreció resistencia.

Según la investigación del conde Thurzó, hallaron en el castillo numerosas muchachas torturadas en distintos estados de desangrado y muchos cadáveres por los alrededores. En 1612 se inició un juicio en Bytča. Báthory Erzsébet se negó a declararse inocente o culpable y no compareció, acogiéndose a sus derechos nobiliarios. Quienes sí lo hicieron, por la fuerza, fueron sus colaboradores. Juan Ujváry, el mayordomo, conocido como Ficzkó, testificó que en su presencia se habían asesinado como mínimo a 37 mujeres solteras de entre once y veintiséis años; a seis de ellas las había reclutado él personalmente para trabajar en el castillo. La acusación se concentró en los asesinatos de jóvenes nobles, pues los de las siervas carecían de importancia. En la sentencia todos fueron declarados culpables, algunos de brujería, otros de asesinato y los demás de cooperación.

Todos los seguidores de Erzsébet, excepto las brujas, fueron decapitados y sus cadáveres quemados; éste fue el destino de su colaborador Ficzkó. A las brujas Dorotea, Helena y Piroska les arrancaron los dedos con tenazas al rojo vivo por haberlos empapado en sangre de cristianos y las quemaron vivas.

Como la ley impedía que Báthory Erzsébe, una noble, fuese procesada, fue encerrada en su castillo. Tras introducirla en sus aposentos, los albañiles sellaron puertas y ventanas, dejando tan sólo un pequeño orificio para pasar la comida. Finalmente, el rey Matías II de Hungría pidió su cabeza por las jóvenes aristócratas que supuestamente habían muerto a sus manos, pero el primo de esta le convenció para que retrasara el cumplimiento de la sentencia de por vida, por lo que fue condenada a cadena perpetua en confinamiento solitario. Esta pena implicaba también la confiscación de todas sus propiedades, lo que Matías venía ambicionando desde tiempo atrás.

El 21 de agosto de 1614, uno de los carceleros la vio caída en el suelo, boca abajo. La condesa Erzsébet Báthory estaba muerta después de haber pasado cuatro largos años encerrada, sin ni siquiera ver la luz del sol. Pretendieron enterrarla en la iglesia de Čachtice, pero los habitantes locales decidieron que era una aberración que la Señora Infame fuera enterrada en el pueblo y además, en tierra sagrada. Finalmente, y como era uno de los últimos descendientes de la línea Ecsed de la familia Báthory, la enterraron en la cripta de la familia Báthory en el pueblo de Ecsed, en el noreste de Hungría, el lugar de procedencia de la poderosa familia. La localización de su cuerpo hoy es desconocida. Todos sus documentos fueron sellados durante más de un siglo, y se prohibió hablar de ella en todo el país.

06 de junio del 17

06/06/2017 § Deja un comentario

Nuestra historia comienza con el especialista en ufología y abducciones, Budd Hopkins. Tras la publicación de su libro Intrusos, una de sus lectoras llamada Linda Napolitano, le envió una carta transmitiéndole que tras leer su libro recordó que trece años antes descubrió que había sido sometida a cirugía nasal. Afirmaba que ella nunca necesitó de este tipo de cirugía y que no recuerda haberse sometido a tal operación, su madre lo confirma.

Tras una reunión con Hopkins, Linda comenzó a asistir a reuniones de grupo de apoyo para personas abducidas. En un examen de rutina, un objeto metálico fue descubierto dentro la cavidad nasal de Linda. Se le hizo una radiografía a la nariz y dos semanas después sufrió una hemorragia nasal grave durante la noche. Después de esto se comprobó con una nueva radiografía que el objeto metálico ya no estaba en su nariz aunque había marcas de un implante. Nadie supo lo que ese metal era o para que servía.

El 30 de noviembre de 1989, Nueva York, Hopkins recibe una llamada de Linda a altas horas de la madrugada. La mujer afirma haber sido abducida por extraterrestres. Tras este hecho Hopkins decide someter a Linda a sesiones de hipnosis. Poco a poco en cada sesión Linda cuenta su relato: estaba dormida cuando de repente vi varias figuras a los pies de mi cama, los cuales describe como los típicos alienígenas grises que conocemos todo el mundo. Cuenta como los alienígenas junto a ella levitan y salen flotando por la ventana hasta llegar a un OVNI, también comenta su examen dentro de la nave.

Quince meses después Hopkins comprobó que el suceso podría ser mucho más real de lo que parecía. Ocurrió algo que le llamo mucho la atención, llegó a su buzón una carta. Esta carta tenía el remite de dos agente de la policía llamados Richard y Dan, en la que le comentaban algo del caso de abducción de Linda. Hopkins tras varios intentos fallidos de localizar a estos dos oficiales descubrió algo que que le hizo pensar, estos dos agentes de policía en realidad eran agentes de la CIA, es decir, la Agencia Central de Inteligencia.

Richard y Dan afirmaban en su carta ser testigos de lo que aconteció en el apartamento de Linda. Más tarde se supo que los agentes se mantuvieron al margen de todo durante tanto tiempo porque el día de los hechos escoltaban a una figura política muy conocida. Contaron que los tres se dirigían en el coche a un helipuerto de Manhattan cuando el coche, a su paso por el puente de Brooklyn, se paró y dejó de funcionar repentinamente. Desde allí, la figura política popular y sus escoltas contemplaron todos los hechos.

La historia no termina aquí. A los pocos meses, todo parecía más real y más insólito. Una segunda carta llego al buzón de Hopkins. La enviaba una mujer con el sobrenombre de Janet Kimble. En la carta relata cómo mientras cruzaba el puente de Brooklyn observó como los coches dejaron de funcionar y todas sus luces y las del puente se apagaron de repente. Al observar esto, Janet bajó de su coche y junto a los demás conductores y transeúntes del puente observó una mujer flotando en el aire a doce pisos de altura junto a un OVNI que sobrevolaba el edificio de apartamentos.

La noticia fue aun más espectacular cuando más tarde se descubrió la personalidad del protegido de Richard y Dan. Esta persona, a pesar del supuesto envío de cartas a Hopkins y tras haber mantenido alguna que otra conversación en persona con él, pidió su anonimato. Esta persona anónima era el Secretario General de la ONU, Organización de las Naciones Unidas, Don Javier Pérez de Cuéllar.

Con toda esta información que Hopkins estuvo recopilando daba por supuesto que este no era un caso como los demás, ya que ningún presidente de la ONU o dos agentes de la CIA, nunca han corroborado un testimonio de un caso tan surrealista. Hopkins no podía creer todo lo que se había descubierto. Un día decidió dar a conocer todo este caso.

Su primera publicación acerca del caso fue en la revista MUFON UFO en septiembre y diciembre de 1992. Sin embargo, el caso Napolitano llegó a generar un gran interés internacional. Se hablo del tema en revistas y periódicos como Wall Street Journal, Omni, Paris Match,  y New York Time, entre otros. Y sus protagonistas, Hopkins y Linda aparecieron en programas de tv como Inside Edition.

Se comenzó a cuestionar por qué los agentes de la CIA no habían acudido a su organización para descubrir los hechos y por qué no habían dicho nada en un año. Se supuso que sería un truco. Más tarde uno de los agentes mostró un comportamiento obsesivo. Al parecer el suceso le afectó tanto que perdió la cabeza. Se afirma que secuestró a Linda para acusarla de estafadora y para que confesara su engaño.

A lo anterior se sumó el planteamiento de la posibilidad de algún tipo de participación del gobierno en el caso. Además aparecieron pruebas que demostraron que el caso Linda Napolitano encajaba perfectamente con una campaña del gobierno de EE.UU. de encubrimiento y de una desinformación dañina. Los escépticos desestimaron el caso.

Este caso de abducción es uno de los mejores documentados en la historia. La mayoría de casos comunes solo tienen la prueba de una persona que ha sido abducida. Pero ¿qué caso tiene como testigos a un Secretario General de la ONU y a dos agentes de la CIA?

Post dedicado a los extraseres K1M & J053P que abducen cada invierno a nuestro querido Gafotas.

Leído en: La leyenda cósmica de Linda Napolitano.

16 de mayo del 17

16/05/2017 § Deja un comentario

Cuenta una leyenda mexicana que hubo una pareja de enamorados. Ella amaba con locura a su novio, por lo que él, feliz, aceptó casarse. El día anterior a la boda, la novia se acercó a casa de su amado tal como había hecho cada día durante los últimos meses, algo que las costumbres no aconsejan en la víspera de la ceremonia. Cuando entró vio como, su pareja a la que tanto amaba, se encontraba durmiendo con su mejor amiga.

No pudiendo soportar el dolor, tomó un palo que en la casa encontró y con él y la fuerza desmedida que la rabia creó, mató a ambos tras propinarles innumerables golpes a los que no ofrecieron resistencia.

No contando a nadie lo sucedido, se presentó al día siguiente en la iglesia en donde todos esperaban a los novios. Cuando los invitados vieron que el novio no aparecía, empezaron los comentarios que al rato eran murmuraciones que terminaron en mofas y carcajadas.

La novia, destrozada por esta nueva humillación, se suicidó bajo el arco de entrada a la capilla. Pero antes de morir profirió una maldición sobre todos aquellos presentes que se habían reído de su dolor. A los pocos días todos habían muerto, salvándose solo el sacerdote y el monaguillo, que por compasión cristiana habían permanecido apesadumbrados junto a la novia

Se cuenta que en la capilla en donde todo sucedió, cuando suenan las campanas en los aniversarios de la muerte de la novia, se oyen los lamentos de quienes murieron por reírse de un alma torturada por la tristeza. Cuando esto sucede, si aquellas almas piadosas que se encuentran en la iglesia salen horrorizadas a la calle, se convierten en un espectro más.

09 de mayo del 17

09/05/2017 § Deja un comentario

El Hombre Delgado, Slender Man o Slenderman en el original, es un personaje ficticio que se originó el 10 de junio de 2009 como un creepypasta en los foros del portal especializado Something Awful.

Un usuario con el nombre de Victor Surge contribuyó con dos imágenes en blanco y negro de grupos de niños, a las cuales añadió una figura espectral alta y delgada, vestida con un traje negro. Las entradas previas consistían solamente de fotografías; sin embargo, Surge complementó las suyas con fragmentos de texto, de testigos, describiendo los secuestros de los grupos de niños, y dándole como nombre al personaje, Slender Man

Desde entonces se le representa con apariencia de un hombre delgado, anormalmente alto y vestido de traje. No posee ningún rasgo facial, tan solo un rostro blanco. Las historias y leyendas urbanas generadas en torno al personaje lo definen como un ente fantasmagórico/espectral que acecha, acosa, perturba y traumatiza a sus víctimas, especialmente niños. Slender Man no está confinado a un solo modelo de narración, sino que aparece en multitud de obras de ficción generadas dentro de Internet, tanto audiovisuales como escritas.

Puede estirar sus brazos y cuerpo hasta límites extraordinarios, e incluso crear tentáculos, que usa para asustar y capturar a sus víctimas, las cuales supuestamente quedan en un estado hipnótico. No se sabe como este ser las elimina, ya que no hay cuerpos ni pruebas, solamente desaparecen. Prefiere secuestrar a los niños y solo puede ser visto por ellos, nunca por los adultos.
Más información en: Slenderman.

02 de mayo del 17

02/05/2017 § Deja un comentario

Tanto Escuder como Navarro propalaron infamantes habladurías sobre un presunto comportamiento de los formenteranos que les convertía en poco menos que contumaces malhechores. También un novelista valenciano contribuyó a extender la imputación. Pero Macabich refuta la denuncia, y arguye que nadie ha podido citar un caso concreto. ¿Cuál es el crimen que se delata? El aleve de atraer a los buques en noches de tormenta, con señales luminosas equívocas, hasta los escollos en que embarrancaban; y ello por aprovecharse de los restos de los naufragios.

Uno no admite como creíble que provocasen los hundimientos, que ese sería un proceder asombroso en hombres de mar; pero está seguro de que, en bastantes casos pudo haber saqueo de los despojos. Y es que ocasiones tuvieron… De los 85 siniestros marítimos ocurridos en el área pityuso-balear entre 1866 y 1880, por ejemplo, nada menos que 33 se señalan en las inmediaciones de Ibiza y Formentera (sirva de comparación que en Menorca sólo sucedieron 9) Está todavía por hacer un recuento de los buques que en los últimos siglos han naufragado en nuestra isla; mas alguna información sí que ha sido recopilada.


Fajarnés recoge la siguiente: en 1650 un navío genovés, el San Nicolás de Bari, en los freos; en 1684 un barco de guerra francés con 99 cañones, en ignorado lugar de Formentera; en 1766 un laúd, el San Felipe Neri, en es Carnatje; el año siguiente un navío holandés, el Alejandría en es Trucadors, un barco francés, el Conde de Provenza, en es Carnatje, y un pingue de Mahón igualmente en es Trucadors; en 1790 otra embarcación, cuyo nombre no se dice, en Migjorn. De distintas fuentes recogemos estos otros casos: En 1785 el jabeque de guerra San Luis, con 26 cañones, en es Trucadors; en 1836 un falucho formenterano en es Pujols (se ahogaron quince personas, entre ellas el torrero del Espalmador, Francisco Puig Payá; en 1838 un mercante inglés, en algún lugar de Formentera que no se dice; en 1861 un laúd catalán en el Espalmador; en 1882 un bric sueco, el Adolf, también en es Trucadors.

De Llabrés, para terminar, copio el siguiente texto: 2 agosto de 1867.—Apareció varado en Cala Saona, Formentera, un bergantín desarbolado y lleno de agua. Llevaba cargamento de tablas, tablones, vigas y viguetas y era de unas 400 toneladas. En el espejo de popa se leía: Ida.-Göteborg. Nada se supo de su tripulación. ¿Puede haber noticia más hacinada de posibilidades narrativas?…

Las leyendas de Formentera, José Luis Gordillo Courcières

25 de abril del 17

25/04/2017 § Deja un comentario

Ahora le llaman es Bosc de sa Pujada; pero hace cientos de años lo llamaban es Bosc d’es Diable. Me refiero, claro está, a esa parte de pinar desmedrado que hoy día queda a la derecha de la carretera, según se sube a La Mola, poco después de sobrepasar el inicio de la corta desviación que conduce a dos modernas urbanizaciones hosteleras.

Cuando sucedió lo que voy a relatar, aquel rincón del bosque desde el monte de sa Talaia al mar, era impenetrable; siglos de respeto por parte del hombre habían hecho crecer allí una espesura en la que se entrelazaban el pi bord, el pi ver, la savina, el ginebre, el raspai, la mata, el matapoll, la espinalera… en una maraña de tales características que constituía el reducto salvador de todos los animales del bosque cuando eran perseguidos por  los cazadores armados de ballestas. Dicen las viejas, las consabidas viejas que cuentan estas leyendas, que el respeto sentido por los habitantes de Formentera hacia aquel marañal partía de haber observado que era el único lugar de la isla donde se daba un determinado arbusto de escaso porte llamado garrover d’es diable. Pongámoslo más claro diciendo que ese arbusto no es otro que el denominado en latín anagyris foetida y en español altramuz hediondo. Tal vegetal, como el lector avisado ya habrá supuesto, tiene unas hojas de las que se puede decir cualquier cosa, excepto que de ellas emanen aromas gratos. Y como produce unos frutos relativamente parecidos a las algarrobas, han dado en llamarlo garrover, solo que las mismas viejas a las que arriba hemos aludido sostienen que si al algarrobo verdadero lo hizo Cristo para regalo del hombre, a este otro algarrobo repulsivo lo hizo el diablo para contrarrestar la bondad del divino don. Vamos, una de las que se llaman acciones de oposición eterna.

De los comentarios que anteceden se deduce que nada de extraño había en que una parte de bosque tan agreste, tan intrincada, tan llena de barrancadas, tan espesa en leños, tan oscura y además poseedora en exclusiva de ejemplares de un arbusto denominado algarrobo del diablo, fuera llamada, como queda dicho, es Bosc d’es Diable.

Aconteció, pues, que un cazador morisco acechaba ya durante muchas lunas a un negro jumento salvaje, y que, siempre que estaba a punto de alcanzarlo, este lo esquivaba refugiándose en el bosque del diablo. Al igual que hacen todos los caminantes, que en lugar de atajar por el bosque lo rodean sin penetrar en él, al igual que hacen los pastores, que silbaban para recoger el rebaño cuando las cabras y las ovejas se acercaban a aquella espesura y retrocedían, nuestro cazador abandonaba la persecución apenas la pieza había atravesado los lindes de la zona prohibida. Y no es que este hubiera sido hitada, es que sus límites eran tan evidentes, tan manifiestos, como si de una finca murada se tratase. El cazador era joven, era audaz y era vigoroso; pero el miedo crea fronteras incluso para el vigor, la audacia y la juventud.

No obstante, a medida que, con unas u otras variantes, huyendo desde el norte o desde el sur, se repetía la burla, crecía también en nuestro hombre el afán de apoderarse del negro jumento y domeñarlo. Naturalmente, lo quería vivo, y eso le impedía hacer uso de su ballesta, de forma que solo lazos y trampas eran las armas que empleaba conta la codiciada pieza. Mas tanto progresó su interés, alimentado lateralmente por la burla de que creía ser objeto por parte de tan inferior animal, que un infausto día, en lugar de pararse por el linde del marañal, penetró con osadía en él, violando la reserva del bosque. Al seguir la pista que la pieza iba dejando, se internó en el secreto paraje; avanzó tanto que llegó a oír el mar, lo que indicaba que estaba ya más cerca de la costa que del camino desde el que había entrado. Rabioso, dos veces intentó disparar su ballesta; lleno de ira, ya no quería apresar vivo al asno salvaje, sino matarlo. Pero entre la maraña no resultaban eficaces los virotes. Por otra parte, era muy difícil avanzar, pues debido a los arañazos de las ramas sangraba por la cara, los brazos y las piernas; y mal le defendía la ropa desgarrada. El jumento, inexplicablemente, podía pasar por lugares que luego se cerraban al cazador. Detenerse para afinar la puntería suponía el riesgo de perder al animal de vista. Al fin, ya muy cerca del acantilado, en un reducido claro del bosque, se topó con la pieza parada, vuelta cara a él. Y dicen que entonces el asno le habló.

Un hedor insoportable siguió a las increíbles y obscenas palabras de la bestia. A continuación el bosque se oscureció y, simultáneamente, para mayor contraste se fue haciendo una luz misteriosa, como un halo flamígero, alrededor del perseguido jumento: el cazador comprendió que tenía ante sí la abominable figura del diablo que le increpaba y amenazaba. Sintió el joven tal terror que dejó caer la ballesta; un nunca imaginado largo escalofrío le recorrió la espalda; las piernas le temblaban, blandas; el sudor de la carrera se le había helado. Entonces el maligno avanzó hacia él lentamente, seguro del trágico final de aquel encuentro. Buscando el cazador la que se le daba más fácil salida del lugar, corrió alocado por el barranco, hacia la mar. Cambiados los cometidos, era ahora el diablo quien le perseguía. Aullando de pavor, el joven corrió con desespero al acantilado, buscó una bajada por la que llegar al agua, pues se le antojaba a él que en la mar podía estar su salvación y, finalmente, perdió el equilibrio, dio un salto imposible y cayó rodando, rebotando por las rocas hasta la pedregosa orilla donde las olas rompen ruidosas a la menor marejada.

Al sitio donde el cazador se despeñó le llaman hoy Caló d’Es Mort. Y en el borde del derrumbadero persisten visibles unas huellas, como de pezuñas, que las viejas dicen que son las que dejó el diablo en su persecución. Todo el que vaya allí puede verlas.

Documentacuión:
Leyendas de Formentera
Leyendas de Formentera.

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