12 de febrero del 19

12/02/2019 § Deja un comentario

En la mitología griega, el Juicio de Paris ha sido un tema recurrente en las artes por su relevancia poética. La decisión del joven príncipe troyano llevó a su propio pueblo a la ruina sólo por el amor de la más bella mujer.

Todo comenzó con la mítica boda de Tetis y Peleo, una importante celebración a la que estaban invitados dioses y mortales. Pero Eride, diosa de la discordia, no había recibido invitación, por lo que conjugó una venganza digna de su atributo: sembrar la discordia entre los invitados.

Se presentó entonces en la fiesta con una manzana de oro con la inscripción Para la más bella, la lanzó sobre la mesa donde se sentaban los dioses y se retiró. En ese momento, Atenea, Afrodita y Hera comenzaron a disputarse la manzana, lo que provocó una interminable disputa, hasta que Zeus tuvo que intervenir, clamando que la elección sería de un joven mortal. El afortunado fue el hijo del rey de Troya, llamado Paris. Zeus lo escogió porque el joven príncipe había vivido siempre alejado del mundo y de las pasiones humanas, y su juicio sería el más imparcial.

Las tres vanidosas diosas, más pasionales que los propios humanos, trataron de convencer a Paris ofreciéndole importantes recompensas. Hera le ofreció todo el poder que pudiera desear y hasta el título de Emperador de Asia; Atenea le ofreció la sabiduría y la victoria de cualquier guerra futura, y por último, Afrodita le prometió el amor de la mujer más bella del mundo. Paris proclamó como vencedora a Afrodita y su decisión traería las peores consecuencias para su pueblo.

Fuente: El Juicio de Paris

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05 de febrero del 19

05/02/2019 § Deja un comentario

Los Pataricus asturianos, llamados en español pataricos, son seres gigantescos que viven en la legendaria isla de Eonavia o Eonaviega, entre las costas del Eo y de Navia, en el occidente asturiano fronterizo con Galicia, que tienen un solo ojo en mitad de la frente, una fuerza extraordinaria y un finísimo sentido del olfato que les permite detectar náufragos, de los cuales se alimentan.

La isla solo era accesible para los barcos que habían sufrido un naufragio, llegando a sus costas arrastrados por la marea, de modo que los supervivientes se veían atrapados en la isla al no tener barco con que escapar de ella, siendo también víctimas del hambre de estos enormes cíclopes.

Los pataricus sienten especial predilección por devorar a los cristianos, al ser capaces de captar su olor, y desconocen la existencia del fuego, por lo que sus víctimas, tanto cristianas como no cristianas, son devoradas crudas.

Según se dice, guardan tesoros de épocas pasadas, al igual que sus parientes gallegos, los xixantes. En Anleo, Navia, se decía Ye más malu qu’el Pataricu, refiriéndose a alguien perverso y con malas intenciones. Los pataricus están relacionados con los Daonie Mara escoceses y los Merrows irlandeses.

Fuente: Pataricus

01 de febrero del 19

01/02/2019 § Deja un comentario

El teniente coronel Percival Harrison Fawcett, nació en Torquay, Inglaterra el 18 de agosto 1867. Fue un militar, arqueólogo y explorador británico. Fawcett junto con su hijo Jack y el amigo de este, Raleigh Rimell, desapareció en circunstancias desconocidas en 1925 durante una expedición para encontrar Z como él llamaba a una antigua ciudad perdida que creía ser El Dorado, en la selva inexplorada de Brasil.

Fawcett había estudiado antiguas leyendas y archivos históricos, convenciéndose de que una ciudad perdida existió en algún lugar de la región del Mato Grosso, una ciudad, a la que puso el nombre de Z. Según el propio Fawcett, su principal fuente escrita era un documento portugués del siglo XVIII, dejado por un grupo de cazadores de fortuna que anduvieron durante diez años por regiones interiores de Brasil, descubriendo finalmente una antigua ciudad en ruinas, la ciudad perdida del Manuscrito 512.

Para Fawcett, aquella ciudad, o ciudad de Raposo, como prefería llamarla, era una de las varias ciudades perdidas del Brasil, remanentes de una vieja civilización, la Atlántida, cuyo pueblo había degenerado, pero aún conservaba vestigios de un pasado olvidado, en momias, pergaminos y láminas de metal cinceladas.. Otro testimonio de la existencia de aquella civilización prehistórica lo representaba para Fawcett una extraña estatuilla de basalto negro, de 25 cm de alto, cuyo origen no se pudo identificar claramente. Fawcett la obtuvo de su amigo H. Rider Haggard y la llevaba consigo en su última expedición. Tras recurrir a la ayuda de un psicometrista, según relata Fawcett, averiguó que la estatuilla era de origen atlante.

En 1921 Fawcett emprendió una expedición por Bahía, guiándose tanto por el Manuscrito 512 como por el testimonio de otro viajero británico, el coronel    O’Sullivan Beare, ex cónsul en Río de Janeiro, quien afirmaba haber visitado una ciudad perdida parecida a la del Manuscrito 512, a pocos días de camino de la ciudad de Salvador de Bahía.

Según menciona Fawcett en su libro, después de recorrer la región del río Gongogi, logró reunir nuevos testimonios de la existencia de ciudades perdidas.

En 1925, con el apoyo de un grupo financiero de Londres, denominado The Glove, es decir, El Guante, Fawcett regresó a Brasil con su hijo mayor Jack para realizar una expedición con el propósito de descubrir aquellas ciudades perdidas. Antes de partir, Fawcett dejó instrucciones declarando que si él y sus compañeros no volvían, no debía enviarse expedición de rescate alguna en su busca, o de lo contrario los rescatadores sufrirían su mismo destino.

Siendo un hombre con años de experiencia, Fawcett viajaba con todos los pertrechos cuidadosamente escogidos, como alimentos enlatados, leche en polvo, armas, pistolas de bengalas y, por supuesto, un sextante y un cronómetro para determinar la latitud y la longitud. También escogió personalmente a sus compañeros para esta expedición, ambos elegidos por su salud física, habilidad y lealtad el uno al otro: su hijo mayor Jack Fawcett y el amigo de muchos años de Jack, Raleigh Rimell. Fawcett escogió solo a estos dos compañeros, de modo que podrían viajar más ligeramente y pasar más desapercibidos por las tribus de la selva, algunas de las cuales eran hostiles a los exploradores. En aquel entonces, muchas tribus aún no habían entrado en contacto con los blancos.

El 20 de abril de 1925, su última expedición partió de Cuiabá. Además de sus dos compañeros británicos, Fawcett viajaba con dos arrieros brasileños y el grupo llevaba consigo dos caballos, ocho mulas y dos perros. El último mensaje de la expedición data del 29 de mayo de 1925; se trata de una carta del explorador a su esposa en la cual le informaba de que estaba listo para entrar en territorio inexplorado acompañado únicamente de Jack y Raleigh Rimmell; la misiva fue enviada con ayuda de un mensajero indígena. Se informó de que estaban cruzando el Alto Xingú, un afluente sudoriental del río Amazonas. La última carta, escrita en Dead Horse Camp, indicaba su ubicación y tenía un tono optimista. Desde entonces nada más se supo de ellos.

Muchos supusieron que los indígenas locales los habían matado, ya que en aquel entonces varias tribus habitaban en las cercanías: los kalapalos, que fueron los últimos en verlos, o los arumás, suyás, o xavantes, en cuyo territorio estaban penetrando. Ambos jóvenes ya estaban enfermos y caminaban con dificultad cuando fueron vistos por última vez, pero no hay ninguna prueba de que fueran asesinados. Es probable que murieran de causas naturales en la selva brasileña.

En 1927 una placa de identificación con el nombre de Fawcett fue encontrada en una tribu indígena. En junio de 1933 una brújula de teodolito perteneciente a Fawcett fue encontrada cerca del territorio de los indios baciary del Mato Grosso por el coronel Aniceto Botelho. Como se pudo averiguar posteriormente, la placa con el nombre de Fawcett era de la época de su expedición de 1921 y lo más probable es que el coronel la hubiera ofrecido como regalo al jefe de la tribu; en el caso de la brújula, también se pudo probar que había sido dejada antes de que Fawcett se hubiese adentrado en la selva en su viaje final.

Aproximadamente cien de los potenciales rescatadores perecieron en más de trece expediciones enviadas para desvelar el destino de Fawcett. Una de las primeras expediciones estaba dirigida por el explorador estadounidense George Miller Dyott en 1927, quien afirmó haber encontrado pruebas de la muerte de Fawcett a manos de los indios aloique, pero la veracidad de su historia fue pronto puesta en duda. Una expedición de 1951 desenterró huesos humanos que más tarde resultaron no tener relación con Fawcett o sus compañeros. Los indios de la tribu kalapalo capturaron a la expedición de 1996, pero los liberaron unos días más tarde cuando los expedicionarios les habían dejado todo su equipo.

Fuente: Percy Fawcett

29 de enero del 19

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El gamusino es un animal imaginario al que se hace referencia en varias regiones de España, Portugal y Cuba para gastar bromas, tanto a niños como a cazadores, pescadores novatos, excursionistas y turistas. La más habitual consiste en convencer al novato de que el gamusino es un animal esquivo que solo puede cazarse de noche.

El Diccionario de la lengua española de la RAE lo define como animal imaginario, cuyo nombre se usa para dar bromas a los cazadores novatos. Términos similares son el extremeño gangüezno, la forma andaluza gambusino, la versión portuguesa gambozino y el valenciano gambosí.

En el País Vasco, Navarra y La Rioja, también es común utilizarlo como juego en los campamentos infantiles de verano, saliendo de noche a cazarlo, pero protegidos úntandose con harina y agua la cara y los brazos, para que sus orines no quemen la piel.

Fuente:Gamusino

22 de enero del 19

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La Fiera Crupecia, también llamada Fiera Cornelia, Fiera Currupia o Corrupia, Fiera Gurupecia y Fiera Alzurrupia. Bestia de extraño aspecto parecido a la quimera de la mitología griega, con cuerpo de harpía provisto de cuatro mamas, cola, boca de león y cuernos de toro. Este ser se dedica a asustar a los niños que encuentra por los bosques, llevándoselos después.

Según una copla: Tiene boca de león, los cuernos de toro bravo, pelo como una mujer y alas de pescado, las uñas como puñales, las orejas de carnero y en el rabo una cruceta que causa terror y miedo...

Sin embargo, en los cantares de ciego, se le atribuía una figura femenina, en la mayor parte de los casos aspecto de una ogresa o de una bruja greñuda y fea. La Fiera Crupecia tiene a su vez presencia en Álava, recibiendo el nombre de Fiera Corrupia, a la que describen como un dragón rojo, con siete cabezas, diez cuernos, y unos candeleros con velas en cada cabeza.

Fuente: Fiera Corrupia

15 de enero del 19

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Hay leyendas inverosímiles. Esta es una de ellas y sin embargo hay quienes se empecinan en ella. Les contamos y ustedes juzgan.

Aunque existe la errónea creencia popular de que durante la Edad Media la gente en general creía que la Tierra era plana, la idea de que era esférica aparece ya desde la antigüedad clásica, popularizada por Pitágoras y Aristóteles, y aceptada por prácticamente todos los estudiosos ya en tiempos de Ptolomeo en el siglo II. Aunque algunos de los primeros escritores cristianos tenían objeciones de tipo teológico, en la Edad Media todas las ramas principales del cristianismo aceptaban como un hecho la idea de una Tierra esférica, eso sí, mantenían sus creencias sobre el sistema geocéntrico de Aristóteles y Ptolomeo considerando la Tierra como el centro del universo.

El moderno movimiento pro tierra plana se originó cuando un excéntrico inventor inglés, Samuel Birley Rowbotham (1816-1884), basándose en interpretaciones literales de ciertos pasajes de la Biblia, publicó un panfleto de 16 páginas, que más adelante convirtió en un libro de 430 páginas, exponiendo sus puntos de vista al respecto. De acuerdo con el sistema de Rowbotham, al que llamó Astronomía Zetética, la Tierra es un disco plano centrado en el polo norte y cerrado en su límite sur por un muro de hielo, con el Sol, la Luna, los planetas y las estrellas a tan sólo unos centenares de millas sobre la superficie de la Tierra.

Rowbotham y sus seguidores alcanzaron notoriedad al enzarzarse en debates públicos escandalosos con los científicos destacados de su tiempo. Uno de dichos enfrentamientos, que implicó al prominente geógrafo Alfred Russel Wallace, degeneró en varios juicios por fraude y calumnias.

Tras la muerte de Rowbotham, sus seguidores crearon la Sociedad Zetética Universal, publicando una revista titulada The Earth Not a Globe Review, y permanecieron activos hasta bien entrado el siglo XX. Tras la Primera Guerra Mundial, el movimiento inició un lento descenso.

En 1956, Samuel Shenton, revivió la SZU con el nombre de International Flat Earth Society. Con la llegada del programa espacial, la Sociedad se vio enfrentada a fotografías de la Tierra realizadas por satélites orbitales, y más adelante por los astronautas. Confrontado con las primeras fotografías de la NASA mostrando la Tierra desde el espacio, Shenton afirmó: Es fácil de ver cómo una fotografía como ésta puede engañar al ojo no entrenado. La sociedad adoptó el planteamiento de que el alunizaje del Apolo fue un montaje, preparado por la industria del cine de Hollywood y basado en un guion de Arthur C. Clarke, postura también adoptada por terceros ajenos a la sociedad.

En 1971, Shenton murió y Charles K. Johnson se convirtió en el nuevo presidente de la Flat Earth Society. Bajo su liderazgo, y a lo largo de las tres décadas siguientes, el grupo creció en tamaño de un puñado de miembros a cerca de 3.000. Johnson distribuyó, publicaciones, folletos, mapas, etc., a cualquiera que se los pidiera, y gestionaba todas las altas a la sociedad junto con su mujer, Marjory, que también era miembro. Las peticiones de alta llegaron desde varios países, incluyendo Arabia Saudita, Irán y la India.

El último modelo del mundo propagado por la sociedad sostiene que los humanos vivimos en un disco, con el Polo Norte en su centro, y un muro de hielo de 45 metros de alto como límite exterior. El mapa resultante recuerda vagamente al símbolo de las Naciones Unidas, hecho que Johnson citaba como prueba de sus afirmaciones (resumiendo, el símbolo es así porque ellos saben que la tierra es realmente así). En este modelo, el Sol y la Luna no tienen más de 52 km de diámetro.

Y ahora los defensores de que la Tierra es plana atacan de nuevo y anuncian un crucero para 2020 directo al borde del planeta. Los llamados terraplanistas, sostienen que nuestro mundo tendría forma de disco plano y que su borde está delimitado por un gran muro de hielo (la Antártida) que evita que caigamos al vacío del espacio y que se derramen los océanos. Por ello, el crucero se anuncia como la aventura más grade, audaz y mejor hasta la fecha…

Algunos, cuando se aburren se inventan leyendas. O como se decía antes, hay locos de todos los colores…

Fuente: Flat Earth Society
Más información: La Tierra plana
Flat Earth: Flat Earth International Conference 2018

08 de enero del 19

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País de Cucaña o La Cucaña y también País de Jauja o Jauja es un país mitológico del cual se hablaba frecuentemente durante la Edad Media. En esta tierra no era necesario trabajar y el alimento era abundante. Se suponía que quienes lo habitaban vivían entre ríos de vino y leche, y que montañas de queso y lechones ya asados pendían de los árboles con una faca en el lomo listos para ser prontamente degustados.

La Cucaña también representó un símbolo para la cultura hippie de los 1960, y según el mito se creía que era un lugar en donde todos los deseos serían instantáneamente gratificados.

Se considera que procede del latín coquina, cocina o quizás del germánico kuche, que también alude a lo cocinado y designa generalmente a los pasteles; lo concreto es que, según el célebre diccionario del idioma francés Littré, la palabra procede de cocagne, nombre occitano dado a pasteles de pintura tintórea obtenidos de la planta llamada también cocagneIsatis tinctoria L.

Inicialmente se conoció como País de la Cocagne a la región del Lauragais que era gran productora de cocagnes durante los siglos XV y XVI, producción que se extendía hacia el norte del Lauragais hasta Albi y por esto Cocagne designó inicialmente a una región rica y de buen vivir.

Por otra parte, durante la conquista del Tahuantinsuyo por Francisco Pizarro éste y sus tropas descansaron en la ciudad de Jauja, la cual era sede de enormes depósitos de riquezas, ropas, alimentos y bienes diversos acumulados por los incas que fueron aprovechados por los conquistadores españoles; de este modo, luego el País de Cucaña tuvo tras 1533 prácticamente como sinónimo al país de Jauja.

Fuente: País de Cucaña

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