17 de agosto del 17

17/08/2017 § Deja un comentario

El estetoscopiode στήθος [stéthos], pecho, y σκοπή [skopé], observar, también llamado fonendoscopio es, como todos saben, un aparato acústico usado en medicina para la auscultación.

El estetoscopio fue inventado en Francia por el médico René Laënnec en 1816, quien dio a conocer su trabajo en la obra De l’auscultation médiate ou Traité du Diagnostic des Maladies des Poumon et du Coeur  [pdf] publicada en 1819.

Todo comenzó debido a la gran timidez de Laënnec y la vergüenza que sentía al acercar su oído al pecho de las pacientes. ​Se dice que un día del otoño parisino de 1816, Laennec fue requerido para visitar en su domicilio a la esposa de Alejandro Gaudissant, afectada de un mal de corazón. Durante la visita, estando su esposo presente y la madre de la enferma, Laennec, tras tomar el pulso y percutir el tórax de la paciente, renunció a la auscultación percibiendo en los hundidos ojos de la enferma un excesivo recato.

Una vez concluido el reconocimiento, tomó Laennec de su maletín un cuaderno de notas, sin duda para hacer algún apunte relacionado con la propia historia de la enferma, y al recordar que los sonidos viajan mejor, pudiendo ser amplificados, en los sólidos, enrrolló el cuaderno a manera de tubo, rogó a la enferma que se despojara de nuevo de su chambra y, aplicando el cuaderno enrollado al pecho de la enferma, apoyó su oreja al otro extremo oyendo con nitidez los tonos y soplos de aquel joven corazón deteriorado como jamás en los demás enfermos los había oído. Ese mismo día es cuando mandó hacer un instrumento de madera, con las dos extremidades en forma de cono.

Se cuenta en otra versión de la historia, que fue en uno de sus paseos por la campiña francesa que Laënnec se topó con dos niños que jugaban alrededor de un árbol caído. Uno de ellos golpeaba uno de los extremos del tronco, mientras el otro oía los golpes desde el extremo opuesto. Fascinado por el juego de los jovencitos, tomó una rama del suelo y se dirigió al carpintero local, al cual le pidió que la torneara hasta constituir un cilindro de 30 cm de largo. Contento con su nuevo instrumento prosiguió a probarlo en una de sus pacientes, y así fue que tuvo lugar la primera auscultación utilizando un estetoscopio.

Las investigaciones publicadas en el Tratado sobre Percusión y Auscultación de 1839 de Josef Skoda, permitieron dotar a este signo nosológico un pragmatismo clínico científico notable, que llega hasta nuestros días.

Documentación y amplia información: Estetoscopio.

10 de agosto del 17

10/08/2017 § Deja un comentario

¿Que han de ir a la peluquería a que les arreglen el tupé? Pues nada, se va ¿Que están esperando un chat de la novia que se están echando? Pues no hay problema, las ciencias adelantan que es una barbaridad.

Post realizado gracias al trabajo de investigación y rastreo realizado por el marciano 105EP.

03 de agosto del 17.

03/08/2017 § Deja un comentario

En una pareja bien avenida que todavía fume, cuando uno de ellos diga aquello de Echamos un pito, pueden sacar del armario, que en otra parte no creemos que quepa, la biboquilla y ponerse a ello.

Si fumar ya es malo de por sí, hacerlo con la otra parte que te quita la mitad y además hace una brasa de barbacoa, debe de ser de suicidio. Quizás, si fuera también estetoscopio, a ciertos doctores les iría que ni pintado.

27 de julio del 17

27/07/2017 § Deja un comentario

Traemos hoy un invento que fracasó, costándole la vida al valiente inventor, un hombre pájaro y paracaidista francés llamado Léo Valentin.

El 21 de mayo de 1956 Valentin participó en un show aéreo de Whitmonday en Liverpool ante 100.000 espectadores, usando alas similares a las de madera con las que había tenido éxito anteriormentte, pero estas eran más largas y aerodinámicas.

Sin embargo, algo falló. Al saltar del avión, una de sus alas lo golpeó y una pieza se separó. Intentó aterrizar usando un paracaídas, pero fracasó, muriendo.

 

 

13 de julio del 17

13/07/2017 § Deja un comentario

Aprovechamos que es verano para ofrecerles una idea que no triunfó en las playas, pero casi. Allá por 1945, Charles L. Langs observaba a su esposa, jugueteando con su traje de baño con el fin de obtener un bronceado uniforme por la espalda, cuando se le ocurrió una idea brillante. ¿Por qué no acabar con el traje de baño? Por qué no usar copas individuales sin tirantes para cada pecho, pegadas con adhesivo.


Los sujetadores sin tirantes no eran una novedad. Hicieron su debut en los años 30 del pasado siglo, alcanzando su mayor popularidad en los 50, cuando los vestidos de noche sin tirantes estaban de moda. Pero lo que Langs proponía era llevar la idea al límite.


Langs se asoció con el químico industrial Charles W. Walton, a quien encargó la producción de un adhesivo que no sin dejara un residuo pegajoso al retirarlo y que se mantuviera en su lugar, incluso cuando la bañista se tirara desde un trampolín a 3 metros (AMSL) sobre el nivel medio de las aguas. Quien necesita tirantes cuando tienes pegamento.


Walton y Langs trabajaron durante cuatro años antes de que solicitaran una patente el 14 de febrero de 1949. Langs los llamó Posēs, que pronunciaba  pose-ease.


La idea tuvo tal éxito tras el lanzamiento que hizo crecer vertiginosamente a la empresa. Esto creó problemas al no cumplir con las fechas de entrega y tener un mal acabado. El hecho de que los sujetadores sin tirantes no son para todas, especialmente para aquellas que resultaron alérgicas al adhesivo, significó que la moda pasara pronto.

06 de julio del 17

06/07/2017 § Deja un comentario

A ver cómo les explicamos el invento. La idea es un pecho femenino con un emisor de latidos, es decir, el sonido que produce el corazón al latir. Una creación que tiene como intención tranquilizar a los bebes haciéndoles creer que su madre está junto a ellos ¿Cuela?

La idea es japonesa y parece ser que no acabó de triunfar. Ustedes pueden opinar, nosotros no entramos en juicios, solo presentamos ideas.

29 de junio del 17

29/06/2017 § 1 comentario

Sabemos que la intensidad del azul celeste varía por factores como la humedad, las partículas sólidas en el aire y la dispersión de la luz del sol en la atmósfera. Pero pocos saben que al cambiar de altura, el azul del cielo también se transforma, se oscurece, un dato que llenó de perplejidad y asombro a Horace-Bénédict de Saussure, padre del alpinismo y la meteorología moderna, e inventor del cianómetro, un artefacto para establecer el tono de azul de la bóveda celeste.

Obsesionado con medir los fenómenos meteorológicos que lo rodeaban durante sus excursiones por las montañas europeas, Saussure inventó y mejoró varios instrumentos como el magnetómetro y el hermosamente nombrado diafanómetro, instrumento para medir la claridad de la atmósfera. En 1789, tras registrar sistemáticamente los tonos de azul en el cielo durante años, el científico desarrolló el cianómetro, un artefacto simple con forma circular que tiene 52 distintos tonos de azul, que no es sino pedazos de papel teñidos por el meteorólogo con un pigmento llamado evocativamente azul prusia y que comienza en el blanco y termina en el negro.

Saussure utilizó su cianómetro durante el resto de su vida y, según se sabe, el azul más profundo que registró fue uno avistado desde la cima del Montblanc, que medía 39 grados de azul en la escala del precioso aparato. Años más tarde, Alexander von Humboldt, otro asiduo usuario del cianómetro, registró un cielo de 46 grados de azul, desde la cima del volcán Chimborazo, en los Andes.

El cianómetro y su hermosa singularidad son una prueba más del poder del color azul sobre la mente humana, su emotividad y su arte. Desde la obsesión del legendario Miles Davis con crear piezas musicales que definieran todo lo que es azul en su legendario álbum Kind of Blue en el mundo o la atrevida hazaña de Yves Klein al inventar y nombrar su propio tono de azul, hasta el reciente y espectacular proyecto Cyanometer, del artista esloveno Martin Bricelj Baraga: un monolito que mide el tono de la esfera celeste y la calidad del aire, y cambia de color para mimetizarse con el cielo.

Tras su invención, el cianómetro cayó pronto en desuso por la poca información propiamente científica que es capaz de dar, algo que dota de poesía a su existencia. Pero la belleza de este artefacto, como la melancolía contenida en los azulísimos cianotipos de algas, radica en su invitación a apreciar aquello que, por su sutileza, no siempre notamos, a absorber la información del espacio que habitamos y que es capaz de descubrirnos universos tan simbólicos como emocionales.

Extraído de: Cianómetro, el artefacto que mide el azul del cielo.

Post dedicado al cientifico, lodoPEZa e investigador Joaq Girb, de quienes algunos afirman que es un alienígena situado en la tierra por extraterrestres, para educarnos.

 

¿Dónde estoy?

Actualmente estás explorando la categoría Ideas en Hora a hora.