04 de diciembre del 17

04/12/2017 § Deja un comentario

Comenzamos hoy la publicación de la colección de volúmenes dedicados a las flores de jardín de Edward Step, con trescientas sesenta ilustraciones, editados por William Watson en Londres y Nueva York en 1896.

Favourite flowers of garden and greenhouse. Volume I.pdf

Como acostumbramos en el blog, dejamos bajo la ilustración el enlace desde el pueden descargarse el pdf [37.5MB] del primer volumen. En las próximas semanas iremos dejando como pie de página los enlaces a los volúmenes de la colección según los vayamos publicando.

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24 de noviembre del 17

24/11/2017 § Deja un comentario

Se conoce como Meridiano de París a aquel meridiano que pasa por el Observatorio de París, 02°20′14.025″E. Rivalizó con el Meridiano de Cádiz y el Meridiano de Greenwich como principal meridiano del mundo hasta que en 1884 la Conferencia Internacional del Meridiano eligió este último.

Desde muy antiguo, el hombre ha querido poner límites geográficos a la Tierra y ha evidenciado una innegable necesidad de introducir magnitudes de medición que permitan a cartógrafos, geógrafos y astrónomos, tener una posibilidad de situar un punto con exactitud en nuestro planeta. Desde 1884, momento en que se celebró la Conferencia Internacional del Meridiano, eran varios los puntos de partida utilizados para medir la tierra hacia derecha e izquierda. En este momento se tomó como medida universal el Meridiano de Greenwich. Pero este meridiano no fue el primero ni el único.

Uno de los que existió hasta entonces fue, precísamente el Meridiano de París, una línea imaginaria que pasaba por el Observatorio Astronómico de la ciudad. François Aragó fue el encargarlo de  medirlo en su tiempo, algo que logró completando la triangulación de Mallorca, Ibiza y Formentera con la costa valenciana, con lo que se pudo definir la longitud del metro.

De la importancia de este personaje han quedado evidencias en París. Hay un boulevard dedicado a su nombre que linda con el edificio del Observatorio Astronómico de París y una calle en Es Caló de Sant Agustí, en la isla de Formentera. Aragó también es uno de los 72 científicos cuyo nombre Eiffel mandó grabar en las caras de la torre que levantó.

Pero en París también hay un monumento con el que se le recuerda, un monumento imaginario que mide 9 kilómetros de largo, la célebre línea Aragó. En 1893 se decidió erigir una estatua de bronce con la efigie del astrónomo junto al Observatorio de París, sin embargo, en 1942, debido a las necesidades de construir cañones para la II Guerra Mundial, el gobierno francés la funde.

Cincuenta y dos años más tarde, en 1994, el gobierno de la ciudad decide restablecer el honor a Aragó y pide al artista holandés Jan Dibbets su construcción. Este artista, inspirándose en el célebre Meridiano de París calculado por François Aragó, diseña 135 medallones de bronce de 12 centímetros de diámetros que fueron colocados en el suelo de la ciudad a lo largo del meridiano en dirección sur a norte.

Muchos de estos medallones han desaparecido con el tiempo, bien por robo o por pérdida. Otros se encuentran en muy mal estado y se distinguen por su forma no por ser legibles o reconocibles por algún signo.

Otros muchos están en buen estado y es una tarea ardua pero entretenida ir en su busca, encontrarlos y reconocerlos.

Leído en: La imaginaria Línea Aragó.
Documentación: François AragóParis Meridian

20 de noviembre del 17

20/11/2017 § Deja un comentario

Publicado en Londres por Lord Lilford a finales del siglo XIX, Coloures figures of the birds of the British Islands contiene 54 ilustraciones de aves. Un libro que hará las delicias de los aficionados que valoren la estética gráfica de otra época.

Coloured figures of birds.pdf

Como acostumbramos a hacer en el blog, el enlace que les permitirá bajarse el pdf [7.8MB] se encuentra bajo la ilustración de la abubilla

17 de noviembre del 17

17/11/2017 § Deja un comentario

Del tiempo se dice mucho y se sabe relativamente poco. Que vuela, que vale oro, que cura todas las heridas, que en televisión es tirano y que es relativo, suelen ser los clichés más empleados para referirse a este concepto casi indefinible y tan naturalizado por el hombre. Es sorprendente, porque desde que se popularizó de la mano de la Revolución Industrial, el reloj  se erigió como amo y señor de la rutina de los hombres.

El tiempo, que por siglos para el ser humano fue una concepción circular, todo vuelve, siempre lo mismo, se emparentaba con los ritmos de la vida-muerte, día-noche, abundancia-sequía, pasó a ser representado, por requisito del sistema de explotación industrial, en unidades mensurables para lograr la regularización y estandarización de las tareas y de la vida. Entonces, el ser humano comenzó a pensar y concebir su vida mecánicamente en extensiones de tiempo.

Pese a que parece lo más natural del mundo, lo cierto es que la medición del tiempo es un invento humano, que, como muchas otras cuantificaciones, devino en obsesión. La historia de los relojes da cuenta de ello: los relojes solares del 3000 a.C. que no eran sino palos clavados en la tierra, que con su sombra daban la hora; las clepsidras babilónicas, recipientes de agua que a través del pasaje del líquido permitían calcular el tiempo; los relojes de péndulo y los relojes de ruedas que surgieron en los monasterios del siglo XIII hasta el cronómetro, son un buen testimonio de los intentos repetidos por controlar el tiempo físico.

Aun así, el tiempo no fue siempre el mismo para todos. Hasta 1884, el mundo entero tuvo un sistema coordinado de medición. La idea la tuvo un ingeniero ferroviario canadiense, llamado Sanford Fleming, quien había propuesto dividir la Tierra en 24 zonas de tiempo, de 15 grados cada una, y sincronizar los horarios de trenes en distintos países. Y así fue: en una conferencia se eligió al Observatorio de Greenwich como el primer meridiano y punto de inicio de las zonas de tiempo del planeta y se adoptó el tiempo estándar o GMT.

A comienzos del siglo XX, la ya casi natural fragmentación del tiempo en siglos, años, meses, semanas, días, horas y segundos, parecía cerrada para siempre. Y se creía que no se podrían captar o ver fenómenos que ocurren incluso en menos de un segundo. El desarrollo de los rayos láser desde 1960 probó que no había razón alguna para detenerse en esa unidad de tiempo. Y desde entonces, la familia temporal se amplió considerablemente: milisegundos=milésima parte de un segundo, microsegundos=millonésima de segundo, nanosegundo=milmillonésima de segundo, picosegundo=billonésima de segundo y femtosegundos=milbillonésima de segundo. Un femtosegundo es verdaderamente muy poca cosa: comparativamente es a un segundo aproximadamente lo mismo que un segundo es a 100 millones de años.

Obviamente, los científicos no tiraron la toalla. Mientras fuese físicamente posible, la búsqueda de intervalos cada vez más pequeños, o de la unidad fundamental o tiempo ínfimo, no se interrumpe. El esfuerzo lo vale. Y ya hay quienes consiguieron buenos resultados: recientemente un equipo internacional de físicos, capitaneados por Paul Corkum, del Steacie Institute for Molecular Sciences en Ottawa logró romper la llamada barrera del femtosegundo. Con un complejo láser de alta energía, estos verdaderos detectives del tiempo generaron un pulso de luz que duró apenas la mitad de un femtosegundo: 650 attosegundos. Casi nada.

Aunque al attosegundo, o 10-18 segundos, es decir, 0,000000000000000001 segundos, y que viene de atten, dieciocho en danés, se lo conoce desde hace tiempo como una entidad teórica, esta es la primera vez que se consigue empíricamente emitir un haz de luz por una fracción tan increíblemente corta de tiempo. Indudablemente, para el ser humano que en la vida cotidiana se mueve considerando intervalos de tiempo que van de años a segundos, es muy difícil imaginar estas minúsculas expresiones temporales.

Es decir, un attosegundo que es equivalente a la trillonésima parte de un segundo. es a un segundo lo que un segundo es a la edad del universo, 14.000 millones de años.

Leído en Attosegundos

13 de noviembre del 17

13/11/2017 § Deja un comentario

Hoy, último ejemplar de la colección de dibujos conocida como los Watercolor sketches. Hoy les ofrecemos el cuaderno 18, compuesto por 63 bocetos realizados durante la última década del siglo XIX por Helen Sharp sobre la flora de Bermudas

Watercolorsketches.18

Una vez más, abusando de su paciencia, repetimos que este trabajo, al permitir apreciar el desarrollo de la ilustración, puede ayudar al aprendizaje del oficio a los aficionados al croquis botánico. Pueden encontrar el enlace para bajarse el pdf [4.4MB] bajo la ilustración. Dejamos al pie del post los enlaces a los cuadernos anteriores.

Cuadernos de la colección publicados previamente:
04.09.17: Watercolorsketches.01
11.09.17: Watercolorsketches.02
18.09.17: Watercolorsketches.04
25.09.17: Watercolorsketches.06
02.10.17: Watercolorsketches.07
09.10.17: Watercolorsketches.10
16.10.17: Watercolorsketches.12
23.10.17: Watercolorsketches.13
30.10.17: Watercolorsketches.15
06.11.17: Watercolorsketches.17

 

 

06 de noviembre del 17

06/11/2017 § Deja un comentario

Otro lunes, otro ejemplar de la colección de dibujos de Dicotiledonias conocida como los Watercolor sketches. Hoy les ofrecemos el cuaderno 17, compuesto por 102 bocetos realizados durante la última década del siglo XIX por Helen Sharp.

Watercolorsketches.17.pdf

Abusando de su paciencia, repetimos una vez más que este trabajo, al permitir apreciar el desarrollo de la ilustración, puede ayudar al aprendizaje del oficio a los aficionados al croquis botánico. Pueden encontrar el enlace para bajarse el pdf [5.4MB] bajo la ilustración. Dejamos al pie del post los enlaces a los cuadernos anteriores.

Cuadernos de la colección publicados previamente:
04.09.17: Watercolorsketches.01
11.09.17: Watercolorsketches.02
18.09.17: Watercolorsketches.04
25.09.17: Watercolorsketches.06
02.10.17: Watercolorsketches.07
09.10.17: Watercolorsketches.10
16.10.17: Watercolorsketches.12
23.10.17: Watercolorsketches.13
30.10.17: Watercolorsketches15

03 de noviembre del 17

03/11/2017 § Deja un comentario

La protanopia es la carencia de sensibilidad al color rojo, una disfunción visual relacionada con la percepción del color. Se denomina también dicromacia roja. Consiste en la ausencia de actividad funcional de los protoconos, que son sensibles a la porción roja del espectro visible. Por tanto, los individuos que sufren protanopia padecen una pérdida clara de sensibilidad a la luminosidad del extremo rojo del espectro cromático.

Existen tres tipos de dicromacia, que son además de la protanopia, la deuteranopia o ceguera al color verde por la ausencia de los fotorreceptores retinianos del color verde y la tritanopia, una condición muy poco frecuente en la que están ausentes los fotorreceptores de la retina para el color azul.

Fuentes: ProtanopiaVisión Cromática

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