09 de enero del 19

09/01/2019 § Deja un comentario

Juan de la Cierva, nacido en Murcia el 21 de septiembre de 1895, fue un inventor y científico aeronáutico español, ingeniero de caminos, canales y puertos y aviador que el 9 de enero de 1923, realizaba el primer vuelo con éxito en su autogiro, partiendo del por entonces aeródromo de Getafe y completando un recorrido escaso pero triunfal de 183 metros.

Tras varios prototipos y numerosos intentos fallidos, De la Cierva lograba hace justo hoy 95 años volar con su revolucionario invento y entrar así en los anales de la historia como el creador del autogiro, una aeronave pionera que sería precursora del actual helicóptero, a pesar de basarse en tecnologías y técnicas muy diferentes. Posteriormernte, Juan de la Cierva conseguiría otro hito: el primer viaje entre aeródromos desde Getafe a Cuatro Vientos, en el año 1924.

Junto con dos compañeros, José Barcala, antiguo compañero de estudios y Pablo Díaz, hijo de un carpintero, fundó la sociedad B.C.D, cuyas siglas correspondían a las iniciales de sus tres apellidos, que fue pionera en el desarrollo aeronáutico dentro de España y gracias a su capacidad. En 1912, contando sólo con dieciséis años, Juan de la Cierva logró construir y hacer volar un avión biplano, que recibió la designación BCD-1,6​ y fue apodado el Cangrejo, con piloto, el francés Mauvais y pasajero a bordo.

Mientras que el avión es una aeronave de alas fijas en el fuselaje, el autogiro inventado por La Cierva tiene alas unidas a un rotor. El autogiro hace su irrupción en el panorama de la aviación sólo veinte años después de la invención de los hermanos Wright.

Juan de la Cierva construyó en Madrid en 1920 su primer autogiro, el Cierva C.1, utilizando fuselaje, ruedas y estabilizador vertical de un monoplano francés Deperdussin de 1911, sobre el que montó dos rotores cuatripalas contrarrotatorios coronados por una superficie vertical destinada a proporcionar control lateral; la planta motriz era un motor Le Rhône de 60 CV. El aparato no llegó a volar, pues el rotor inferior giraba a menos velocidad de la prevista, y el efecto giroscópico y la asimetría de la sustentación hicieron volcar el aparato.

A este primer autogiro siguieron dos construcciones también fallidas, el C.2 y el C.3, en las que el inventor intentó, infructuosamente, resolver el problema de la diferencia de sustentación entre la pala que avanza y la que retrocede. Sin embargo, en las pruebas del C.2 se consiguieron algunos saltos de unos dos metros, lo que apuntaba a la viabilidad del invento. El problema de la sustentación del rotor no se resolvería plenamente hasta el prototipo C.4, en el que La Cierva incluyó su revolucionaria idea de articular las palas del rotor en su raíz.

Los primeros ensayos del modelo C.4, construido en 1922 conforme a los nuevos principios, fueron infructuosos. Para su definitiva resolución, la Cierva realizó una completa serie de ensayos en el túnel de viento de circuito cerrado del aeródromo de Cuatro Vientos, obra de Emilio Herrera, por aquel entonces el mejor de Europa.

El nuevo aparato corregido se probó exitosamente en enero de 1923 en el aeródromo de Getafe pilotado por el teniente Alejandro Gómez Spencer. Aunque dicho vuelo consistió únicamente en un salto de 183 m, demostró la validez del concepto.

A finales del mes, el C.4 recorrió en cuatro minutos un circuito cerrado de 4 km en el aeródromo de Cuatro Vientos, a una altura de unos 30 m. La planta motriz del C.4 era un motor Le Rhône 9Ja de 110 CV. En julio de 1923 se utilizó el mismo motor en el C.5, que voló en Getafe. A partir de ese momento, La Cierva, que había financiado a sus expensas sus experimentos anteriores, contó para sus trabajos con una subvención del gobierno español.

En 1926, con el apoyo financiero de James George Weir, industrial y aviador escocés, creó en el Reino Unido la sociedad Cierva Autogiro Company para el desarrollo del autogiro, produciendo varios modelos en ese país.

Falleció el 9 de diciembre de 1936 con cuarenta y un años de edad, al estrellarse en el despegue, en el aeropuerto de Croydon, el Douglas DC-2 de KLM en vuelo regular Londres-Ámsterdam en el que viajaba.

Fuente: Juan de la Cierva

19 de septiembre de 18

19/09/2018 § Deja un comentario

Quizás entre los lectores de este blog hay algún aficionado al vuelo, a los aviones y a todo lo que les rodea. A ellos dedicamos este post de una anécdota real. Sucedió en agosto de 2006.

Como bien saben, el acrónimo de IATA para el aeropuerto de Sevilla es SVQ (para ICAO es LEZL) Podría haber sido SEV, pero por tal se reconoce al aeropuerto de Severodonetsk, en Ucrania. Y ya que vamos de aeropuertos, decirles que el de Santiago de Compostela es SCQ (para ICAO)

Debido al parecido entre SVQ y SCQ han ocurrido errores. por ejemplo, al Flaco le mandaron la mochila a Santiago cuando él la esperaba en Sevilla para iniciar la Vía de la Plata.

Lo que es sorprendente es que un avión subrogado de Nordic Airways por SpainAir confundió las siglas y despegó de Barcelona (BCN para IAO, LEBL para IATA) rumbo a Santiago de Compostela (SCQ/LEST) y aterrizó en (SVQ/LEZL)

Lo extraordinario del caso es que se ha de hacer un plan de vuelo en el que queda clarísimo de donde despega y en donde tratará de aterrizar y se han de indicar los puntos de paso obligado y aerovía que se utiliza en cada tramo para llegar a destino.

Y aún hay más, ya que los pilotos y controladores se rigen por los códigos de ICAO (LEST o LEZL) mientras que la gente de tierra por los de IATA (SVQ o SCQ) Memorable.

23 de agosto del 18

23/08/2018 § Deja un comentario

Apenas 12 segundos catapultaron a los hermanos Wright a los libros de Historia. Los mismos que su máquina voladora, como bautizaron al invento, pudo elevarse sobre el suelo. Era la primera vez que un artilugio más pesado que el aire y autopropulsado por un pequeño motor era capaz de despegar, volar y aterrizar. Y hacerlo siguiendo las órdenes del piloto, figura a la que ellos acababan de poner alas. Sucedió un 17 de diciembre de 1903 en Kitty Hawk, un pequeño pueblo de Carolina del Norte.

Casi a escondidas, rodeados de sus amigos más íntimos, los Wright cambiaron el mundo. Esos 12 segundos escondían sueños de la infancia, incontables desvelos y buena parte de sus ahorros. Por eso, cuando aún volaba sólo en sus mentes, Orville y Wilbur Wright quisieron proteger este avión primitivo bajo el paraguas legal de una patente. La solicitaron el 23 de marzo de 1903 y se la concedieron más de tres años después, el 22 de mayo de 1906.

A lo largo de muchos años, la piedra Rosetta de la aviación descansó en los Archivos Nacionales de Washington D.C., el repositorio federal para documentos de importancia histórica.

Fuente: Patente del primer avión.

21 de julio del 18

21/07/2018 § Deja un comentario

Aquí viene una de gentes con mucho vuelo…

12 de juliuo del 18

12/07/2018 § Deja un comentario

La patente ES0273044 A1 del 1 de abril de 1962 registrada a nombre de Vicente Matas Turón, define un coche que mediante dos hélices puede volar como en el mejor sueño del espía más exquisito.

Este invento deja casi inservible la silla volante de Diego Valor, aquella que volaba por valores telepáticos en los años 50 y que permitía ver el mundo comodamernte desde un sillón de orejas.

Gracias a estos inventos podemos vivir felices mientras nos desplazamos ajenos a las tarifas low cost y sus inconvenientes. Vayan refrescando sus conocimientos de VFR, que les van a hacer falta cuando renueven el carné.

Fuente: Patentes Increíbles.

 

22 de mayo del 18

22/05/2018 § Deja un comentario

Los aviones viajan más rápido que los barcos porque la masa de aire es más sutil que la del agua. Menos masa significa menos rozamiento y esto permite que los aviones viajen varios cientos de millas por hora mientras los barcos se arrastran a 20 mph. Pero el agua crea la flotabilidad que permite a los barcos transportar muchas toneladas de carga más que los aviones.

Este es un nuevo híbrido, el Surfing Ship. Es decir, un barco que navega con las olas. Y lo bueno es que este barco no solo navega sino que crea sus propias olas. Según el inventor, un conjunto de concavidades simétricamente enlazadas creando un arco creciente, signifique esto lo que signifique, en la parte inferior de la nave, genera una ola lo suficientemente grande para que la nave corra su cresta, lo que le permite avanzar, propulsado por cuatro motores.

25 de abril del 18

25/04/2018 § Deja un comentario

En aviación, una aerovía, o ruta aérea, es una ruta designada en el espacio aéreo, es decir, es el camino virtual predefinido, tanto en altura como en trazado, que sigue un avión desde un punto A hasta un punto B, una sucesión de puntos de escala regulares o auxiliares, comprendidos en la ruta aérea.

Las aerovías se establecen entre varios elementos de ayuda a la navegación como los radiofaros omnidireccionales VHF (VOR), radiofaros no direccionales (NDB) e intersecciones. Son componentes básicos de los planes de vuelo de los aviones.

Las aerovías tienen una determinada altitud a la que volarse y se clasifican en: aerovías de gran altitud [por encima de 18.000ft/5.486m de altitud] y aerovías de baja altitud [por debajo de 18.000ft/5.486m de altitud]  Las aerovías se denominan por un conjunto de letras y números.

[En el segundo gráfico puede verse la ruta seguida por un vuelo de LEBL a LEIB]
Documentación: Aerovía.

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