20 de enero del 19

20/01/2019 § Deja un comentario

Stéphan Elmas fue un compositor, pianista y maestro armenio. Nació en 1862 en una familia de empresarios ricos en Esmirna, en el Imperio Otomano. Pronto se descubrió era un niño prodigio: comenzó a tomar clases de piano y a escribir piezas cortas de piano bajo la tutela del maestro de música local, Moseer y ya a la edad de trece años, el joven virtuoso realizó un gran recital de piano.

En julio de 1879, con el aliento de su maestro, pero en contra de los deseos de su familia, Stéphan Elmas partió para Weimar, Alemania, con la esperanza de hacer una audición para Franz Liszt. Tras conocer al maestro: Liszt le aconsejó que fuera a Austria y trabajara con el Profesor Anton Door en el Conservatorio de Viena y con Franz Kremm, el distinguido compositor y músico.

En Viena, Stéphan, de diecisiete años, dividió su tiempo entre estudiar piano y composición, haciendo su debut en 1885:, en un evento que recibió muchos reconocimientos en la prensa. Elmas continuó componiendo, incluyendo valses, mazurcas, nocturnos e impromptus. Dedicó sus 6 estudios de 1881 a Franz Liszt y varias piezas a Victor Hugo.

Elmas mantuvo el contacto con Liszt y buscó su consejo con frecuencia. En 1886, regresó brevemente a su nativa Esmirna para asistir al funeral de su padre, pero regresó a Viena convencido de que Europa tenía mucho más que ofrecerle. El 24 de febrero de 1887, dio un recital de gran éxito en Saal Bösendorfer de Viena. Siguió una apretada agenda de conciertos, con triunfos artísticos en Francia, Inglaterra, Alemania, Austria e Italia.

Durante sus viajes, Elmas conoció, entre otros, al compositor y pianista ruso Anton Rubinstein, al compositor francés Jules Massenet, al pianista francés Joseph-Édouard Risler y al lexicógrafo francés Guy de Lusignan. En 1912, tomó la residencia permanente en Ginebra, donde continuó componiendo, enseñando y actuando. Con el tiempo, Elmas se volvió cada vez más difícil de escuchar y se convirtió en un ermitaño amargo, separándose del mundo.

Afortunadamente, se hizo amigo de Aimée Rapin, la pintora suiza sin brazos, que lo cuidó y consoló durante estos tiempos difíciles. Elmas también fue perseguido por los trágicos eventos del genocidio armenio de 1915 por los turcos otomanos. Afortunadamente, su familia pudo escapar a Atenas después del Gran Incendio de Esmirna en 1922 que siguió a la ocupación turca de la ciudad.

Stéphan Elmas dictó sus memorias a Krikor-Hagop, un joven periodista. Su piano, junto con sus manuscritos y recuerdos, ahora se encuentra en el Museo de Literatura y Artes de Armenia de Charents. El compositor murió en Ginebra el 11 de agosto de 1937 y fue enterrado en el cementerio de Plainpalais de la ciudad.

Elmas componñía con gran facilidad. Quizás esto explique por qué algunas veces no revisó sus composiciones lo suficiente. Sin embargo, muchas de sus obras son de alta calidad y quizás tuvo más éxito en la composición de sus piezas de salón elegantes y con estilo. Estas piezas parecen haber sido compuestas por un tiempo anterior: las composiciones de Elmas tienden a responder al estilo de los primeros compositores románticos, en lugar de avanzar a los tiempos difíciles que moldearon el mundo musical a principios del nuevo siglo. Establecida en 1988 bajo la guía artística de Alexandre Siranossian, la Fundación Stéphan Elmas tiene como objetivo difundir el legado del compositor armenio. Recientemente, las obras del compositor han estado experimentando un renacimiento, gracias a los esfuerzos del pianista Armen Babakhanian.

Fuente: Stéphan Elmas

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19 de enero del 19

19/01/2019 § Deja un comentario

Qué dura es la vida. A veces todo se complica y nada resulta fácil. Cuando tomar algo para calmar el apetitio se convierte en una odisea…

18 de enero del 19

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Ángel, Andrade Blazquez, nacido en Ciudad Real el 15 de mayo de 1866,​ estudió en laEscuela de Arte e Industria y, por último, pasdó a la Escuela Superior de Pintura, Escultura y Grabado organizada por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, donde ingresó en 1884 gracias a una beca de la Diputación de Ciudad Real. En la Escuela tuvo como profesor al pintor paisajista Carlos de Haes. Falleció en el 18 de noviembre de 1932 en su ciudad natal. Desarrolló la mayor parte de su obra en Madrid y Ciudad Real. Se le considera el descubridor de Antonio López Torres.

Su obra, durante un tiempo olvidada por la crítica, fue catalogada por primera vez por el escultor Jerónimo López-Salazar Martínez en su libro Catálogo de las Obras Artísticas de la Diputación Provincial de Ciudad Real, editado en 1979. Carmen López-Salazar Pérez editó un libro sobre su vida y la evolución estilística de su obra en 1982, reeditado por la BAM número 54 (Biblioteca de Autores Manchegos) en el año 1989.

En los inicios, su pintura se ve influida por el eclecticismo de finales del XIX, pero a partir de 1894 adquiere cada vez mayor vigor. Toma entonces tintes postimpresionistas, que abren su paleta a nuevos matices. En los últimos años de su vida redujo el formato de sus creaciones, pintando pequeñas tablillas, que pudieron influir en el joven López Torres. La mayor parte de su obra se encuentra en colecciones privadas, en el Museo Provincial y en la Diputación de Ciudad Real.

Fuente: Ángel Andrade

14 de enero del 19

14/01/2019 § Deja un comentario

Les liliacées de P. J. Redoute, segundo tomo, fue  publicado en París en 1805 por Didot Jeune con 60 ilustraciones dobles, en color y blanco y negro, con una detallada descripción y acompañadas con notas de historia y observaciones.

Les liliaciées.pdf

Como es habitual en nuestros posts, les dejamos el enlace al pdf [27.5MB] bajo la ilustración para que aquellos que estén interesados en hojear el volumen lo puedan hacer tranquilamente.

13 de enero del 19

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Per Nørgård, es un compositor danés nacido en Gentofter el 13 de julio de 1932. Estudió con Vagn Holmboe en la Real Academia Danesa de Música de Copenhague y posteriormente, con Nadia Boulanger en París.

En sus comienzos, estuvo muy influenciado por los estilos nórdicos de Jean Sibelius, Carl Nielsen y Vagn Holmboe. En la década de 1960, Nørgård comenzó a explorar las técnicas modernistas de Europa central.

Ha compuesto obras en todos los géneros principales: seis óperas, dos ballets, ocho sinfonías y otras piezas para orquesta, varios conciertos, obras corales y vocales, un enorme número de obras de cámara, diez cuartetos de cuerda y varias obras instrumentales solistas.

También ha compuesto música para varias películas, incluyendo La capa roja (1966), El festín de Babette (1987), y Hamlet, príncipe de Dinamarca (1993).

Es además, un un escritor prolífico. Ha escrito muchos artículos sobre la música, no sólo desde una perspectiva técnica, sino también un punto de vista filosófico.

La música de Nørgård a menudo incluye el uso de la serie infinita o Uendelighedsrækken para la melodía de serialización, la armonía y el ritmo en la composición musical.

El método toma su nombre de la naturaleza. Matemáticamente, la serie infinita es una secuencia de enteros. Los primeros términos de su forma más simple son 0, 1, −1, 2, 1, 0, −2, 3, …

Nørgård, descubrió la serie infinita melódica en 1959 y resultó ser una inspiración para muchas de sus obras durante 1960. Sin embargo, no fue hasta Voyage into the Golden Screen en (1968) que ha sido identificado como la primera pieza adecuadamente instrumental de la composición espectral.

La Sinfonía Nº 2 de 1970 completa la estructura completa. La serie infinita armónica y rítmica la desarrolló en la década de 1970 y la serie de tres se integraron por primera vez en Sinfonía Nº 3.

12 de enero del 19

12/01/2019 § Deja un comentario

La ilusión, los sueños, la fe. Quien pierda alguno de estos valores puede convertir la existencia en un sinsentido sin valor alguno.

La constancia, perseveración y voluntad puede hacer los sueños realidad. La felicidad es una actitud.

11 de enero del 19

11/01/2019 § Deja un comentario

Este año plagado de aniversarios en el mundo del cómic —Batman, que llega a octogenario; Astérix, un jovenzuelo de 60 años o nuestro Guerrero del Antifaz, que cumple 75— comienza con la conmemoración del nacimiento de dos personajes que comparten edad y estatus de iconos de la cultura popular: los archifamosos Tintín y Popeye. Ambos nacieron hace nueve décadas, en 1929, el año del crac, que quedó asociado en la historia al inicio de la Gran Depresión y que, sin embargo, arrancó con estos dos hitos fundacionales del noveno arte como supremo arte de la gran evasión.

Tintín nacía como evolución natural del anterior personaje de Hergé, el boy scout Totor, pero empapado por la actualidad al seguir modelos de intrépidos reporteros como Robert Sexé, que acababa de dar la vuelta al mundo en moto, o del joven danés Palle Huld, un quinceañero pelirrojo de pantalones bombachos que había emulado a Phileas Fogg, pero reduciendo el trayecto a solo 44 días.

Tintín se convirtió pronto en un icono de la cultura francobelga, instaurando todo un estilo gráfico y narrativo. Aunque la mayoría de los álbumes fueron publicados antes de los años cincuenta (el último, inacabado, se editó en 1986), la creación de Hergé trascendió por completo el cómic, adaptándose al cine (con una de las películas rodada en parte en la Comunidad Valenciana, Tintín y el misterio de las naranjas azules), a dibujos animados y creando toda una cultura del merchandising a su alrededor, tan referencial y reconocible como lucrativa.

Pese a las muchas polémicas que siempre envolvieron al personaje y a su creador, en muchos casos con acusaciones que olvidaban el contexto histórico de su producción, Tintín se erigió en referente absoluto de todo un estilo de hacer cómics e ilustración, que el dibujante Joost Swarte bautizó como línea clara.

Aunque Hergé comentó en muchas entrevistas que no quería que su creación sobreviviera a su creador (como ha ocurrido con la mayoría de los clásicos del cómic francobelga, de Spirou a Astérix), se elucubra con que antes de 2052, año en que el personaje pasaría al dominio público, la controvertida compañía Moulinsart, gestora de los derechos de Hergé, no dudará en relanzar al joven reportero, para alegría de muchos y horror de otros. Lo que no cabe duda es que, 90 años después, Tintín mantiene su magia, y su dinámica narrativa visual sigue siendo ejemplo para nuevos autores.

Apenas una semana después, el 17 de enero de 1929, las viñetas de la tira diaria Thimble Theatre, de E. C. Segar (iniciada 10 años antes y protagonizada por los hermanos Castor y Olive Oyl, conocida en España como Rosario), presentaban un particular y estrambótico personaje: un marino tuerto, de eterna pipa y musculosos antebrazos que, ante la pregunta del protagonista sobre si era marino, respondía con sorna: “Ja think I’m a cowboy?” (¿Crees que soy un vaquero?)

El personaje tuvo tanta aceptación que pronto la serie pasó a llamarse Thimble Theatre Starring Popeye, adueñándose de las aventuras de la tira y dando casi de inmediato el salto a los dibujos animados, de la mano de uno de los grandes genios de la animación, Max Fleischer, que lo incluyó como personaje de los episodios de Betty Boop. De nuevo, el marino monopolizó las aventuras y se convirtió en una estrella que reclamaba su serie propia, Popeye the Sailor, que se prolongó durante más de 200 episodios.

Entre las características más famosas de Popeye están su increíble fuerza y su invulnerabilidad, por las que muchos teóricos lo consideran como uno de los fundadores del género de superhéroes. Curiosamente, en sus inicios, los poderes del marinero tuerto tenían un origen bien distinto: nacían de haber frotado la cabeza de la gallina mágica Bernice. Pero el gobierno estadounidense aprovechó el éxito del personaje para promover el consumo de espinacas durante la Gran Depresión, a las que erróneamente se les había asignado un increíble contenido en hierro, introduciendo la ingesta de estas verduras como la razón de la increíble fuerza de Popeye.

La campaña fue un éxito sin precedentes y la figura de Popeye abriendo su lata de espinacas se convirtió en un icono de la cultura americana, que llegó a tener incluso su propio serial radiofónico, lo que le certifica como uno de los primeros fenómenos transmedia.

Segar firmó aventuras maravillosas del personaje, casi delirantes, pero siempre con un poso de denuncia y crítica social que se insinuaba gracias al sentido común y algo de cinismo del famoso marino.

La serie fue tan conocida que muchos de sus personajes forman parte de la cultura comercial americana: el glotón Wimpy dio nombre a una de las cadenas de hamburgueserías más importantes del país; mientras que el fantástico Eugene el Jeep, una mascota de increíbles poderes, inspiró el nombre de los famosos todoterrenos militares.

El mes de enero de 1929 fue pródigo para el cómic de EE UU: a la serie de Segar hay que añadir el inicio de las adaptaciones al tebeo de series de la literatura popular tan famosas como Buck Rogers o Tarzán, que aportaron nuevos géneros al cómic que luego se reconvirtieron en necesarios espacios de evasión y exotismo escapista durante la depresión.

Tintín y Popeye lograron traspasar las viñetas para alzarse en parte fundamental de la imaginería del siglo XX, iconos reconocibles de una cultura popular construida alrededor del noveno arte.

Fuente: Tintín y Popeye: 1929

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