25 de enero del 19

25/01/2019 § Deja un comentario

Javier Winthuysen Losada, nació en Sevilla en 1874 de familia con orígenes neerlandeses. Dedicada durante generaciones al mar, se afincaron en el Puerto de Santa María, Cádiz en el siglo XVII. Javier Winthuysen desarrolló dos actividades paralelas: la pintura y el diseño de jardines.

Vocación surgida en los primeros años de su juventud en Sevilla, donde frecuentaba los estudios de los pintores José Arpa Perea y Gonzalo Bilbao. Se le diferencian dos épocas: la sevillana inicial, dedicada a jardines y paisajes andaluces y la mediterránea tras la Guerra Civil.

Completó su formación en el Ateneo, intimando allí con Juan Ramón Jiménez. De esa época data la fundación con Paco Bertendona, Antonio Lozano y otros amigos de la Escuela Libre de Bellas Artes de Sevilla, y su amistad con el Círculo paisajístico de Alcalá de Guadaíra.

En 1903 viajó por primera vea a París, donde entró en contacto con el impresionismo francés y el postimpresionismo. Conoce allí a Santiago Rusiñol, al que más tarde encontrará de nuevo en Aranjuez. En 1912, de nuevo en París, expuso en el Salón de los Independientes y en el Salón de Otoño.

En 1915, se instaló en Madrid, donde Joaquín Sorolla, Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez le introducirían en la Institución Libre de Enseñanza.

Después de la Guerra Civil Española, Winthuysen desarrolló su obra pictórica en el Mediteráneo, caracterizándose sus paisajes por la luminosidad de acuerdo con su teoría ambientalista anotada en sus memorias, publicadas en 2005, y otros escritos.

Tras su muerte, buena parte de su obra fue donada a las siguientes instituciones: Reina Sofía, Museo de Bellas Artes de Sevilla, Museo de Bellas Artes de ValenciaMuseo Pérez Comendador-Leroux de Hervás y Museo de Bellas Artes de Sevilla.

Como diseñador de jardines heredó la afición de su padre, concejal del Ayuntamiento de Sevilla con competencia en materia de parques. Su labor se dirigiría, fundamentalmente, a la arquitectura de los jardines y la distribución del espacio para la creación de paisajes.

Javier Winthuysen trabajó en la recuperación y creación de diversos jardines españoles, entre ellos: Jardines de la Moncloa, Jardín de Abadía, Jardín de Monforte en Valencia, Parador de Ciudad Rodrigo, Jardines de San Segundo en Ávila, Jardín Botánico de Zaragoza, Universidad Laboral de Gijón o el de la residencia del escritor Salvador de Madariaga en la antigua Colonia del Viso. De todos ellos se conserva excelente documentación en el Real Jardín Botánico de Madrid.

Su libro “Jardines de España-Castilla” (1930) contiene los planos y fotografías de estudios realizados y creación de jardines neoclásicos. En el año 2004 el Ayuntamiento de Zaragoza dio el nombre de Javier de Winthuysen al Jardín Botánico de la ciudad. Con ese motivo se erigió un monumento en su honor en el citado jardín.

Fuentes:
Javier Winthuysen Losada
Javier de Winthuysen
Javier de Winthuysen

 

16 de octubre del 18

16/10/2018 § Deja un comentario

En el cañón de Rio Lobos, se llega a un ensanchamiento donde se encuentra la ermita de San Bartolomé, junto a la gigantesca boca de la entrada a una cueva. La ermita es un bello ejemplar del románico del siglo XIII y aunque normalmente permanece cerrada al público, vale la pena admirar algunos de sus enigmáticos canecillos y relieves: barriles de vino, caras, lobos, cruces patadas, etcétera. Un bello repertorio iconográfico, cuya más bella muestra es el rosetón de seis corazones entrelazados, que al parecer, presenta muchas similitudes con el símbolo judaíco del Sello de Salomón y que podría estar vinculado con la leyenda del Grial y con la orden de los caballeros Templarios.

Sobre San Bartolomé se ha hablado en muchos ámbitos; se ha dicho que se encuentra casi a la misma distancia de los cabos de Creus y de Finisterre, que una de sus ventanas está orientada a la constelación de Sagitario la noche de San Juan y que un rayo de luna ilumina esa misma noche una losa con un extraño símbolo en el suelo. Elementos todos sugerentes, propicios a dejar volar la imaginación y a relacionarlos con la mítica Orden, pero que no arrojan luz sobre el verdadero misterio de la ermita, que no es otro que las razones de su ubicación.

Este misterio no puede comprenderse sin la cueva que se abre en la pared de enfrente y en la que muy probablemente, se celebraban rituales de caracter pagano desde tiempos prehistóricos. Es interesante entrar en ella no tiene más de 250 metros de profundidad, en la que siempre hay luz natural. Su encanto reside más en la perspectiva que de la iglesia se tiene desde ella, que en sus propias formaciones geológicas.

No deja de ser curioso que muchas de las ermitas e iglesias medievales fueran levantadas en las proximidades de cuevas y simas, de entradas a un mundo subterráneo que sin duda serían objetos de elevación espiritual, recuerdos lejanos de un culto trasunto de la madre tierra, la mítica Gea, Hera griega o la Astarté fenicia.

Resulta complicado saber cúal podía ser el interés de una orden de caballeros y monjes por una religión que, según la historia oficial, debía llevar siglos sepultada bajo tierra en la Península.

Fuente: Leyendas españolas.

17 de agosto del 18

17/08/2018 § Deja un comentario

Existe una lista del patrimonio que se encuentra en peligro conocida como Lista Roja del Patrimonio que recoge aquellos elementos del Patrimonio Cultural Español que se encuentren sometidos a riesgo de desaparición, destrucción o alteración esencial de sus valores, al objeto de darlos a conocer y lograr su consolidación o restauración.

Se dice que destrucción es para siempre y es cierto. Aquello que el abandono, la incultura o ambición demuele, rompe, devasta, derribar, desmorona, arruina, asuela, destroza, abate, arrasa, arrolla, desintegra, pulveriza, o desmantela, no se puede recuperar.

Perder el patrimonio, sea arqueológico, civilmilitarnatural o religioso, es una de las mayores barbaridades que se pueden cometer, porque somos lo que hemos heredado del tiempo.

Fuente: Lista Roja del Patrimonio

23 de marzo del 18

23/03/2018 § Deja un comentario

Cuando han oído o leído que el cine es el Séptimo Arte, quizás se han preguntado cuáles son los previos y cómo y porqué se numeran. La clasificación se realizó durante el período helenístico, en la cual se fijó como arte más importante la poesía. De ella, se argumentaba, provenían todas las demás artes existentes.

La clasificación de las artes propia de la ideología feudal en la Alta Edad Media las dividió entre artes liberales, que liberaban del trabajo manual aceptables para los estamentos privilegiados y artes mecánicas, que implicaban trabajo manual y por tanto eran incompatibles con ese estatus. Las artes liberales se numeraron como siete identificadas con el sistema educativo carolingio: trivium es decir, gramática, retórica y dialéctica y quadrivium o aritmética, geometría, astronomía y música. También fueron numeradas como siete las mecánicas.

A partir del Renacimiento, la puesta en valor de la figura del artista y su actividad, identificadas con las del humanista, determinó la creación de nuevos conceptos: el de Artes mayores y del de bellas artes. La superposición de ambos da una numeración de seis artes, número que coincide con el de la clasificación china de las artes: pintura, escultura, arquitectura, música, danza y poesía o literatura. A partir de 1911 se denominó al cine como el séptimo arte para añadirlo a la lista que quedaría como sigue:
1º La arquitectura
2º La escultura
3º La pintura
4º La música
5º La poesía/literatura
6º La danza
7º El cine

Con el tiempo han aparecido otras voces que reclaman la inclusión en esta lista de nuevas formas de expresión. Las denominaciones octavo arte, noveno arte, etcétera. Se utilizan de forma menos unívoca, para identificar como artes y por tanto prestigiarlos, poniéndolos al mayor nivel posible entre todas las manifestaciones artísticas y culturales, al cómic, la fotografía, el diseño gráfico, la televisión, la publicidad, los videojuegos y otras actividades.

Según las últimas tendencias la clasificación queda más o menos como sigue:
01º La arquitectura
02º La escultura
03º La pintura
04º La música
05º La danza
06º La poesía/literatura
07º El cine
08º La fotografia
09º El comic
10º EL videojuego

Documentación: Numeración de las artes

21 de febrero del 18

21/02/2018 § Deja un comentario

Vallée Jules Guérin fue un muralista estadounidense, dibujante arquitectónico e ilustrador. Nació en St. Louis, Missouri el 18 de noviembre 1866 y se trasladó a Chicago para estudiar arte en 1880. En 1889 es conocido por haber compartido un estudio con Winsor McCay, recibiendo influencias mutuas el uno del otro, consecuencia de sus trabajos y visión.

En 1900, estableció un estudio en Nueva York, donde se hizo famoso como ilustrador y dibujante de arquitectura. Su primer gran éxito fue cuando fue contratado por Charles Follen McKim para crear algunas ilustraciones para la Comisión de Parques del Senado, Plan McMillan, para Washington que fueron exhibidas y publicadas en 1902. Los arquitectos comenzaron a contratar a Guérin hacer representaciones dramáticas de sus edificios. Trabajó principalmente en acuarela y gouache. Su fama como colorista pronto se extendió lo que le llevó a hacer ilustraciones para revistas.


Como resultado de su éxito en Washington, Daniel Burnham y Edward Bennett contrataron a Guérin para hacer perspectivas. Algunas de sus más famosas obras pertenecen a esta colaboración, con espectaculares vistas de color de la ciudad de Chicago, muchas a vista de pájaro.Pintura de Guerin para el Plan de Chicago de Daniel Burnham, 1909

El trabajo de Guérin como ilustrador de libros surgió como resultado de las colaboraciones con las revistas. Los artículos en The Century de Maria Hornor Lansdale dieron como resultado su libro de viajes de 1906, The Chateaux of Touraine, que complementa sus numerosas fotografías con las pinturas de Guérin. De 1909 a 1911, el pintor viajó con Robert Hichens para crear ilustraciones similares para sus libros populares sobre Egipto, Tierra Santa y el Cercano Oriente. La soberbia litografía en color de estos libros, así como los dos que ha publicado con Maxfield Parish, los han hecho objetos deseados por los coleccionistas de arte.

Documentación: Jules Guérin

04 de enero del 17

04/01/2018 § Deja un comentario

Ya que los jueves dedicamos el blog a los inventos, recordemos uno que era de uso obligado a todos aquellos que realizaran cálculos. Todos los arquitectos e ingenieros formados en siete primeras décadas del siglo XX la utilizaron. Hablamos de la reglas de cálculo.

La regla de cálculo es un instrumento de cálculo que actúa como un ordenador analógico. Dispone de varias escalas numéricas móviles que facilitan la rápida y cómoda realización de operaciones aritméticas complejas, como puedan ser multiplicaciones, divisiones y otras. Sus escalas se han modificado con el objeto de ser adaptadas a campos de uso concretos, como puede ser la ingeniería civil, electrónica, construcción, aeronáutica y aeroespacial, financiero, etc.

La escala más habitual ronda los 25 cm de longitud que alcanza una precisión de tres cifras significativas, existiendo versiones de bolsillo con precisiones menores que alcanzan aproximadamente los 10 cm. Su evolución histórica tuvo un momento álgido que coincide con el advenimiento, a finales del último tercio del siglo XX, de las primeras calculadoras electrónicas y de los primitivos ordenadores personales.

Desde mediados del siglo XIX hasta su declive el último tercio del siglo XX su empleo era más o menos generalizado en áreas de ingeniería, arquitectura, administración y artesanía pre-industrial. En las primeras décadas del siglo XX su uso era tan generalizado que no existía ingeniero o arquitecto que no la tuviere. Existieron varias compañías a lo largo del mundo que proporcionaban modelos diversos.

Los modelos más antiguos se realizaban en escalas grabadas en madera, latón, hueso y posteriormente se fue introduciendo el plástico. En los años setenta fue desapareciendo gradualmente su uso, hasta que en las últimas décadas del siglo XX apenas existían generaciones de ingenieros o arquitectos que las empleasen. Su uso ha quedado relegado a museos, organizaciones de amigos y a aplicaciones concretas dentro de la enseñanza básica de las matemáticas.

Amplia información en: Regla de cálculoReglas de cálculo

 

07 de junio del 17

07/06/2017 § Deja un comentario

Son muchos aquellos que cuando se enfrentan a la soledad del E0251, el faro del Cabo de Berbería, en la isla de Formentera, suspiran y dicen algo parecido a éste es mi faro favorito.

Suponemos que se debe a que va asociado a un momento inolvidable, un tiempo a recordar, porque si se refieren al edificio, al objeto arquitectónico, les podemos sorprender al decir que en el país hay varios muy parecidos, prácticamente iguales. Fíjense:

D1552. Cabo Ajo. Cantabria.

D1678.8. Punta Roncadora. Lugo. Galicia.

D1740.Cabo Toriñana. La Coruña. Galicia.

D2807.5. Punta Melenara. Gran Canaria. Islas Canarias.

Y si les aburre el blanco y les gustan las rayas o bandas, aquí van unos ejemplos para que vayan admirando.

D1657. Cabo de San Agustín. Asturias.

D1660. Isla Pancha. Lugo. Galicia.

D1676. Punta Atalaya. Ferrol. Galicia.

Quizás les aburra el negro. Tranquilos, vamos a ver qué tenemos en rojo, que seguro que algo habrá.

D2850. Punta Fuencaliente. Isla de la Palma. Islas Canarias.

D2832. Punta Teno. Isla de Tenerife. Islas Canarias.

E0380. Faro del Fangar. Tarragona.

Incluso, si los prefieren iguales pero reducidos, tipo taponcete, aquí tienes unos de muestra.

D2812. Punta Arinaga. Isla de Gran Canaria. Islas Canarias.

D1686.3. Cabo Ortegal. La Coruña. Galicia.

D2842. Punta San Crisatobal. Isla de la Gomera. Islas Canarias.

Y si los quisieran alargados, altos, muy altos, hay muchos más. Pero probablemente aburrimos con esta pequeña muestra que les recuerda que no hay nada único en este mundo, en esta vida. Y si no nos creen, viajen, miren, observen y aprendan humildad.

Fotos: Online List of Lights.

¿Dónde estoy?

Actualmente estás explorando la categoría Arquitectura en Hora a hora.