15 de noviembre del 18

15/11/2018 § Deja un comentario

Algunas prendas se guardan con cuidado, se cuelgan con esmero y por la mañana, las miramos para elegir cual nos vamos a poner. Sin embargo, otras se guardan en cajones y quedan ocultas a nuestra vista. En el caso de los calcetines es así, se doblan cuidadosamente, o no, y solo se sacan para ser usados. Entonces, por qué no un lugar adecuado para observarlos, admirarlos, elegirlos?

El Sock Hanger™ resuelve este problema. Un chindogu cargado de lógica para hacer un uso equilibrado de nuestra ropa. Un elemento que puede llegar a hacer que vistamos los pies con el mismo sentido de orgullo que se usa con el resto del vestuario.

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13 de noviembre del 18

13/11/2018 § Deja un comentario

Hubo una vez, en Teruel durante el siglo XIII, un rico mercader que tenía una bella hija llamada Isabel de Segura. La muchacha y un muchacho pobre pero honrado de nombre Diego de Marcilla, se encontraron un día en el mercado y se enamoraron profundamente. Los jóvenes se amaban, hablaron de su amor y el joven le dijo que deseaba tomarla por esposa. Ella respondió que su deseo era el mismo, pero que supiese que nunca lo haría sin que su padre y madre lo aprobasen. Por desgracia, pese a que Diego Marcilla era un joven de buenas prendas, no poseía riquezas ni hacienda alguna. Él le dijo a la doncella que, como su padre tan solo lo despreciaba por la falta de dinero, si ella quería esperarlo cinco años, estaría dispuesto a salir a trabajar allí donde fuera necesario para poder ganar dinero y hacerse digno de matrimonio. Ella se lo prometió.

Peleando contra los moros, ganó pasados cinco años cien mil sueldos y durante este tiempo Isabel fue muy importunada por su padre para que tomase marido. Logró impedir que la casara diciéndole que había hecho voto de virginidad hasta que tuviese veinte años y sosteniendo que las mujeres no debían casarse hasta que pudiesen y supiesen regir su casa. Pasados los cinco años el padre le dijo: Hija, mi deseo es que te cases. Y ella, viendo que el plazo de los cinco años estaba a punto de concluir y su novio no comparecía ni daba razón de sí, terminó por creer que estaba muerto. El padre organizó la boda con un rico pretendiente. No obstante, en ese mismo día regresó Diego de Marcilla, que había sido sufrido todo tipo de contratiempos.

Esa noche, Diego logró entrar sin ser visto a la recámara en que los esposos dormían, y suavemente la despertó, rogándole Bésame, que muero, y ella le respondió dolida: Quiera Dios que yo falte a mi marido; por la pasión de Jesucristo os suplico que busquéis a otra, que de mí no hagáis cuenta, pues si a Dios no ha complacido, tampoco me complace a mí. Él dijo otra vez: Bésame, que muero. Cuando ella repuso No quiero, él cayó muerto.

Ella, que lo veía como si fuera de día por la gran luz de la habitación, se puso a temblar y despertó al marido diciendo que roncaba tanto que le hacía sentir miedo, que le contase alguna cosa. Y él contó una burla. Ella dijo que quería contar otra. Y le contó lo ocurrido y de cómo con un suspiro Diego había muerto. Dijo el marido: ¡Oh, malvada! ¿Y por qué no lo has besado?. Repuso ella: Por no faltar a mi marido. Ciertamente-dijo él-eres digna de alabanzas. Él, todo alterado, se levantó y no sabía qué hacer. Decía: Si las gentes saben que aquí ha muerto, dirán que yo lo he matado y seré puesto en gran apuro. Acordaron esforzarse y lo llevaron a casa de su padre. Lo hicieron con gran afán y no fueron oídos por nadie. A la joven le vino al pensamiento de cuánto la quería Diego y de cuánto había hecho por ella, y que por no quererlo besar había muerto. Acordó ir a besarlo antes de que lo enterrasen; se fue a la iglesia del señor San Pedro, que allí lo tenían. Las mujeres honradas se levantaron por ella. Ella no se preocupó de otra cosa más que de ir hacia el muerto. Le descubrió la cara apartando la mortaja, y lo besó tan fuerte que allí murió. Las gentes que veían que ella, que no era parienta, estaba así yacente sobre el muerto, fueron para decirle que se quitase de allí, pero vieron que estaba muerta. El marido contó el caso a todos los que había delante, según ella se lo había contado. Acordaron enterrarlos juntos en una sepultura. Juntos para siempre.

Fuente: Los amantes de Teruel.

08 de noviembre del 18

08/11/2018 § Deja un comentario

Los sombreros pueden proteger el pelo de los estragos del clima inclemente, pero no puede evitar que se note en la maravillosa permanente que las divas llevan. Por ello, este chindogu de última generación evita dejar marcas en el ondulado de una maravillosa cabellera. El Hat Pack™, cubre la cabeza al mantenerlo la espalda y los hombros en su lugar para que los rizos permanezcan.

Además, los caballeros valorarán el no tener que quitarse el sombrero constantemente cada vez que se cruce con una dama.

03 de noviembre del 18

03/11/2018 § Deja un comentario

Lo vienen diciendo la sanidad desde hace muchos años. Hay que comer y disfrutar de la fruta para vivir más y mejor. Luchemos por mejorar.

01 de noviembre

01/11/2018 § Deja un comentario

Cualquier problema, un chindogu remeda, dice el refrán. Si llega el invierno y el día acorta, lo resolvemos con una linterna solar.

Da igual que sea de noche cuanto tengamos que iluminar, esto es un chindogu. Pero siempre se puede ser precavido y cargar durante las horas de luz en días soleados.

Fuente: Linterna LED de energía Solar Unisex

27 de octubre del 18

27/10/2018 § Deja un comentario

Dicen que el uso continuado de ciertos juegos informáticos puede crear adicción y sobre todo epilepsia. Este corto relata un caso.

Jean-Luc sufre un ataque epiléptico en medio de una partida. Cuando su pareja llama a urgencias llega el Doctor Gordon ¿Logrará la asistencia médica reanimarlo? Veamos

25 de octubre del 18

25/10/2018 § Deja un comentario

Vienen días de lluvia, está anunciado, las cadenas de radio y televisión les recuerdan que este fin de semana llegan fríos y aguas. Protejamos a los nuestros sin perder la creatividad.

Este chubasquero permite a un niño disfrazarse, divertirse, sentirse libre y, lo más importante, seguir seco. Otra cosa es que le dé por meterse en los charcos. Pero ya les propondremos un jueves del mañana algún otro chindogu que resuelva el problema.

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