02 de agosto del 19

02/08/2019 § Deja un comentario

En el año 1975, Hervé Poulain, famoso en Francia por sus subastas internacionales de obras de arte, decidió unir sus dos grandes pasiones, el arte y el automóvil, en una sola. Para ello, le pidió a su amigo Alexander Calder, que decorase el BMW 3.0 CSL con el iba a competir en las 24 Horas de Le Mans de ese año. Nacían así los BMW Art Cars.

BMW 3.0 CSL, 1975, por Alexander Calder: A Calder le interesaba el movimiento y al pintar sus propias líneas y formas con fuertes colores rompía con las líneas del coche. También fue el primero en crear el concepto de cuadro móvil. Alexander Calder murió el 11 de noviembre de 1976 en Nueva York, después de supervisar una gran retrospectiva sobre su obra.

BMW 3.0 CSL, 1976, por Frank Stella: Al año siguiente, Hervé Poulain volvía a correr las 24 Horas de Le Mans y lo hacía con otro 3.0 CSL decorado. Pero esta vez lo hacía contando con el apoyo de BMW. El elegido fue el artista estadounidense Frank Stella. Este artista minimalista dijo que veía su patrón como una decoración agradable. El patrón usado recuerda al del papel milimétrico extremadamente ampliado. Numerosas líneas corren a través de toda la carrocería y dejan el coche con un único y gran motivo.

BMW 320i, 1977, por Roy Lichtenstein: Usando los famosos Banday dots o los puntos de impresión usados en los cómics baratos de los años 50 y 60, es decir en los pulp comics, Liechtenstein creó un coche cuya carrocería parecía reflejar la de un paisaje que desfila a gran velocidad. El diseño muestra el paisaje a través del cual el coche es conducido, explicó el artista. Se podría decir que es una lista de todas las cosas que el coche experimenta. La diferencia es que el coche lo refleja antes de salir a la carretera. El coche terminó segundo de su categoría en las 24 Horas de Le Mans de 1977.

BMW M1 Grupo 4, 1979, por Andy Warhol: La colaboración entre Hervé Poulain y BMW para los Art Cars, prosiguió en 1979 con el M1 Grupo 4 cuando el francés volvería a correr las 24 Horas de Le Mans. Ese año, Andy Warhol se encargó de la decoración del coche. A diferencia de los anteriores artistas, que pintaban su obra sobre una maqueta para luego ser reproducida por sus asistentes en el verdadero coche, Andy Warhol pintó él mismo el M1. Usó pinceles de brocha gorda y para los detalles, sus dedos. Se dice que tardó 23 minutos en pintar el M1.

BMW 635 CSI, 1982, por Ernst Fuchs: El cupé 635 CSi no fue un formato que limitaba la expresión del artista austriaco, sino una superficie sobre la que proyectar su imaginación. En la pintura, expreso varias experiencias, miedos, deseos e imploraciones, pero también la libre creación artística, comentó Ernst Fuchs acerca del 635 CSi. Lo llamo Zorro de fuego a la caza de la liebre. Representa una liebre corriendo que cruza una autopista y pasa por encima de un coche en llamas; es el miedo original y el anhelo de superar la dimensión en la que vivimos.

BMW 635 CSI, 1986, por Robert Rauschenberg: El modelo dado, un BMW 635 CSi, al artista pop estadounidense Robert Rauschenberg es el único de los Art Cars con las especificaciones del mercado norteamericano -parachoques más prominentes y luces de laterales- Además, Rauschenberg incorporó parcialmente obras de arte clásicas, como el Hombre del Mundo de Bronzino, o la Odalisque de Jean Auguste Dominique Ingres, y las combinó con sus propias fotografías de árboles y hierba proyectadas sobre la carrocería. También fue el primero en incorporar las ruedas al diseño, que representan platos de la antigüedad.

BMW M3 Grupo A, 1989, por Ken Done: Desde el primer momento, Ken Done tuvo una visión muy clara de cómo debía decorar el M3 que le cedió el departamento de Competición de BMW Australia. Por una parte, debía expresar su fascinación por el M3, y por otra, ser típicamente australiano y reflejar la vitalidad de su tierra natal. Ken decidió optar por colores exóticos y pintó loros y peces loro, animales que, para él, comparten la belleza y la velocidad. El coche de Done simboliza a la vez dinamismo y exotismo.

BMW M3 Grupo A, 1989, por Jagamara Nelson: En 1989, BMW Motorsport Australia también cedió un M3 a otro artista australiano, Michael Jagamara Nelson. Este artista aborigen transformó un M3 negro mate en una auténtica obra de arte Papunya. Sus dibujos pueden parecer abstractos, pero los que estén familiarizados con la mitología aborigen reconocerán canguros y emús.

BMW 535i, 1990, por Matazo Kayama: Para enfatizar la elegancia del coche, Kayama aplicó una fina capa de sombra azul en algunas partes de la carrocería, de color plata. En una segunda fase utilizó técnicas clásicas japonesas, como el Kirigane o metal recortado y Arare o técnica de impresión en hoja. Cortó pequeñas hojas de palta, oro y aluminio, y las transfirió una por una a la carrocería.

BMW 730i, 1990, por César Manrique: El artista canario, que murió dos años después de crear esta emblemática obra en un trágico accidente de tráfico cerca de su casa en Lanzarote, usó colores fuertes y contrastados que parecen fluir naturalmente y converger con las líneas del coche. Para él, combina las nociones de velocidad y aerodinamismo con el concepto de la atracción estética en un solo y mismo objeto.

BMW 525i, 1991, por Esther Mahlangu: Esther Mahlangu, la primera mujer que creó un Art Car, quiso combinar el arte tradicional de su pueblo con la apariencia moderna de este BMW 525i. Un desafío que logró con maestría. Estas formas geométricas se encuentran en las casas de la tribu Ndebele. Para acostumbrarse a ese nuevo soporte, Esther no dudó en pintar primero una puerta de otro Serie 5 antes de lanzarse a la creación del primer African Art Car. Este 525i es, quizás, con el M1 de Andy Warhol, el más atemporal de los Art Cars.

BMW Z1, 1991, por A. R. Penck: Para A. R. Penck, el BMW Z1 ya era una obra de arte, expresión de la creatividad de los diseñadores e ingenieros. Para su obra, Penck se inspiró en los dibujos técnicos del Z1. El artista enfrenta la tecnicidad y modernidad del Z1 al lenguaje de los símbolos, cuya simplicidad recuerda las pinturas rupestres de la prehistoria. Sin embargo, al mismo tiempo, es un reto para el espectador, ya que, aparentemente, los símbolos, fruto de un largo proceso de abstracción, son en realidad parte de un código que hay que descifrar.

BMW M3 (E36) Superturismo, 1992, por Sandro Chia: Para Sandro Chia, este M3 no era el primer coche que pintaba. En su adolescencia ya pintaba grafitis en los automóviles. En este caso, el coche, de color blanco, parecía gritarle ¡Píntame!, ¡píntame!. Y no paró hasta cubrir toda la carrocería. Por otra parte, Sandro Chia no dejó de lado la visión social, recurrente en los artistas grafiteros, al pintar una serie de caras que observan. Y es que, para Chia, el coche es un objeto deseado. La gente lo mira detenidamente. Este coche refleja sus miradas.

BMW 850 CSi, 1995, por David Hockney: Pensé que probablemente sería una buena idea mostrar el interior del coche, comentó el artista británico. Para llevar a cabo su idea tardó siete meses. En el capó se pueden apreciar los conductos de admisión estilizados y la silueta del conductor en la puerta izquierda. En el lado derecho también se aprecian atisbos de paisajes abstractos, porque viajar en un coche significa atravesar paisajes, una idea común a muchos otros artistas de la exclusiva lista de los Art Cars.

BMW V12LMR, 1999, por Jenny Holzer: El Art Car de Jenny Holzer devuelve los Art Cars a sus raíces: las 24 Horas de Le Mans. Para el decimoquinto Art Car, la artista conceptual norteamericana basó la decoración del coche en los códigos visuales del grafismo en la competición, letras cromadas de hojas de metal reflectante y color fosforescente, aunque aparentemente sólo lleve unos cuantos mensajes que, según Jenny Holzer, probablemente nunca perderán su relevancia.

BMW H2R, 2007, por Olafur Eliasson: El proyecto de Eliasson transforma un objeto de diseño industrial avanzado en una obra de arte que refleja de forma poética la relación entre el calentamiento global y la industria del automóvil. El BMW H2R, animado por hidrógeno, fue desarrollado para conseguir récords de velocidad al mismo tiempo que sirvió para la investigación de una fuente de energía renovable.

BMW M3 GT2, 2010, por Jeff Koons: De nuevo, un Art Car de BMW vuelve a los orígenes, en más de un sentido. Este M3 GT2 decorado por Jeff Koons también compitió en las míticas 24 Horas de Le Mans. Jeff Koons es un artista norteamericano famoso por crear reproducciones en tamaño gigante de objetos moldeados con globos de ilusionista en acero inoxidable y con acabado tipo espejo. La presentación del coche se llevó a cabo en el Centro Georges Pompidou de París, uno de los mayores museos de arte moderno de Europa, el 2 de junio de 2010, como una obra de arte más. Diez días más tarde participó en las 24 Horas de Le Mans.

Fuente: BMW Art Cars.

¿Dónde estoy?

Actualmente estás viendo los archivos para Viernes, agosto 2nd, 2019 en Hora a hora.