13 de abril del 18

13/04/2018 § Deja un comentario

Probablemente no sabrán de las tierras de Bislandia, la del Norte y la del Sur, que no andan lejos y que sin embargo son vírgenes, paraísos e inhóspitos infiernos. Lugares de tempestades y naufragios, de vientos y huracanes, de paz y soledad.

El pasado agosto una pequeña roca de 1,9 km2 en la boca de la ría de Arousa, Galicia, escarpada, en mar abierto y a merced de los vientos y mareas del Atlántico, se quedó sin su último farero. Julio Vilches, técnico mecánico en señales marítimas, llegó a Sálvora en 1980 para encargarse durante 37 años de este solitario candil oceánico que a tantos ha salvado.

En todo ese tiempo rellenó, junto a otros dos torreros, 17 libros de servicio, notas técnicas que con el tiempo fueron incorporando detalles de su día a día. En 2006, en una época de especial soledad, decidió juntar sus vivencias y elaborar un relato de su vida en la isla basado en la bitácora. El resultado fue una narración de 600 páginas que, con el tiempo, cayó en manos de su sobrina, Gloria Vilches, quien una década después editó el manuscrito que este otoño ha publicado la editorial Hoja de Lata bajo el título Sálvora, diario de un farero y que cubre el tiempo entre la llegada del farero a la isla hasta el año 2000.

Julio Vilches hace frente en esta entrevista al fin de los fareros en España –algo que critica– y rememora una historia vivida en un paraíso virgen en el que, en el siglo XXI, corren libres los caballos salvajes. Una historia donde no faltan naufragios, tempestades, señores feudales, peligros y fantasía. La historia del reino de Bislandia, con sus provincias del Sur (la isla de Ons) y del Norte (Sálvora), el reino de ultramar que los torreros de estas islas atlánticas imaginaron en los años 80.

Fragmento extraído de: El último farero de Bislandia del Norte

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