31 de marzo del 18

31/03/2018 § Deja un comentario

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30 de marzo del 18

30/03/2018 § Deja un comentario

Guillermo Isidoro Larregui Ugarte nació en Pamplona, el 27 de noviembre de 1885. Inquieto por naturaleza, romántico incurable, a los 15 años decidió embarcarse hacia Buenos Aires. Llegado con el nacimiento del siglo, sus primeros trabajos tuvieron relación con la marina, la carpintería, y la cría de cerdos… pero no iba a quedarse mucho tiempo en la gran ciudad.
Al enterarse de la muerte de su madre, decide cambiar de vida, y como había muchas posibilidades de trabajo en la Patagonia, emigró al sur para emplearse en una empresa petrolera norteamericana. Allí vivió más de treinta años, hasta que en 1935, cuando cesaron las actividades petroleras de la compañía por conflictos laborales, quedó sin trabajo. Nuevamente su vida transcurría sin destino fijo, con trabajos temporarios en las estancias de la zona.

Las horas de ocio en un ambiente frío e inhóspito como el del sur patagónico se pasaban al calor de los fogones, tomando mate y contando hazañas, algunas verdades y no pocas mentiras, entre los peones desocupados. Entonces, en una estancia en el paraje Mata Amarilla, entre habladurías y hazañas inconclusas que cada uno relataba, nace una apuesta: Yo me animaría, les dije, a cruzar toda la Patagonia a pie y a ir hasta Buenos Aires con una carretilla.
Lo tomaron a broma y uno de ellos me trajo una carretilla. Luego, cuando vieron que yo me disponía a emprender el viaje y que la cosa iba en serio, se sorprendieron se rieron y lo tomaron para la farra, me dijeron que, por lo mentiroso, yo era más andaluz que vasco, y que les extrañaba mucho, porque nunca habían visto un andaluz trabajador ni un vasco mentiroso. 
Los peones le aceptan la apuesta pero le cuestionan de donde sacará el dinero cuando tenga que pagarla… el patrón de la estancia entra en el juego y le ofrece al pamplonés saldarle la apuesta si perdía, pero que luego tendría que trabajar para él un año gratis.


Muchos hablan de una apuesta de miles de pesos. No es cierto. Lo más importante es que he empeñado mi palabra. Varios amigos hablaban de las grandes travesías realizadas por automovilistas, de los raids de aviación y otras proezas. Yo oía y callaba. Pensaba que no es difícil llevar a cabo una proeza con los maravillosos aparatos modernos que se manejan sin esfuerzo y que necesitan del hombre seguridad y valor. Pero pocas veces exigen del individuo fuerza física, paciencia y resistencia. Entonces dije: A cualquiera de esos señores aviadores y automovilistas los desafío yo a hacer una travesía caminando y conduciendo además una carretilla de cien kilos.


Guillermo Larregui ya rondaba los 50 años, pero sin pensarlo tomó la carretilla, cargó en ella unos cuantos enseres y al día siguiente muy temprano, partió rumbo a Comandante Piedra Buena, una localidad distante 120 Km de la estancia donde se hizo la apuesta.
En menos de lo pensado, el vasco ya estaba en el pueblo… y no iba a desistir de la aventura. Un amigo mecánico le cambió la caja de hierro por otra de madera, le puso unos rulemanes en el eje de la rueda y revistió la llanta con una goma de auto. Encima le cargó una pequeña carpa, pilchas de dormir, cinco litros de agua, una pavita, el mate, un asador chico, una ollita y otras cosas indispensables, hasta completar los cien kilos.
Ya no se trataba de una apuesta absurda… era su palabra la que estaba en juego, y eso era más importante que todo el dinero del mundo.


El vasco de la carretilla
se fue haciendo famoso a medida que transcurrían los kilómetros por las llanuras argentinas, donde su hazaña empezó a ser tratada por los periódicos de cada lugar por donde pasaba. La gente lo esperaba con vítores en cada etapa cumplida.
 El 25 de Mayo de 1936, recorridos los 3.500 Km que separan Comandante Piedra Buena de Buenos Aires, luego de atravesar los desiertos de la meseta patagónica, con sus inclementes vientos, nieves y frío, acompañado únicamente de un fiel perro al que llamó Pancho, llega a la capital argentina.
Larregui era un hombre sencillo, fuerte y libre, que llevaba en su carretilla lo necesario para el cuerpo y encontraba en los caminos el alimento de su alma. La solidaridad de la gente, especialmente de la colectividad vasca, hacía más tenues las peripecias que debía enfrentar. El Vasco de la carretilla poseía una sana curiosidad para descubrir lo desconocido. Hablaba y escuchaba a la gente con la atención de los niños. Conocía varios idiomas, como inglés, francés, italiano, alemán y holandés.

Terminado el viaje, el Vasco de la Carretilla, o el Quijote de una sola rueda, como también se lo conocía, no conforme con su logro supremo, decidió que debía seguir caminando y recorrer el mundo y así recorrió más de 22.000 kilómetros a pie.
-Primer Viaje: parte del paraje Cerro Bagual, a 120 km de Comandante Luis Piedrabuena (Santa Cruz), llegando a Buenos Aires 14 meses después.
-Segundo viaje:  comenzó en 1943, desde Coronel Pringles (Pcia. De Bs. As.) y lo finalizó en La Paz (Bolivia) cruzando los altiplanos de la Puna.
-Tercer viaje: lo realizó desde Villa María (Córdoba), hasta Santiago de Chile, cruzando la cordillera de los Andes.
-Cuarto viaje: desde Trenque Lauquen (Buenos Aires), hasta el Parque Nacional Iguazú, en Misiones

El 9 de Junio de 1964, a los 78 años, luego de ingerir algún alimento en mal estado, Guillermo Isidoro Larregui Ugarte fallece en Puerto Iguazú, Misiones, esperando un subsidio estatal que nunca llegó, y empieza a convertirse en leyenda.

Breve documental de su vida: El-vasco-de-la-carretilla
Leído en: El vasco de la carretilla
Gracias especiales al marciano 61R34U

29 de marzo del 18

29/03/2018 § Deja un comentario

¿Que el niño no le come y le gustan los aviones? Tenemos la solución para que vaya haciendo mientras se entretiene haciendo piruetas. 

Lo pueden encontrar en: Airforkeone

28 de marzo del 18

28/03/2018 § Deja un comentario

La xenoglosia, término acuñado en el siglo XX por el fisiólogo francés Charles Richet, 1850-1935, es un supuesto fenómeno paranormal, que corresponde a la habilidad de poder hablar o escribir un lenguaje no familiar para un individuo. Muchos de los supuestos casos de xenoglosia han sido palabras aprendidas en algún momento de la vida del individuo y olvidadas, otros son simplemente una jerigonza; sin embargo, algunos de los muchos casos investigados no son fáciles de explicar.

Existen dos tipos de xenoglosia: Una, recitativa: la más común; el individuo dice palabras pero no entiende lo que habla, ni es capaz de conversar en este idioma. Generalmente estas palabras fueron aprendidas y olvidadas. Y dos, sensitiva o consciente: la persona puede llevar a cabo una conversación en un idioma nunca antes aprendido o conocido. En 1895, Sigmund Freud y Josef Breuer publicaron el caso de su paciente Anna O., que hablaba alemán e inglés.

En el Libro de los Hechos de los Apóstoles, perteneciente al Nuevo Testamento de la Biblia, se cuenta que en la fecha de Pentecostés los doce discípulos principales de Jesús experimentaron la llegada del Espíritu Santo quien se les apareció en forma de lenguas de fuego sobre la cabeza de cada uno, y entonces pudieron hablar en distintos idiomas. No se sabe a ciencia cierta cuántos idiomas hablaron estos doce apóstoles, pero la Biblia documenta que los judíos en la diáspora hablaban 17 idiomas diferentes.

Algunos escritores sostienen que la xenoglosia está relacionada con regresiones hacia vidas pasadas. En estas ocurren memorias de reencarnaciones pasadas, así como la adquisición de habilidades aparentemente nunca poseídas por los individuos.

La xenoglosia ha sido usada para apoyar la idea de la reencarnación, basándose en la idea de que ésta es la única forma de mantener el conocimiento de un idioma antes de nacer.

Documentación: Xenoglosia

27 de marzo del 18

27/03/2018 § Deja un comentario

En las afueras de la localidad de Villanueva de Cañedo, al norte de la provincia de Salamanca, en un lugar cerca de la carretera que une dicha provincia con la de Zamora, se levanta el Castillo del Buen Amor. Una imponente fortaleza que a pesar de sufrir continuas modificaciones en su fachada original ha logrado conservar hasta nuestros días la grandeza que mostraba en sus inicios. Y citamos el Castillo del Buen Amor porque se podría definir como fortaleza encantada, según lo que aseguran cientos de testimonios recogidos.

No se conoce bien el origen principal del asentamiento, pero al parecer el castillo se construyó por orden de Juan II de Castilla sobre los cimientos de una fortaleza del siglo XI. A lo largo de su historia ha pasado por numerosas manos. Primero fue cedido a los Reyes Católicos junto a las tierras del lugar, posteriormente fue entregado al mariscal de Castilla Alfonso de Valencia y Bracamonte, y finalmente llegó a manos de Don Alonso de Fonseca, arzobispo.

En la actualidad el castillo es un hotel histórico, en el que los huéspedes pueden disfrutar de un excelente alojamiento medieval. Pero desde el momento en el que se inauguró este hotel, los visitantes cuentan con otro tipo de atracción poco convencional. Parece ser que el lugar está encantado, tal como cuentan tanto trabajadores como turistas. Llamadas telefónicas a altas horas de la noche y desde habitaciones completamente vacías, respiraciones entrecortadas, ruidos en las paredes, golpes que se repiten una y otra vez sin fuente aparente de ruido. Estas son algunas de los ejemplos que tanto personal del hotel como clientes han narrado durante el tiempo que el establecimiento histórico lleva abierto al público.

Para comprender estos episodios y las supuestas apariciones de una Dama Blanca que pasea fantasmagóricamente por la zona del bar del hotel deberíamos conocer un aspecto destacable de la historia del castillo. Al parecer tras los muros de esta fortaleza se forjó el amor prohibido entre Alonso de Fonseca y María de Ulloa, quizá este sea el motivo por el que el espectro de la dama vaga errante por la noche intentando revivir los momentos gloriosos de su pasión.

Creamos o no en la leyenda de la Dama Blanca del Castillo del Buen Amor, lo cierto es que han sido numerosos los parapsicólogos que dicen haber conseguido extrañas psicofonías e imágenes bastante escalofriantes, con alguna cara oculta, de determinadas estancias de la fortaleza.
Publicado en: La dama blanca del castillo del Buen Amor.

26 de marzo del 18

26/03/2018 § Deja un comentario

Publicado en Filadelfia en 1865 por Rice Rutter & Co, Forest trees Volume 1 es el primer volumen de una colección de 18 libros sobre los árboles de Estados Unidos, Canada y Europa, que reúne 50 maravillosas ilustraciones en 181 interesantes páginas con descripciones exhaustivas de los ejemplares que se pueden encontrar en dichas tierras.

01.Forest trees Volume 1.pdf

Como es habitual en nuestros posts, les dejamos el enlace al pdf [15.1MB] bajo la ilustración para que aquellos que estén interesados en hojear el volumen lo puedan hacer tranquilamente.

25 de marzo del 18

25/03/2018 § Deja un comentario

El músico, pedagogo, director de orquesta y compositor Gustav Adolf Tiburtius Bengtsson nació en Vadstena el 29 de marzo de 1886 y murió en Linköping el 5 de octubre de 1965. Como compositor, es más conocido por sus obras orquestales, incluidas tres sinfonías, conciertos en solitario y el suite I Vadstena kloster. Como músico de teatro, fue violinista en la Royal Court Orchestra durante 1906-1908, trabajó como organista en Motala en los años 1910-1922 y fue el líder de las sociedades de orquesta en Karlstad (1921-42) y Linköping (1943). -1949). Además, fue profesor de música en el colegio de profesores de Karlstad y Linköping.

El padre de Gustaf Bengtsson, Johan Fredrik Bengtsson (1845-1903), fue un organista y profesor de música extremadamente bien preparado. Durante sus muchos años de estudio en Estocolmo, Johan Fredrik Bengtsson compartió alojamiento con un pariente lejano, Johan Lindegren (1842-1908), quien con el tiempo se convertiría en el principal experto en contrapunto de Suecia. Los dos estudiantes se animaron mutuamente y aprobaron sus exámenes con gran éxito. Johan Fredrik tenía una hermosa voz de tenor y era un sustituto ocasional en el coro de la Royal Opera, en el que Lindgren también cantaba. Cuando terminó los estudios, se instaló en la ciudad de Vadstena en 1876 donde tuvo un trabajo como organista tanto en la Iglesia del Claustro como en la Iglesia del Hospital. También dirigió una sociedad musical y, como profesor de música, fundó una orquesta escolar. Se casó con Selma Cassel, cuyo padre, Johan Cassel, había sido organista en Vadstena hasta su muerte en 1875.

Gustaf era el próximo hijo menor de la pareja y se descubrió desde el principio que tenía una memoria excepcional para la música y que también estaba dotado de un tono perfecto. A menudo se hacía música en la casa de Bengtsson y Gustav se formó a partir de los seis años en el piano, el órgano y el violín. Formaron un cuarteto de cuerdas familiar y con los años interpretaron todos los cuartetos de Haydn, su padre insistía en que lo tocaran de memoria, además de obras de Mozart, Schubert y Mendelssohn, e innumerables arreglos. A los doce años de edad comenzó a sustituir a su padre en la Iglesia del Hospital, y a los catorce años ingresó en la Iglesia Claustro.

Llegó a Estocolmo en 1904 con 18 años para realizar estudios avanzados en el Kungliga Musikkonservatoriet . En 1906 se graduó con brillantes calificaciones en la interpretación de órgano, en 1909 completó un grado de cantor y en 1916 un grado de enseñanza de música. Aún así, las lecciones privadas que recibió del ex compañero de clase de su padre, Johan Lindegren, durante su primera vez en Estocolmo fueron probablemente de gran importancia. Lindegren ya había dejado de enseñar en el conservatorio pero tenía mucha demanda como maestro privado, aunque era bastante restrictivo con respecto a los estudiantes que elegía enseñar. Sin embargo, dio la bienvenida a Bengtsson, enseñándole contrapunto y composición un par de horas a la semana, sin compensación monetaria. Para la parte de Bengtsson, esos cuatro años hasta la muerte de Lindegren en 1908 le proporcionaron las lecciones más gratificantes que jamás llegaría a tener. Lindegren tuvo tiempo suficiente para determinar que Bengtsson mostraba un ingenio excepcional, perseverante diligencia y notable talento.

Con sus ricas experiencias en casa, Bengtsson no tuvo problemas para actuar como segundo violinista en la Konsertföreningen  bajo Tor Aulin y durante 1906-08 en la Hovkapellet bajo directores como Conrad Nordqvist y Armas Järnefelt. El mismo día que hizo una audición para el Hovkapellet, se sentó con la orquesta para una actuación de Don Giovanni de Mozart.
Mientras estudiaba con Lindegren, Bengtsson compuso su primera sinfonía durante los años 1907-08. Sin embargo, tuvo que esperar ocho años para estrenar su trabajo cuando Ivar Hellman y la Norrköpingssymfonikerna, con el mismo Bengtsson interpretando la parte de viola, ofrecieron un raro concierto de orquesta en el auditorio de la escuela secundaria popular Vadstena. La orquesta también tocó la sinfonía poco después en Motala y Norrköpping. Entre la finalización del trabajo y su estreno, Bengtsson logró escribir una segunda sinfonía.

La nueva sinfonía se escribió entre 1909 y 1912 cuando Bengtsson recibió una beca del gobierno, permitiéndole continuar sus estudios en Berlín. Mientras estaba allí buscó al compositor Paul Juon que se crió en Rusia. A través de él, Bengtsson pudo relacionarse con la herencia musical rusa, mezclada con la tradición alemana de Brahms. Hizo estudios en composición y orquestación, pero también asistencia a una gran cantidad de conciertos. Juon tenía buenas conexiones con Suecia y tenía varios otros estudiantes suecos al mismo tiempo, incluido Algot Haquinius.
En marzo de 1910, Bengtsson se fue a París; no para estudiar, sino para vivir la ciudad y su cultura como turista. Parece que no buscó las tendencias radicales de la época, en la forma de los impresionistas o el ballet sueco, sino que asistió a representaciones de ópera y, sobre todo, visitó órganos construidos por el legendario Aristide Cavaillé-Col. Después de París, viajó a Leipzig, en donde deseaba tomar lecciones de Max Reger. Pero Reger estaba en una larga gira de conciertos.

El Radio Clásica, dedicó el 20 de junio de 2013 un programa a Gustaf Bengtsson.
Documentación: Swedish Musical Heritage. Gustaf Bengtsson.

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