07 de noviembre del 17

07/11/2017 § Deja un comentario

El coco es una criatura ficticia de la península Ibérica, caracterizado como asustador de niños, con cuya presencia se amenaza a aquellos que no quieren dormir.

La costumbre otoñal e infantil de vaciar calabazas y cortar en su cáscara ojos, nariz y boca buscando una expresión severa, está lejos de ser una costumbre estadounidense importada.

En Portugal, Galicia y otras partes de la península esta es una tradición ancestral que tiene raíces en el culto celta de las cabezas cortadas.

El coco se representa como un fantasma con una calabaza vacía, a modo de cabeza ​con tres agujeros, imitando los ojos y la boca.
El etimólogo Joan Corominas afirma en su obra Breve diccionario etimológico de la lengua castellana que los hombres del almirante portugués Vasco de Gama llamaron así al fruto homónimo por comparación de la cáscara y sus tres agujeros con una cabeza con ojos y boca, como la del coco.​ Todavía hoy se llama coloquialmente coco a la cabeza, en expresiones como comer el coco, tener mucho coco, estar mal del coco o le patina el coco.

También se postula que es una deformación de la palabra cucurucho, que es el nombre del capirote que usaban los condenados por la inquisición en sus manifestaciones callejeras y asustaban a los niños físicamente por la forma grotesca que tiene y psicológicamente por ser personas malas frente a la Iglesia Católica.

Hasta ahora, el testimonio más antiguo en lengua castellana que se conoce de la palabra coco se encuentra en el Cancionero de Antón de Montoro, de 1445. Leemos allí estos versos:

Tanto me dieron de poco
que de puro miedo temo,
como los niños de cuna
que les dicen ¡cata el coco!

Documentación: El Coco.

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