16 de junio del 17

16/06/2017 § Deja un comentario

Al equipo que hace los posts de este blog nos gustan las sardinas y sobre todo las sardinas en aceite. Mientras quien escribe esto piensa en ellas, ve la cara de deleite de los otros miembros del club. Y hemos de aceptar que nos encanta nuestro querido Portugal. De ello se deduce que las latas de sardinas portuguesas son nuestra debilidad.

La industria de conservas de pescado de Portugal ha hecho suya la máxima de renovarse o morir y ha conseguido renacer en plena época de crisis. Con más de 150 años de historia a sus espaldas, el sector supo identificar cuándo era necesario un cambio y no dudó en modernizar sus fábricas, buscar nuevos productos, transformar su imagen y apuntar hacia nuevos nichos de mercado, como el negocio gourmet.

Tras este lavado de cara, el rostro actual de la industria conservera portuguesa es muy diferente al que tenía en su momento de mayor auge, durante la Primera Guerra Mundial. Por aquel entonces, la necesidad de proveer a los soldados en el campo de batalla con alimentos que se mantuvieran en buen estado durante largo tiempo multiplicó las ventas y cualquier espacio era aprovechado para abrir una fábrica de conservas. En 1918 llegaron a existir en Portugal 223 factorías que producían pescado enlatado. Casi un siglo después apenas quedan 21 fábricas, pero el negocio está volviendo a despegar. La última de esas 21 fábricas fue inaugurada el año pasado por Freitas Mar en Olhao, al sur de Portugal, un complejo con tecnología puntera en el que se invirtieron 5,5 millones de euros.

Desde estas factorías, las conservas portuguesas llegan a casi todos los rincones del mundo. Actualmente se exporta a más de 70 paises. Francia, Reino Unido, Italia, Angola y Venezuela son algunos de esos destinos. Curiosamente, Portugal apenas exporta a España, pese a que las conservas españolas están muy presentes en los supermercados lusos.

Esta industria ha estado orientada a la exportación desde su fundación, quizás porque, según reza la historia, la primera fábrica de conservas de sardinas en Portugal fue construida por un francés de la Bretaña. El 65 % de las 80.000 toneladas de pescado en conserva que produjo Portugal en 2013 se dedicó a la exportación, lo que generó un volumen de 218 millones de euros, casi un 18 % más que en 2012. Más de una tercera parte de ese montante procede de la venta de sardinas, la reina de las conservas portuguesas.

Las conservas portuguesas han pasado a venderse como un producto gourmet, contribuyendo a acabar con la idea de que son un alimento de segunda clase al que acudir cuando no queda nada en la despensa. Los grandes chefs han tomado las conservas y han comenzado a preparar auténticos manjares, lo que demuestra bien la enorme versatilidad de estos productos. Un ejemplo de ello está a apenas diez minutos de la Loja das Conservas, en la famosa Plaza del Comercio, donde en 2012 abrió sus puertas Can the Can. Este restaurante presenta un concepto único en el mundo: basa su cocina en la utilización de las conservas portuguesas para elaborar platos de lo más sofisticados.

Catálogo de fabricantes de Sardinas Portugal de alta calidad.com
Leído en: Las conservas portuguesas se renuevan y siguen dando la lata

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