02 de mayo del 17

02/05/2017 § Deja un comentario

Tanto Escuder como Navarro propalaron infamantes habladurías sobre un presunto comportamiento de los formenteranos que les convertía en poco menos que contumaces malhechores. También un novelista valenciano contribuyó a extender la imputación. Pero Macabich refuta la denuncia, y arguye que nadie ha podido citar un caso concreto. ¿Cuál es el crimen que se delata? El aleve de atraer a los buques en noches de tormenta, con señales luminosas equívocas, hasta los escollos en que embarrancaban; y ello por aprovecharse de los restos de los naufragios.

Uno no admite como creíble que provocasen los hundimientos, que ese sería un proceder asombroso en hombres de mar; pero está seguro de que, en bastantes casos pudo haber saqueo de los despojos. Y es que ocasiones tuvieron… De los 85 siniestros marítimos ocurridos en el área pityuso-balear entre 1866 y 1880, por ejemplo, nada menos que 33 se señalan en las inmediaciones de Ibiza y Formentera (sirva de comparación que en Menorca sólo sucedieron 9) Está todavía por hacer un recuento de los buques que en los últimos siglos han naufragado en nuestra isla; mas alguna información sí que ha sido recopilada.


Fajarnés recoge la siguiente: en 1650 un navío genovés, el San Nicolás de Bari, en los freos; en 1684 un barco de guerra francés con 99 cañones, en ignorado lugar de Formentera; en 1766 un laúd, el San Felipe Neri, en es Carnatje; el año siguiente un navío holandés, el Alejandría en es Trucadors, un barco francés, el Conde de Provenza, en es Carnatje, y un pingue de Mahón igualmente en es Trucadors; en 1790 otra embarcación, cuyo nombre no se dice, en Migjorn. De distintas fuentes recogemos estos otros casos: En 1785 el jabeque de guerra San Luis, con 26 cañones, en es Trucadors; en 1836 un falucho formenterano en es Pujols (se ahogaron quince personas, entre ellas el torrero del Espalmador, Francisco Puig Payá; en 1838 un mercante inglés, en algún lugar de Formentera que no se dice; en 1861 un laúd catalán en el Espalmador; en 1882 un bric sueco, el Adolf, también en es Trucadors.

De Llabrés, para terminar, copio el siguiente texto: 2 agosto de 1867.—Apareció varado en Cala Saona, Formentera, un bergantín desarbolado y lleno de agua. Llevaba cargamento de tablas, tablones, vigas y viguetas y era de unas 400 toneladas. En el espejo de popa se leía: Ida.-Göteborg. Nada se supo de su tripulación. ¿Puede haber noticia más hacinada de posibilidades narrativas?…

Las leyendas de Formentera, José Luis Gordillo Courcières

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