12 de enero del 17

12/01/2017 § Deja un comentario

En 1921, el ingeniero austríaco Edmund Rumpler presentó su modelo, Rumpler Tropfwagen cuyo nombre hace referencia a sus formas ya que Tropf significa gota en alemán. Una gota, con la parte esférica enfrentándose a la dirección del viento, es la forma volumétrica con la menor resistencia aerodinámica a la cual se le suele asociar un coeficiente de resistencia Cx en torno a 0.05. Los coches actuales tienen valores en torno a 0.30 y, sólo en los mejores casos, de 0.25 ó 0.26.

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La razón es que la forma estilizada de la parte trasera de la gota facilita que la corriente de aire la rodee suavemente hasta su extremo. Al carecer de turbulencias se consigue que la presión en la parte trasera de la forma sea prácticamente idéntica a la que existe en la parte delantera. Cuanto mayor es la diferencia de presiones, mayor será la resistencia aerodinámica, ya que la mayor presión de la cara frontal frena al cuerpo, mientras que la menor presión en la parte trasera lo succiona hacia atrás.

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Edmund Rumpler, nacido en Viena, conocido diseñador de aviones, presentó el Tropfenwagen en el Salón del Automóvil de Berlín de 1921. Fue el primer coche aerodinámico, adelantándose al Chrysler Airflow y al Tatra T77 checo. Como decíamos, el Tropfenwagen tenía un coeficiente de fricción de solamente 0.28, una medida que asombra a ingenieros y que sería competitivo incluso hoy en día. Para que nos hagamos una idea, el Fiat 508 Balilla de mediados de los años 30 del pasadso siglo, poseía un coeficiente de más del doble, 0.60.

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El Tropfenwagen podía llevar hasta cinco pasajeros, todos ellos entre los ejes, lo que daba confortabilidad, mientras el conductor iba solo en la parte delantera, lo que optimizaba la visión. En un modelo posterior de 1923 se agregaron dos asientos abatibles.

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Con un peso de casi mil kilos, el Tropfenwagen podía alcanzar los 110 km/h gracias a sus 36 caballos de fuerza (27 kW) algo que llamó la atención de Hans Nibeldel, ingeniero jefe de Benz & Co, que aplicó los conceptos del Tropfenwagen a los autos de competición de Auto Union, construidos en parte por los ingenieros de Rumpler.

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En 1924 Rumpler hizo otro intento con el 4A106, en el que utilizó un motor de 4 cilindros en línea de 50 HP, lo que obligó a un aumento en la distancia entre ejes y el consiguiente aumento de asientos, pasando de seis a siete.

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Aunque el coche era muy avanzado para su tiempo, se vendió mal y tan solo fueron construídos unas 100 unidades. Pequeños problemas de refrigeración y dirección en los primeros modelos fabricados, la apariencia del vehículo muy fuera del gusto de la época y la ausencia de un maletero, dificultaron las ventas. La mayoría fueron utilizados como taxis, por ser de cómodo acceso. Las últimas unidades fueron construidas en 1925.

El Tropfenwagen se hizo famoso gracias a la película Metrópolis. Sólo se sabe que hayan sobrevivido dos unidades, una de las cuales se encuentra en el Deutsches Museum en Munich y la otra en el Deutsches Technikmuseum de Berlin.

 

Referencia: Rumpler Tropfenwagen.

 

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