27 de marzo del 16

27/03/2016 § Deja un comentario

Nacido en Moscú, Hans Pfitzner pasó la mayor parte de su vida en Alemania, trabajando como director, pianista y profesor además de compositor. Pfitzner era hijo de un violinista profesional y desde muy joven recibió lecciones de su padre. Sus primeras piezas fueron compuestas a la edad de 11 años, y en 1884 escribió sus primeras canciones. De 1886 a 1890 estudió composición con Iwan Knorr y piano con James Kwast.

Su música fue respetada por contemporáneos como Gustav Mahler y Richard Strauss, aunque ninguno se interesó demasiado por culpa de los desagradables modales de Pfitzner.

Su primera sinfonía, la Sinfonía en Do sostenido menor, sufrió una extraña génesis ya que no fue concebida en términos orquestales, sino como la revisión de un cuarteto de cuerda.

Posiblemente, la más célebre de las manifestaciones de Pfitzner fuera su panfleto Futuristengefahr, o El peligro de los Futuristas, en respuesta al Borrador para una Nueva Estética de la Música de Busoni, del que se quejaba Pfitzner: cifra todas sus esperanzas para la música occidental en el futuro, y entiende el presente y el pasado como un titubeante principio, como la preparación. Pero ¿y si fuera de otro modo? ¿Y si nos encontráramos ahora en el punto álgido, o incluso si ya lo hubiéramos pasado de largo? lo que se relaciona también con el debate entre PfitznerPaul Bekker.

Cayó en desgracia ante los jefes del Tercer Reich, que no aprobaban su larga asociación musical con el director de origen judío Bruno Walter, situación que se complicó cuando rehusó obedecer la petición del régimen de proporcionar una música incidental para El sueño de una noche de verano de Shakespeare, que pudiera sustituir a la famosa partitura de Felix Mendelssohn, inaceptable dada la condición de judío de su autor. Pfitzner mantenía que el original de Mendelssohn era mejor que cualquier cosa que él pudiera ofrecerles para sustituirlo.

Con su casa destruida por la guerra y espulsado de la Academia de Música de Múnich por sus manifestaciones en contra del nazismo, Pfitzner quedó abandonado sin hogar y en un estado de enfermedad mental. Acabada la guerra, fue rehabilitado, se le otorgó una pensión, se abolió la prohibición de representar sus obras y se le proporcionó una plaza en una residencia para ancianos en Salzburgo, donde murió.

Documentación: Hans Pfitzner.

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