28 de julio del 17

28/07/2017 § Deja un comentario

Ahora que tan de moda están los tatuajes y que son exactamente eso, una moda, les recordamos lo que significaban en la cultura maorí y como se aplicaban y conservaban.

El tatuaje maorí es un excepcional documento e interesante arte etnológico impreso en la piel. Una de sus expresiones se encuentra en lo que se conoce como Mokomokai, que no es otra cosa que una cabeza cortada de un maorí, en cuya piel puede verse el singular tatuaje Moko.

La tradición del tatuaje facial se mantuvo hasta principios del siglo XIX. Más tarde, a mediados del siglo XX, volvió a recuperarse. No obstante, la costumbre de conservar las cabezas de los grandes guerreros maorís pertenece pasado.

Cuando un  guerrero fallecía en un acto de admirable coraje se recogía la cabeza del héroe, que se conservaba ya que el tatuaje resumía la vida de la persona. Para ello, se desechaban el cerebro y los ojos, para después sellar los orificios con hojas secas, semillas, lino de fibra y goma. Después, se hervía la cabeza en un lento proceso al que le seguía unas horas en un horno para finalizar con un secado de semanas al aire libre. Por último, los Mokomokai, o cabezas de los maoríes con tatuajes Moko, se guardaban en cajas de madera talladas por los familiares donde los conservaban con profundo respeto.

27 de julio del 17

27/07/2017 § Deja un comentario

Traemos hoy un invento que fracasó, costándole la vida al valiente inventor, un hombre pájaro y paracaidista francés llamado Léo Valentin.

El 21 de mayo de 1956 Valentin participó en un show aéreo de Whitmonday en Liverpool ante 100.000 espectadores, usando alas similares a las de madera con las que había tenido éxito anteriormentte, pero estas eran más largas y aerodinámicas.

Sin embargo, algo falló. Al saltar del avión, una de sus alas lo golpeó y una pieza se separó. Intentó aterrizar usando un paracaídas, pero fracasó, muriendo.

 

 

26 de julio del 17

26/07/2017 § Deja un comentario

La Library of Congress’s Prints and Photographs Division alberga más de 2.500 grabados y dibujos de artistas japoneses de los siglos XVII a principios del XX, incluyendo a maestros como Hiroshige, Kuniyoshi, Sadahide y Yoshiiku, obras que se pueden admirar en Japanese fine prints pre 1915.

Los temas representados incluyen: ActoresMujeresPaisajesLiteraturaVida cotidiana, y Visitas de extranjeros occidentales en los que están representados muchas escuelas, tradiciones y géneros, especialmente surimono, obras distribuidas privadamente que combinan cuadros y poesía, así como de las guerras con Rusia y China. Sin embargo, el fondo más importante de la colección son las formas de arte japonesas conocidas como Ukiyo-e y Yokohama-e.

El arte japonés Ukiyo-e se desarrolló en la ciudad de Edo, ahora Tokio, durante el período Tokugawa o Edo, que va de 1600 a 1868, un período relativamente pacífico de 250 años durante el cual los shoguns Tokugawa gobernaron Japón e hicieron de Edo el centro del poder.

El oficial naval estadounidense Matthew Calbraith Perry (1794-1858) dirigió una expedición a Japón entre 1852 y 1854 que fue la puerta por la que Japón se abrió al mundo occidental después de más de 200 años de reclusión nacional. Los nuevos acuerdos comerciales que comenzaron en la década de 1850 dieron como resultado un flujo sin precedentes de viajeros y mercancías entre Japón y Occidente, vía la ciudad portuaria de Yokohama, lugar que se convirtió en un centro de desarrollo de imágenes que combinaban el saber clásico con la novedad venida del extranjero.

Basándose en los métodos de producción y comercialización establecidos por los artistas y editores de Ukiyo-e, los editores  de Edo  enviaron artistas a Yokohama para esbozar a los extranjeros in situ. Los hombres con bigotes y las mujeres vestidas de crinolina fueron mostrados a través de la ciudad, subiendo y bajando de los barcos, montando caballos, disfrutando de entretenimientos locales e interactuando con una infinidad de objetos, desde copas hasta locomotoras.

Además de los relatos de testigos oculares, Yokohama-e a menudo tomó prestadas imágenes de fuentes secundarias, como grabados de revistas y periódicos occidentales. Los artistas de Yokohama-e utilizaron los brillantes colorantes de anilina para aumentar la intensidad visual de sus imágenes.

Documentación e imágenes: Japanese fine prints pre 1915.

Post realizado gracias a la colaboración de nuestro ilustrador favorito: David de Ramón.

25 de julio del 17

25/07/2017 § Deja un comentario

Hoy, día de Santiago, nuestro patrón pues peregrinos somos, les vamos a contar una leyenda del Camino, en Puente la Reina, y que se desarrolla en el puente que da nombre a la villa, la leyenda del chori.


Con este nombre, tomado de la voz vasca txori o pájaro, nació a principios del siglo XIX una leyenda en Puente la Reina. Dice la conseja que, allá por 1823, los puentesinos repararon en que una avecilla visitaba la capilla que la Virgen del Puy tenía en la torreta central del puente románico.

El minúsculo pájaro volaba de vez en cuando hasta allí para rendir homenaje a la Virgen, limpiando devotamente con sus alas las telarañas de la imagen y lavando el rostro de la Señora con el agua del rio que recogía en su pico. Los puentesinos quedaron extasiados ante tal maravilla y andaban ojo avizor para no perderse la contemplación de las piadosas andanzas del pajarito.

No tardó en considerarse que sus visitas podían ser anuncio de buenos presagios, ordenándose que sus apariciones se celebraran con bandeo general de campanas y solemnes funciones religiosas, para acabar sumándose a estos eventos la celebración de alguno que otro festejo taurino.

Un día, según cuentan las crónicas, el general cristino conde de Viamanuel, que estaba con sus tropas en el pueblo en agosto de 1834, se burló de los puentesinos por creer en tales cosas. Se empeñó en demostrar que aquello no era ningún prodigio del cielo; mandó apresar un pájaro y lo llevó al puente esperando que hiciera lo mismo que el chori. Pero el pájaro voló y el chori continuó con sus cortesías a la Virgen.

Viamanuel se enfureció y fingió tener noticias de un ataque de Zumalacárregui al pueblo. Así mandó detener a varios sacerdotes y personas a las que creía cómplices del general carlista. Al poco tiempo llegó una tropa de don Carlos y derrotó al cristino, que fue hecho prisionero y pasado por las armas. Los carlistas del pueblo no necesitaron más que decir que eso había sido un castigo de Dios por haberse burlado del chori

Las visitas del chori se sucedieron durante veinte años, cesando en 1843 al destruirse la torreta en que se hallaba la capilla de la Virgen. En esa fecha se trasladó la imagen de Nuestra Señora del Puy a la iglesia de San Pedro.

Documentación:
La leyenda del Txori
El puente de Puente la Reina

24 de julio del 17

24/07/2017 § Deja un comentario

Hoy les ofrecemos el Ornithology, Volumen 8 de la Naturalist’s Library, publicado con 31 ilustraciones a color en Londres y Dublin en 1844 por Sir William Jardine.

Ornithology Volume IV,pdf

Las ilustraciones van acompañadas por una detallada descripción del ave, su habitat y variedades. Un libro que puede hacer feliz a un aficionado a la ornitología y a aquellos que estén interesados en las ilustraciones de otra época.

Como es nuestra costumbre en el blog, dejamos el enlace al pdf [27.9MB] del libro bajo la primera ilustración

23 de julio del 17

23/07/2017 § Deja un comentario

A finales de 1814 y principios de 1815, Beethoven trabajó en una obra que nunca llegó a terminar, un Concierto para piano en do mayor, que si se hubiera completado habría sido el sexto para este instrumento. Escribió unas setenta páginas de apuntes para el primer movimiento. Incluso comenzó a escribir una partitura completa, que va desde el inicio del movimiento hasta la mitad de la exposición individual, en la que hay signos de indecisión o insatisfacción por parte del compositor a medida que el trabajo avanza. Beethoven abandonó la obra, quedando este fragmento como una de las concepciones más notables entre las creaciones inacabadas de Beethoven.

Sin embargo, existe una versión para piano y orquesta de su concierto para violín en Re mayor, Opus 61, que es más bien desconocida. Está catalogada como Opus 61a y se le suele llamar el Concierto número 6. Le fue sugerida a Beethoven por el pianista Muzio Clementi a principios de 1807 y compuso para él dos cadencias virtuosas, algo de lo que carece la partitura original.

Para aquellos que gusten comparar, en el próximo vídeo tienen la obra original para violín. Disfruten con ambas obras del gran maestro.

 

 

 

22 de julio del 17

22/07/2017 § Deja un comentario

Cómo era aquello? De pato en pato y tiro porque remato?  Olvidando las tonterías, disfruten de las vacaciones con un clásico de aventurillas. Poco más podemos añadir. Sonrían.